Informe presidencial atípico | El Imparcial de Oaxaca
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Informe presidencial atípico

 


Por Víctor Manuel Aguilar Gutiérrez

Durante el presidencialismo priista, el informe presidencial se convirtió en un culto al presidente en turno, el día del presidente. Basta ver las imágenes donde la cobertura mediática iniciaba con la salida del presidente de su casa a Palacio Nacional, donde se colocaba la banda presidencial y de ahí se trasladaba a la Cámara de Diputados. Durante los trayectos tanto de ida como de regreso, desde los edificios caía papel picado de colores en señal de festejo. Ya en la Cámara de Diputados, una comisión de diputados lo recibía y con el aplauso de los integrantes del congreso e invitados. Leía su informe sin ser interpelado, escuchaba la respuesta del presidente de la mesa directiva, siempre alabando y destacando al señor presidente. Finalmente, el presidente se retiraba trasladándose a Palacio Nacional donde se realizaba el ritual conocido como besa manos; donde un sin número de personajes pasaba personalmente a felicitar al presidente dándole la mano.
Esto empezó a cambiar en el sexenio de Miguel de la Madrid, donde en sus últimos años fue interpelado durante la lectura de su informe. Lo mismo sucedió con Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo. Ya en el sexenio de Vicente Fox, el cambio fue más radical ya que solo se presentaba un informe por escrito sin la presencia del presidente, entregado por el Secretario de Gobernación.
Antes de la llegada del presidente a la Cámara de Diputados, un representante de cada bancada pasaba a tribuna a dar su posicionamiento. Por mucho tiempo se pidió que el Presidente de la República llegara con anticipación y escuchara los posicionamientos.
Durante el sexenio de Felipe Calderón, éste les ofreció no solo escuchar los posicionamientos sino responder a ellos; sin embargo, los diputados de ese entonces no aceptaron impidiendo la presencia del presidente en el recinto legislativo.
Si bien, el culto al presidente fue mal visto y reducido el informe a un simple mensaje a la nación desde Palacio Nacional, el informe leído directamente por el presidente es un ejercicio democrático que se extraña, ya que verdaderamente el pueblo conocía las acciones realizadas por el poder ejecutivo.
En los últimos dos sexenios, tanto de Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador, el formato fue el mismo. Se entregaba el informe por escrito y el presidente dirigía un mensajea la nación, generalmente en un evento con invitados en Palacio Nacional.
De acuerdo a la legislación actual, quince días antes y quince días después del día del informe, el presidente puede publicitar sus acciones en los medios de comunicación.
Otro dato curioso, es que anteriormente se cuidaba que nada opacara ese momento. Generalmente, después del informe el presidente en turno anunciaba cambios en su gabinete.
A diferencia de otros años, este informe fue diferente, desde el punto de vista del fondo fue una mañanera más. Pero desde el punto de vista de la forma, extraña que el mismo gobierno promoviera diversos escándalos días antes del informe como el caso de Anaya o la retención del mismo presidente por la disidencia magisterial en Chiapas; además de anunciar cambios inesperados en el gabinete. Pareciera que el mismo presidente quisiera opacar o desviar la atención de su propio informe.
Acompañado de su gabinete legal y ampliado, en total 30 personas, el mandatario hablo sobre los logros de su administración en estos 2 años y 9 meses. Destacó aspectos como la seguridad, economía, programas sociales, energía, entre otros.
En su mensaje desde Palacio Nacional, el presidente habló sobre las finanzas públicas (peso, deuda, reservas), sobre la pandemia, sobre el avance en la vacunación contra el coronavirus. Así también, sobre las reformas constitucionales en materia energética a través de las cuales pretende revertir la liberación iniciada por el gobierno anterior de Peña Nieto y apuntalar las bases de su modelo institucional y productivo del país, entre otros temas. Aunque buscó minimizarlos, no pudo obviar los feminicidios y las extorsiones.
También el presidente utilizó frases como las que acostumbra decir en sus mañaneras como aquella de: “tengan para que aprendan…”.
Aunque el presidente añora regresar a las formas de los informes anteriores, hay que recordar que su formación política está hecha en las filas del PRI setentero, en pleno presidencialismo, la conformación de la Cámara de Diputados y de Senadores se lo impidieron.
victor.manuel.aguilar.gutierrez@gmail.com