La insolencia de Aznar | El Imparcial de Oaxaca
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La insolencia de Aznar

 


Cada época, cada administración pública tiene sus características, objetivos estrategias, frases con las cuales califica sus tareas y lemas que la distinguen. Así cambian sus objetivos. Cambian también los usos y costumbres, sus expresiones o sus lemas y temas que quieren poner sobre el tapete de las discusiones nacionales e internacionales. Don Luis Echeverría usó la frase “Arriba y adelante” ante la polémica que presentaba la izquierda y la derecha en ese momento. Don José López Portillo utilizó el lema, “La solución somos todos” y “No pago para que me peguen”. “Miguel de la Madrid, fue uno de los primeros en mencionar la corrupción como una de las lacras de México. Dejando en el poder a Carlos Salinas para que los mexicanos comprobáramos el daño brutal que hace a un país un gobierno corrupto.
Ahora que cambiaron los objetivos reales de la administración pública federal y que se atienden a los grupos más pobres del país al cambiar los objetivos han cambiado la terminología y fraseología de esta administración y de los mensajes que le llegan al pueblo. El lema de “Por el bien de México, primero los pobres” era una frase desconocida, a ningún gobierno se había ocurrido pensar en serio en los pobres, salvo para utilizarlos como pretexto de sus múltiples negocios.
Junto con la atención a estos grupos surgió la necesidad de reivindicarse como seres humanos y entes sociales y económicos con todos los derechos que les corresponden, darle un lugar importante en el quehacer humano, en los programas de gobierno y lograr que ellos se sientan atendidos y dejen de ser maltratados. Surgió también la idea de pedirles perdón y nunca más permitir que fueran agredidos.
En el mundo hay una corriente y la idea de pedir perdón ante los errores de las sociedades y personas. Hace algunos años, los alemanes fueron obligados a pedir perdona a los judíos, japoneses a los norteamericanos; los belgas a los habitantes del Congo Belga y los países conquistadores de los pueblos, a los cuales mancillaron, asesinaron y exterminaron, se vieron ante esa disyuntiva de pedir perdón y unirse a una nueva corriente mundial de respeto a todos los seres humanos, lamentablemente guardaron un vergonzoso silencio.
El presidente de México reconoció que los conquistadores españoles y la iglesia católica al llegar a los territorios descubiertos empezaron una conquista sangrienta. Diezmaron a la población originaria de 10 millones de habitantes que existían cuando llegaron, sólo quedó un millón al terminar la conquista. Trajeron enfermedades desconocidas como la viruela que diezmaron la población que no tenía ninguna defensa contra esta enfermedad. La conquista, como se realizó, es un acontecimiento del cual nadie puede sentirse orgulloso, ni siquiera los herederos de esos salvajes depredadores. Fue una serie de actos crueles, inhumanos, sangrientos justificados por una serie de leyes emanadas de las metrópolis. Concretamente de España.
Dentro de este contexto de reconocer los derechos de los pueblos indígenas y reivindicar sus orígenes y su existencia surgió la idea de pedirles perdón por los crímenes a que fueron sometidos. El presidente de México pidió a España y a la iglesia católica que se disculparan con ellos. Envió cartas documentadas dentro de una ética y una legislación humanista solicitando qué con motivo de los aniversarios de nuestra independencia, los reyes y las autoridades eclesiásticas de Roma, pidieran perdón por las atrocidades cometidas. Los reyes de España no respondieron la misiva, iniciaron una guerra en los medios para descalificar e incluso insultar al presidente de México. La historia de este episodio ha sido una serie de equivocaciones vergonzosas por parte de los que defienden la conquista de España en América y consideran inútil pedir perdón. Hace unos días el ex primer ministro José María Aznar que en el apellido lleva la marca, al participar en una reunión del Partido Popular, el más retrógrada. de España, que lucha contra el comunismo apoyado por un grupo de senadores del PAN de nuestro país.
En este foro pretendió hacer un juego de palabras y burlarse de la petición del presidente de México. Insolente, fascista, soberbio, prepotente y contrario al sentido de la historia el exgobernante español exhibió su pobreza moral y humana, su falta de valores, y lo que es más grave, mostró que muchos españoles están de acuerdo con él. En el mismo foro intervino Mario Vargas Llosa, no como escritor, sino como político que es siniestro, y Felipe Calderón, el mexicano más retrógrado de este país después de Vicente Fox. Su declaración se une a los errores que ha venido cometiendo desde que dejó la presidencia.
Las expresiones de los tres que pretendieron ser de mofa para AMLO marcaron clara la diferencia entre un presidente humanista y tres fascistas. El humanismo tiene una conciencia más justa, más bien documentada de los valores originales del hombre, de sus relaciones con el mundo y de los derechos humanos. La ciencia natural moderna toma los valores del hombre y los eleva para rescatarlos y darles un lugar esencial en las relaciones humanas y sociales. El Papa Francisco, en la vanguardia del pensamiento humanista, envió una carta de disculpas al pueblo de México, dando una respuesta respetuosa a la nota del presidente. La nota fue leída por su representante en la ceremonia de conmemoración de la independencia de México celebrada en el Zócalo de la ciudad capital y marcó la diferencia entre el fascismo que representa Aznar Calderón y Vargas Llosa y nuestro presidente y el Papa Francisco.
Se terminan las conmemoraciones de nuestra independencia. Eventos llenos de mensajes nuevos, de enfoques y puntos de vista sobre la historia y la vida pública de México. Donde por primera vez estas fiestas sirven para reconocer el esfuerzo y el sacrificio de todos los mexicanos. Quedan finalmente atrás los criterios del neoliberalismo y de una casta gobernante que en aras de un desarrollismo económico género corrupciones e injusticias. Apenas empezamos, pero ya están los cimientos. Fin