Salud vs Educación | El Imparcial de Oaxaca
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Editorial

Salud vs Educación

 


Sería torpe discutir respecto a que, si la educación es una prioridad o no, sobre todo para una entidad como la nuestra que, si bien en los cuatro últimos años no ha recibido las dosis de antaño, con semanas o meses de suspensión decretados por el magisterio democrático en la educación pública, también es cierto -como lo mencionamos el pasado sábado- que la salud de niños (as) y jóvenes, debe estar por encima de cualquier prioridad. Sin embargo, esta disyuntiva parece no estar en el radar del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, que ha restado importancia de manera absoluta el impacto que ha tenido la tercera ola de Covid-19 en el país, cuando falta un porcentaje importante de la población para recibir la vacuna. 

El retorno a las aulas, ya decretado por las autoridades han encontrado a una sociedad oaxaqueña, en parte convencida de que los alumnos en clases virtuales, no han aprendido lo suficiente de los planes y programas escolares; que reflejan estados de ánimo preocupantes por el encierro y han adoptado otros hábitos que ha traído consigo el encierro, como el ensimismamiento y el desorden en el sueño. Pero también con el pleno convencimiento de que estamos en el peor momento para exigir un regreso a clases presenciales, cuando la tercera ola está dejando tras de sí una estela de contagios y decesos, en la población de jóvenes y hasta niños. De los cientos que han muerto en el país, muchos son de Oaxaca. No es pues tarea fácil para las autoridades, menos para los padres y madres de familia llevar a sus hijos (as) a la escuela y estar con la psicosis de que pueden contagiarse. 

Hay una opinión generalizada de que ya vuelvan a sus clases y que poco a poco inicie esa nueva normalidad; que el retorno sea escalonado, seguro, pausado y cumpliendo con los protocolos sanitarios que exigen las autoridades. Nadie pone peros. Sin embargo, sigue permeando en la conciencia colectiva, la gravedad que hemos vivido hoy en día. Hospitales saturados, falta de oxígeno para los enfermos, un programa de vacunación que dista mucho de estar cumpliendo su objetivo -la segunda dosis de la vacuna Pfizer no se puede aplicar por falta del biológico- y otros factores. Visto así, hay pues visiones encontradas respecto a lo que implica el retorno a clases. Y no porque se sigan a pie juntillas las consignas del magisterio afiliado a la Sección 22, pues todo mundo sabe su desapego al compromiso con la educación, sino porque la salud de niños (as) y jóvenes debe estar siempre por encima de cualquier prioridad.

Pandemia no da tregua

De una cosa podemos estar ciertos y convencidos los oaxaqueños: el mes de agosto ha sido particularmente letal para el estado. La pandemia de Covid-19 no ha dado tregua. Las cifras récord de contagios y decesos, algo que nunca vimos en las primeras dos olas, han sido inéditas. Los gritos desesperados de comunidades pidiendo auxilio a los gobiernos federal y estatal, poco se vieron en los inicios de la emergencia. Hace poco más de una semana fue la comunidad de San Mateo del Mar, cuya autoridad municipal hizo un llamado para que brigadas médicas acudieran en auxilio de centenas de indígenas huaves que estaban contagiados. El miércoles pasado, dirigentes de la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (Ucizoni), demandaron atención para poblaciones como Matías Romero y diversas comunidades zapotecas y del Bajo Mixe. 

El Istmo de Tehuantepec, después de los Valles Centrales se ubica como una de las regiones de más contagio. Las cifras son en verdad preocupantes. Ante el colapso del sistema de salud pública, las autoridades han apelado a la conciencia ciudadana para aplicarse las medidas sanitarias como la única alternativa para evitar el mal. Han advertido que quien se contagie debe pasar la enfermedad en sus hogares, ante la falta de camas en los nosocomios. Esta situación se ha prolongado desde el mes de julio. Sin embargo, es en agosto cuando la situación se ha exacerbado por el número de casos positivos y decesos. Hay días negros en los que se han registrado hasta 40 muertes. Lo más grave es que, tal como lo publicamos la semana anterior, la variante Delta puede ser una amenaza para padres y madres de familia, cuyos hijos (as) regresan a las clases presenciales.

El miércoles 25 de agosto se registró la cifra más alta, con 791 nuevos casos, teniendo a la capital y municipios conurbados como los de mayor riesgo y el viernes el récord de fallecimientos: 42. Sin embargo, tal parece que la apatía y el desafío a la enfermedad sigue adelante. Hay que ver hoy mismo el Centro Histórico de la capital oaxaqueña para darse cuenta que ahí no existen ni medidas sanitarias ni respeto por la vida propia y las de los demás. Ese vertedero de anarquía que representa el comercio en la vía pública, se ha convertido en un foco de contagio en el que ni autoridades ni comerciantes parecen estar interesados en evitar. En el jaloneo de unos por seguir explotando los espacios públicos y el otro en trata de evitarlo, el virus pernicioso flota maligno, afectando a más personas.