Ceremonia de “El Grito” | El Imparcial de Oaxaca
Oaxaca
La Capital Los Municipios
El Imparcial del Istmo El Imparcial de la Costa El Imparcial de la Cuenca
Nacional Internacional Súper Deportivo Especiales Economía Estilo Arte y Cultura En Escena Salud Ecología Ciencia Tecnología Viral Policiaca Opinión

Opinión

Editorial

Ceremonia de “El Grito”

 


Por la noche de hoy, de acuerdo a los protocolos sanitarios que han instruido las autoridades federales, estatales y municipales, para evitar la propagación de los contagios por Covid-19, se llevará a cabo la ceremonia de “El Grito”. Este año será el segundo tal vez, que se lleve a cabo con las restricciones respectivas. Anteriormente, era un derroche de fervor patrio, algarabía, ruido y, como dijera Octavio Paz, en su obra “El Laberinto de la Soledad”, que retrata nuestra esencia e identidad nacional: es cuando el mexicano se siente libre, grita, descarga su pistola, como si descargara su alma. La historia registra este hecho como el inicio de la revolución de Independencia, el 15 de septiembre de 1810, cuando el cura de la parroquia de Dolores, Guanajuato, Miguel Hidalgo y Costilla, tocó las campanas y realizó arengas para acabar con el dominio de la Corona Española, a través de criollos y peninsulares.

Según datos históricos que aparecen en internet, el llamado Grito de Dolores es el grito que marca el comienzo de la guerra de Independencia de México. En el mismo, prevalecen los “vivas” a la Virgen de Guadalupe, a la Iglesia Católica y a la independencia. Lo anterior fue el corolario de la invasión a España por parte del ejército de Napoleón, lo que abre la puerta para que las colonias de ultramar aprovechen el vacío de poder, creando la rebelión contra el gobierno colonial español en México. Durante la primera mitad del año 1810 el grupo patriótico formado en su mayoría por criollos, o sea, españoles nacidos en México, llevan a cabo una serie de reuniones clandestinas pro-independencia llamadas posteriormente La conspiración de Querétaro. En la noche del 15 de septiembre de 1810, Miguel Hidalgo manda a Mauricio Hidalgo, Ignacio Allende y Mariano Abasolo frente a un grupo de hombres armados para liberar a las personas que fueron presas por estar a favor de los movimientos independentistas. La conspiración fue descubierta, lo que agiliza las acciones de los insurgentes.

Según investigadores oaxaqueños, fue en el año de 1825, cuando Guadalupe Victoria, el primer presidente de México, designó el 16 de septiembre como el día oficial en el que se celebraría nuestra Independencia, aunque con el paso de los años el pueblo mexicano comenzó a celebrar esta fecha desde la noche anterior y finalmente, esta tradición se oficializó en 1896 por declaración del presidente Porfirio Díaz. Desde entonces, aún en las comunidades más remotas del territorio estatal se celebra esta fecha.

Normalidad incierta

Si bien es cierto que luego de la calificación desafortunada que nos diera el gobierno federal la semana pasada, de estar en penúltimo lugar en ciudadanos vacunados a nivel nacional y de la reactivación de dicho programa el jueves 9 de septiembre, es prudente subrayar que la normalidad de nuestra vida cotidiana se advierte cada vez más remota e incierta. En cada discurso oficial; en cada reunión en el entorno turístico se pondera la posición privilegiada de Oaxaca en ese ámbito, sin embargo, justamente ha sido a la industria sin chimeneas en donde la pandemia ha golpeado con mayor dureza. De una cosa podemos estar ciertos: el mal sigue causando daño. Los contagios y decesos no ceden y de aquella nueva normalidad que algún día escuchamos, ni sus luces. 

El sistema hospitalario oaxaqueño, si bien no ha colapsado, existen datos de que hay cientos de enfermos en terapia intensiva y con respiradores artificiales para proteger su vida. Lo hemos venido escuchando desde hace más de un año. La crisis de los Servicios de Salud en el estado (SSO), ha sido un mal recurrente que llegó en un mal momento, pues desde que inició la contingencia por la pandemia, las peticiones de los trabajadores del sector no han cesado en exigir insumos, equipo, mejoras, etc. Es más, hasta el día de hoy se han seguido manifestando con bloqueos a calles y avenidas, trabajadores que fueron despedidos, luego de mantenerse trabajando en un esquema de total ilegalidad, pues fueron contratados sin el techo financiero que asegurara su salario. Las carencias en el sistema hospitalario son evidentes. ¿Cuándo se vio que familiares de pacientes internados estuvieran haciendo el aseo de los baños o pasillos, ante la falta de pago a la empresa que prestaba el servicio?

Los prestadores de servicios turísticos están en suspenso respecto a lo que vendrá en el mes de diciembre, luego de suspenderse fechas y fiestas emblemáticas para el turismo nacional y extranjero. No hay duda que si esta emergencia que vivimos y se cancelan los eventos decembrinos, podría ser la estocada fatal para nuestra ya golpeada industria sin chimeneas. Esperamos que la tranquilidad y la salud llegue, como se espera también que en octubre –como ha prometido el gobierno federal- la mayor parte de los mexicanos estemos vacunados, lo cual, como ya hemos sabido, no es certificado total de inmunidad. Como se ven las cosas, la pandemia llegó para quedarse.