México imaginario y Anáhuac trascendente | El Imparcial de Oaxaca
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Toltecáyotl

México imaginario y Anáhuac trascendente

 


Es difícil tratar de explicar a una mente colonizada, patriotera, poco afecta a investigar, y que no está acostumbrada a usar el pensamiento crítico para analizar su mundo y su vida. Sin embargo, la verdad está ahí, inamovible. Lo que hoy somos cada uno de nosotros, tiene que ver con un proceso muy largo que inicia con la civilización Madre, aproximadamente en el octavo milenio aC., y llega en un proceso en busca de la plenitud armónica del mundo y la vida, alrededor de la mitad del siglo IX dC., con lo que se conoce como colapso del periodo clásico superior, y que está asociado a la mítica partida de Quetzalcóatl. Después vienen seis siglos y medio de decadencia cultural, que los simboliza la cultura mexica que funda en 1325 Tenochtitlán, la cual es destruida en 1521, con solo 196 años, y la que tuvo un poder relativo en algunas partes del Altiplano Central en los últimos 81 años de su efímera existencia. La cultura mexica transgredió el pensamiento ancestral de Quetzalcóatl conocido como Toltecáyotl, y creó un pensamiento místico, materialista, guerrero, representado por Huitzilopochtli y conocido como Mexicayotl. Este territorio y la civilización se autonombró Anáhuac y sus habitantes, desde lo que hoy es Nicaragua hasta el Sur de Canadá se llamaron anahuacas. 

Durante los tres siglos de Colonia hispana a los invadidos se les llamó indios, y en los dos siglos del Estado nación llamado México, a los invadidos se les llamó indígenas. En los últimos tiempos, por no llamarlos por su nombre verdadero, para no reconocer la existencia de su civilización Madre, se les llama con eufemismo, pueblos originarios. Realmente existe en este país mal llamado México, dos grupos culturales: los criollos, que se asumen como mexicanos, que están  integrados por los extranjeros avecindados y sus descendientes, y los invadidos, colonizados, desculturización, que son los anahuacas, entendidos como hijos del Anáhuac, pero que a partir de la creación de la SEP, entraron en un proceso intenso de pérdida de la identidad ancestral, comenzando con las lenguas, los conocimientos, la memoria histórica, los espacios y la espiritualidad, para finalmente convertirse en lo que el Estado llama, mestizos, que no son más que anahuacas amnésicos, o como el Dr. Guillermo Bonfil los llamó en 1987, “indios desindianizados”, en su libro México Profundo. Afirma Bonfil en su libro que, México es imaginario, no porque no exista, siempre ha tenido el poder desde 1824, sino que jamás reconoce y toma en cuenta al México profundo, a la civilización negada sobre la que se crea la ficción de un país, racista, clasista, efímero y que les pertenece a los invasores y sus descendientes. Porque, amable lector, observe usted que, en este país criollo, casi todos los que tienen el poder, la riqueza, las oportunidades, los privilegios, son extranjeros o descendientes de extranjeros avecindados o están casados con ellos. Y, por otra parte, la gente más pobre, ninguneada, despreciada, despojada, explotada, sin oportunidades, la que no tiene nada de nada, son la gente descendiente de los pueblos ancestrales.

Ha pensado usted, amable lector, por qué, en este país, que presume tener culturas ancestrales y un supuesto orgullo de ellas, personas de lejanos lugares vienen a apreciar las magnas construcciones y su maravilloso patrimonio cultural expuesto en museos de México y el mundo, sus descendientes, sus hijos directos, no solo viven en la pobreza y la extrema pobreza, sino, además, en el desprecio y en el rechazo. Y la gran mayoría de los hijos de esta milenaria civilización, que ya no viven en sus comunidades, que ya no hablan sus ancestrales lenguas, que ya no practican su milenarias tradiciones y costumbres, les de vergüenza su origen y lo nieguen, y se asuman en un incierto mestizaje, diseñado por sus opresores.

Este es el punto, amable lector, este país se crea por un puñado de extranjeros sobre una inmensa, poderosa y profunda civilización ancestral, pero que está permanentemente negada y vilipendiada por aquellos que viven de ella, de la explotación de su gente, de la depredación de sus recursos naturales. A diferencia de China, donde los ricos y poderosos son hijos legítimos de su civilización madre y se preocupan por la gente de su pueblo, en México, son los extranjeros los que niegan la existencia de la Civilización del Anáhuac, han hecho todo lo han podido para que la gente se mantenga en la ignorancia de su memoria histórica y su identidad cultural ancestral. A este país, indebidamente le llaman México, y no Anáhuac, a sus habitantes mexicanos-mexicas y no anahuacas, les inculcan una historia prehispánica falsa. Los hacen patrioteros de un país que los desprecia y explota. Les enseñan a tratar de ser como sus opresores como señal de superación y éxito, los hacen creerse mestizos y no indígenas, es decir, anahuacas desculturizados, sin memoria, sin identidad, frágiles, vulnerables, dóciles, cooperantes, execrando su raíz, esencia y su cimiento. Educayotl AC. Descolonizar es dignificar. www.toltecayotl.org