La quimera oaxaqueña | El Imparcial de Oaxaca
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Opinión

De Paradojas y Utopías

La quimera oaxaqueña

 


1).- La esperanza perpetua
El pasado 19-20 de septiembre, el presidente Andrés Manuel López Obrador realizó su gira 25 por territorio oaxaqueño. Supervisó los trabajos del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT). Nada nuevo, sólo tal vez, su promesa de dar solución a la problemática que enfrentan los trabajadores eventuales de salud. Del resto de pendientes ni sus luces. ¿De los aún damnificados de los sismos de 2017 o de las lluvias de los últimos días o de los añejos proyectos carreteros? Menos. Oaxaca ha sido el estado más visitado desde el inicio de su gestión. Pero nada más.
¿Hay alguna transformación sustancial en nuestra calidad de vida? Tampoco. Cierto pues, los oaxaqueños vivimos en una eterna quimera. La ilusión perpetua de salir del atraso; la pobreza; la marginación, agarrados de lo que nos da la Federación. Sin ese apoyo, de plano somos nada. En esa espera eterna hemos estado sucesivamente en un universo de pesares y desengaños; de alegrías y desencantos. Sin embargo, hay que reconocerlo: el mal viene de lejos. Ni el PRI fue la panacea ni lo será Morena. En la génesis de este último partido, está el Tyranosaurus Rex, nacido en 1929.
2).-Espejitos y cuentas de vidrio
En el inicio del gobierno de Alejandro Murat, a fines de 2016, una luz de esperanza iluminó el cielo oaxaqueño. Ex colaborador del ex presidente Enrique Peña Nieto, tendría en la gubernatura el apoyo institucional. Fiasco total. Las giras del mexiquense fueron obligadas por la tragedia de los sismos. Las dos o tres anteriores y posteriores, sólo a hurtadillas. Una para inaugurar un parque eólico; otra para ofrecer el “despegue” del puerto de Salina Cruz, el gasoducto a Jaltipan y la farsa de Zonas Económicas Especiales (ZEE). Espejitos y cuentas de vidrio para los jodidos. Como los españoles en la Conquista –¡perdón, durante el período de la resistencia indígena!-.
En 2000-2001, en virtud de las presiones del ex gobernador José Murat, que encabezó un plantón en la plancha del zócalo de la CDMX, el ex presidente Vicente Fox decidió apoyar el proyecto de la súper carretera al Istmo, “con su ramal a Huatulco”. A más de 20 años, seguimos esperando. En 2007-2008, Felipe Calderón dio luz verde para la vía a la Costa. Hasta hoy, una quimera, cuya terminación es diferida al calor de los vientos electorales. Validó también el proyecto hidráulico “Paso Ancho”. Otro fracaso. ¿Qué ha fallado? Se argumentaba una pésima coordinación Federación-estado; falta de empatía entre gobernadores priistas o coalicionistas y presidentes panistas o priistas. Ni eso ha funcionado. El famoso adeudo histórico con los oaxaqueños ha sido sólo un ardid publicitario.
3).- La ilusión, nuestro sino
Hemos aprendido a valorar, aunque con sorpresa y molestia –decía E. M. Cioran- “las actitudes injustificadas, los gestos inexplicables, las acciones infundadas, el entusiasmo absurdo…”. (El libro de las quimeras, Tusquets, Barcelona, 2001, p. 110). Hoy, un nuevo espejismo se atisba en el horizonte. Perdón por mi escepticismo. El CIIT, un proyecto sexenal, que lleva tres años de haberse iniciado y camina a paso de cojo. AMLO viene, se balconea y aprovecha para regodearse en el bastión político de su partido, Morena. Nada impacta en la realidad social oaxaqueña. Pero nuestras lumbreras legislativas, fans y chairos, tienen así, literal, “otros datos”.
Ya los aspirantes del partido marrón andan enloquecidos (a). ¿Y el pueblo?, nos preguntamos muchos. “El pueblo sólo lleva los estigmas de la esclavitud por decreto divino o diabólico –decía el citado Cioran-. Es inútil apiadarse de él; su causa no tiene apelación”. (Ibídem). Estamos destinados a padecer los acontecimientos, las fantasías o los desbarres de los gobernantes. No más.

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

— En el tema de seguridad pública hay dos visiones: la que se percibe en la conciencia colectiva y la que tienen las autoridades. El disco rayado de que Oaxaca es una de las entidades más seguras del país ya no convence a nadie. Es un mito; una genial impostura, que se viene arrastrando desde hace al menos tres sexenios.
— Mi solidaridad con la comunidad académica y científica, perseguida por un régimen que ha hecho de la venganza un instrumento de ignorancia y mediocridad.
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