Hospitales colapsados | El Imparcial de Oaxaca
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Editorial

Hospitales colapsados

 


Como lo publicamos en la nota principal de “El Mejor diario de Oaxaca”, el pasado viernes 3 de septiembre, el Hospital Civil “Aurelio Valdivieso” está en una situación gravísima. Y dicha problemática no es reciente. Tiene ya mucho tiempo en que las autoridades sanitarias han dejado a dicho nosocomio prácticamente a su suerte. Si bien es cierto que también ahí han aflorado muchos vicios, como la venta de espacios, camas, tráfico de influencias para canalizar enfermos graves a hospitales particulares, entre otros, también es cierto que al menos durante el tiempo que llevamos de pandemia, las protestas de médicos, enfermeras y trabajadores han sido constantes, reclamando la dotación de insumos, equipo médico y otros materiales, necesarios para hacer frente no sólo a la Covid-19, sino a todo el universo de cuestiones de salud que se atienden en el citado hospital.  

Al igual que otras instituciones que pertenecen a los Servicios de Salud en el estado (SSO), el Hospital Civil también padece serios problemas de limpieza, al ser cancelados los servicios de la empresa que tenía bajo su responsabilidad dicha tarea, por falta de pago. De pena ajena ver a los familiares de pacientes que son atendidos en dichos hospitales, estar aseando los baños o pasillos. La red hospitalaria oaxaqueña está entre las peores del país. Qué lejos quedaron las promesas de que las cosas mejorarán, cuando el gobernador Alejandro Murat, en sus primeros días de gestión visitó el citado hospital para constatar las pésimas condiciones en las que operaba en ese momento y, lamentablemente, sigue operando hasta hoy. En ese mes de diciembre de 2016, no había insumos para alimentar a los pacientes; tampoco camas, sábanas, jeringas, gasas, algodón, etc. Han pasado casi cinco años y la triste historia se repite.

Hace poco más de una semana, como ya lo hemos comentado, trabajadores del Sector Salud en el Istmo de Tehuantepec reportaron la amenaza de las empresas que surten oxígeno a los hospitales, de retirar el servicio ante la falta de pago. La pregunta es: ¿cómo habrán de sobrevivir los enfermos de Covid-19, que están intubados ante la falta de suministro del oxígeno terapéutico? Mientras esto ocurre, nuestros flamantes diputados locales sólo acuden a los lugares comunes: exigir a los SSO atender las emergencias y peticiones de auxilio de comunidades que padecen decenas de contagios, pero no atienden la autorización de recursos para hacer frente a la problemática de falta de insumos y medicinas.

Ambulantes: El eterno jaloneo

Desde el mes de julio que el ayuntamiento de la capital –luego de más de dos años de parálisis al respecto- decidió actuar en torno al crecimiento e invasión del Centro Histórico, por parte del comercio en la vía pública, hasta este momento, no se ha avanzado un ápice en la solución de dicha problemática. Tal como se ve hoy en día, sólo se picó el avispero y se alborotó a los insectos, pues primero, policías y comerciantes jugaron al gato y al ratón, después, mejor se allanaron. Ora los quitaban de García Vigil o después de las calles de Reforma, ora ya los renuentes dirigentes que han impuesto su ley, ubicaban a sus huestes en las afueras de los mercados centrales. El caso es que las principales calles del centro de la ciudad están de nuevo invadidas, no solamente por aquellos que tienen sus documentos en regla, sino por cientos y cientos que, aprovechando el río revuelto, ya instalaron sus respectivos puestos.

Siempre hemos sostenido que el problema debería resolverse de manera coordinada entre gobierno estatal y municipal. Sin embargo, en repetidas ocasiones el gobernador Alejandro Murat ha dicho que el tema de que tratamos, es de competencia municipal. Se sabe que ha abordado este espinoso asunto con el presidente municipal electo, Francisco Martínez Neri, pero con el gobierno local actual, no ha recibido ni siquiera los oficios en donde le solicitan su apoyo. Lo anterior devela un problema de carácter eminentemente político, habida cuenta –además- de la actitud desafiante de una de las lideresas que más se ha beneficiado con el comercio informal: Carmela Luján, de raigambre priista. Lo grave es que, de nueva cuenta, nuestro Centro Histórico está convertido en un verdadero estercolero, sin que se muestran visos de solución. 

Lo que sí ha quedado claro es que el comercio en la vía pública es y ha sido un lucrativo negocio para servidores públicos que se han beneficiado de la falta de un censo; de la anarquía que prevalece y de la relación de complicidad con dirigentes de la veintena de organizaciones que regentean el negocio. Es un tema, bastante intrincado y complejo, pero ello no debe inhibir las acciones que, conforme a derecho tenga que tomar la autoridad municipal. El desafìo de líderes y manejadores de los ambulantes hacia el gobierno local, debe tener una respuesta enérgica y no medias tintas. Sin embargo, el tiempo de esta gestión municipal se agota. Ya no hay tema, ni siquiera para que digan que hizo un buen papel. 


 

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