Lily Téllez y Xóchilt Gálvez. Pena ajena | El Imparcial de Oaxaca
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Lily Téllez y Xóchilt Gálvez. Pena ajena

 


Relaciones US
Contra todos los augurios de los enemigos de la Cuarta Transformación, en las relaciones con los Estados Unidos se logró un nuevo enfoque a lo que debe normar nuestro trato. Por primera vez se habla de las causas de la violencia, de las desigualdades y se habló no solo de reprimir, sino de atender los motivos que contribuyen a generar los problemas. Podemos decir que a los planteamientos de México hubo oídos receptivos y nuevos acuerdos. Hay un mejor escenario entre México y Estados Unidos. Enhorabuena.

Lily y Xóchilt
Hay personas que se proponen sobresalir en la sociedad o simplemente ser mejores personas. Otras buscan el reconocimiento público, algunas se dedican a la política a la investigación, a estudiar, fortalecen sus cuerpos y sus mentes y llegan en muchas ocasiones a sobresalir por sus virtudes. Hay otras que sobresalen por sus vicios.
La libertad del ser humano permite que quien quiere sobresalir tiene la posibilidad de hacerlo, como quiera las opciones son infinitas. En estos últimos años han sobresalido en el escenario político mexicano una serie de nuevas personalidades que estaban un tanto cuanto en el anonimato. Con Andrés Manuel López Obrador emergieron técnicos y científicos que no habían participado en el espacio público, aunque fueran “leídos y escribidos”. Como el secretario de Salud que es un hombre sabio, pero discreto.
Dentro del escenario político del PAN, desde la época de Vicente Fox, salió al escenario como secretaria de estado Xóchitl Gálvez que no se distinguió por su inteligencia, sino por su exhibicionismo. La señora manifestó lo que para ella era la política. La entendía como una serie de expresiones majaderas. Como el nivel del partido en que milita se ha ido degradando, ella parece que es uno de los marcadores de la degradación, ha seguido ocupando puestos de representación partidaria. Ahora es senadora por el PAN y sus intervenciones se caracterizan por su falta de respeto a las más modestas formas de comportamiento y educación, por insultos a los funcionarios o personalidades de otros partidos y por manifestarse como una persona sin principios.
Sin mayor cultura más que el protagonismo y con un afán exhibicionista, la senadora demuestra lo bajo que puede caer un ser humano y la pérdida de realidad y ubicación a la que puede llegar la gente. ¿No habrá nadie en su partido que le comente que, al comportarse en esa forma denigra a su partido, a sus compañeros, rebaja la institución en la que se encuentra, exhibe a sus compañeros?
Me preocupa que se den estas escenas, me indigna que pronuncie una serie de groserías y nadie le diga nada. Me molesta que la política mexicana tenga esos representantes en puestos tan importante, no hay más de cien senadores y dos de ellas son de antología por su falta de educación, de principios y de cultura.
Como el mal ejemplo cunde, en las filas de las senadoras de Morena surgió al principio de este sexenio una periodista como senadora de Morena: Lily Téllez, quien rápidamente empezó a destacar por su ignorancia, mala educación y faltas de conocimiento. Tomó dos o tres veces la tribuna para agredir a los funcionarios que se presentaban y manifestó que estaba dispuesta con las conductas más violentas y groseras, a faltarle al respeto a todos y a ella misma, a cambio de hacerse notar y trascender por su la violencia, falta de educación. y desconocimiento de lo que es el Senado de la Republica. Su conducta denigraba a los periodistas y a Morena que la había llevado a ese puesto.
Para poder insultar a los funcionarios de Morena y al presidente Lily Téllez se cambió de partido, ahora milita en el PAN, lamentablemente este partido ha caído tan bajo que la considera una de sus heroínas contemporáneas, es su representante más genuina. Nadie ha dicho nada de ese comportamiento y ya está lo suficientemente grandecita para que alguien le llame la atención. Lily Téllez quiere coronar su paso por el senado y su carrera política insultando en la forma más violencia que exista al presidente de la República, quien fue el que la metió como senadora.
Lily Téllez debe de sentirse muy orgullosa. Su baja calidad moral, intelectual y violencia la tuvo en las primeras planas de la prensa en esta semana. El presidente le dedicó la primera nota del lunes pasado en la Mañanera para anunciar que no asistiría al Senado de la Republica para presenciar la entrega de la medalla Belisario Domínguez a la senadora Ifigenia Martínez, porque Lily Téllez había hecho un llamado para faltarle al respeto a la figura presidencial.
Por primera vez desde que se instituyo la Medalla Belisario Domínguez para reconocer a los mexicanos distinguidos no asistió el presidente de la república. En alguien tenía que caber la prudencia. La amenaza de que se agrediera al presidente era real. Dado el nivel moral, educativo y ético de la persona que hacia el llamado.
La imposición de la medalla Belisario Domínguez es uno de los eventos más importantes de la vida civil de nuestro país, A la ceremonia asisten los presidentes de los poderes legislativo y judicial, La medalla se otorga a las personalidades que se han distinguido por una vida al servicio de la sociedad, trabajos extraordinarios una conducta ejemplar
En esta ocasión quien salió triunfadora fue Lily Téllez, una victoria pírrica de la falta de principios, logró que no asistiera el presidente a la ceremonia tan significativa para el país, logró en la historia de México que la violencia, la mala educación, la falta de principio jueguen un papel importante en la vida política de México. Ojalá hagamos un alto, y la condena a este tipo de conductas sea universal. Lily Téllez y Xóchilt Gálvez son personajes sinestros que no deberían de existir en la vida pública de México, sino estar por lo menos en un reformatorio. Son entes sin calidad moral, ni principios.