El regreso a clases presenciales | El Imparcial de Oaxaca
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El regreso a clases presenciales

 


No se encuentra una verdadera razón, en medio de esta pandemia que sigue amenazante, de reanudar las clases presenciales de millones de niños en este país. Pareciera un despropósito, después de tantas medidas preventivas y tanto sacrificio de las familias, para ahora, decidir, mandar a los niños a reunirse, jugar y estar muy cercanos en las escuelas. Los niños no pueden tener la responsabilidad de mantener la sana distancia, el no estrecharse las manos, el no llevarse las manos a la boca y a los ojos, y, sobre todo, de traer permanentemente el cubre pocas bien puesto. Los niños tienen un gran riesgo de contagio, pero ese no es todo el problema, porque dicen que a los niños no les afecta el Covit 19, el peligro es que regresarán a sus casas a contagiar a los adultos mayores y a sus padres. Esto es innegable.

Se debe uno preguntar, cuál es la razón verdadera, sustentada en la verdad, no en discursos políticos a favor o en contra de la 4T, o en seudo verdades científicas, de que se reinicien las clases presenciales. Resulta incuestionable que la educación que ofrece la SEP, es de mala calidad, especialmente porque no se tiene un proyecto filosófico de Nación, con meta objetivos, y, además, el magisterio en general necesita una capacitación urgente y de gran calado. La educación oficial y privada, es una educación para el trabajo, no para la vida. No se pretende formar seres humanos consientes, críticos, analíticos y responsables de su vida personal, familiar y comunitaria. Por el contrario, la continuidad del sistema neocolonial de explotación y enajenación, se hace cotidianamente en las aulas. El magisterio, con toda su justa lucha contra la reforma educativa del neoliberalismo, son los obreros sumisos que cumplen con la misión de troquelar las mentes y alinear el carácter de los estudiantes, para que sean obedientes, pasivos, empleados y obreros, fáciles de explotar.

La educación es un fraude, porque ni siquiera cumple con el objetivo de capacitar a los estudiantes de manera eficiente para el trabajo. Los egresados de las universidades, no saben escribir, leer, hablar correctamente, ni siquiera hacer las operaciones básicas de las matemáticas. Salen con la visión para ser empleados y con el anhelo de jubilarse. No se diga los que solo llegan al bachillerato, secundaria o solo con primaria. La educación es un fraude y un fracaso.

No están formando mentes creativas, humanistas, críticas, dotadas de herramientas epistémicas para emprender la transformación y mejora, no solo de ellos, sino de la misma sociedad. Es lamentable ver que solo son consumidores, ociosos mentalmente, conectados a un teléfono celular y a las redes sociales, recibiendo y enviando solo basura. No se diga en la formación humanista en cuanto a su identidad cultural y su memoria histórica ancestral, hijos de una de las civilizaciones ancestrales más importantes del mundo, son formados como extranjeros incultos en su propio país, atrapados en el laberinto de la desolación existencial, de querer comprar para ser felices y no tener dinero, querer trabajar y no encontrar un trabajo digno.

Y ese es el otro punto a reflexionar, amables lectores, el sistema no está ofreciendo trabajos bien remunerados y con prestaciones, por el contrario, cada día son más miserables. Los jóvenes inteligentes y críticos, no quieren estudiar una carrera universitaria, porque es una pérdida de tiempo y de dinero. Esta es una lamentable realidad que no queremos ver y concientizar. Tenemos un sistema educativo deficiente, porque somos una Colonia de E.U., y como dijo el geoestratega norteamericano Zbigniew Brzezinski, “E.U., no desea una Japón de vecino”, con esa declaración se entiende la política del patio trasero. No tendremos una educación de calidad humanista y técnica, porque no le conviene a los amos del planeta, nuestros vecinos. 

Volviendo entonces al punto de la reflexión, ¿cuál es el objetivo del regreso a clases presenciales en medio de una pandemia? No es, porque los niños están perdiendo valiosísima instrucción que le permitirá obtener excelentes puestos de trabajo en el mercado laboral. Tampoco, porque pierdan una formación en valores y principios humanistas, que les permita ser mejores seres humanos y vivir en armonía. 

El Sistema Mundo, creó la educación pública a partir de la Revolución Industrial, porque la economía necesitaba convertir a los campesinos en obreros y empleados. La educación que se imparte en el mundo libre, es decir, en occidente, es un insumo más de la producción y consumo. Será entonces que tanta urgencia de que los niños regresen a la escuela es para activar la economía, porque las familias gastan un buen porcentaje de su presupuesto en la instrucción de sus hijos, o porque las escuelas se han convertido en guarderías. 

Realmente es muy difícil encontrar una razón, bien estructurada y sostenida en la lógica, y en la verdad razonada, para entender este despropósito del regreso a clases presenciales en medio de una pandemia que va para largo. Tal vez, lo más inteligente sería pensar en crear un sistema de capacitación para el trabajo, comenzando con una educación básica y después especializada. Dice la voz popular, “piensa mal y acertaras”. Por donde quiera que se le busque la cuadratura al círculo, no se ve por dónde. Educayotl AC. Educar para el futuro con la sabiduría del pasado. www.toltecayotl.org