El lugar de la mirada | El Imparcial de Oaxaca
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El lugar de la mirada

 


El nombre de Oaxaca, es Luah, en zapoteco —dependiendo de la región— que quiere decir: el lugar de la mirada; también significa ojo ó dónde pongo mi ojo. 

Luah es el testimonio —para nosotros y para el mundo— de los conocimientos astronómicos y la sabiduría alcanzada por nuestros sabios Viejos Abuelos zapotecos, dueños originarios del Gran Valle formado por el valle de Etla, el de Zaachila – Zimatlán y el de Tlacolula.

 Como dejé asentado arriba, Luah significa: el lugar de la mirada o: a dónde pongo mi mirada desde Santa Ana Zegache, que significa, la Casa de la Sabiduría o Casa de las Siete Joyas Preciosas y las Siete Joyas Preciosas son la Casa del Señor de la Sabiduría, el Señor del Rayo –23 de octubre–, el Señor del Viento, o de los siete mogotes y de allí pongo mi mirada en dirección de la Catedral de Oaxaca, señor del Rayo –23 de octubre– y de allí al Cu de Tláloc que hubo dónde está el templo del Carmen Alto y el Cristo Negro; sigo al lugar de rayos y truenos, lugar de muchas humaredas, incienso, llamada Ciudad del dios trueno viejo, totonacapan, tutunacú, totonaca, Tres corazones, nicho del trueno viejo  o Tajín, en Veracruz, México, en dónde se le rendía culto a Tláloc y a Quetzalcóatl en 365 nichos, que son los días del calendario solar en 17 canchas de juego de pelota y que poseían una de las dos lenguas madre de México; luego paso al territorio de los indios Hopi en Arizona, amigos de extraterrestres; atraviesa el Gran Océano (Océano Pacífico) y llega a China, a los montes Himalaya, a la India, entra al Océano Índico, al Atlántico y regresa a Santa Ana Zegache, la Casa de las Siete Joyas Preciosas y las Siete Joyas Preciosas son la Casa del Señor de la Sabiduría, el Señor del Rayo, el Señor del Viento. 

El Señor del Rayo preside el nombre de Zegache y preside las celebraciones en Catedral en la ciudad de Oaxaca.

Esto quiere decir que están alineados magnéticamente en los 96º 43’ 29”, Latitud Oeste; es una mirilla hacía el Polo Norte; la cruz del altar del templo de Santa Ana Zegache, al centro de la cruz de la Catedral de la ciudad de Oaxaca y a los sitios mencionados arriba. 

Una cruz en el templo de Santa Ana Zegache y una cruz en la catedral de Oaxaca. El Señor del Rayo allá y el Señor del Rayo acá; luego continua y pasa por la puerta de la iglesia de El Carmen Alto dónde había un Cu, templo dedicado a Tláloc, Señor del Rayo y dentro del templo de el Carmen Alto está, a la izquierda del altar, la imagen del Cristo Negro, Señor del rayo; otra vez, el Señor del Rayo. Estas coincidencias demuestran que se trata de una orientación magnética y no astronómica.

Los siete párrafos anteriores contienen lo que entendí al escuchar la palabra del pintor y músico oaxaqueño Nicéforo Urbieta Morales. La presentó para los que aman “El Lugar de la mirada” Luah – Oaxaca, porque pienso que es importante profundizar en este tema que habla de nuestras raíces de las cuales debemos sentirnos orgullosos.

Debo dejar asentado que existen otros santos cristos en Oaxaca, el Señor de Santa María en el barrio de El Marquesado, es un cristo que según los estudiosos de los escritos de los santos cristos tiene alrededor de 350 años. 

Cristo es el Señor y se le llama de Santa María en razón del lugar dónde se le venera; llegó a Oaxaca junto con el Señor de Tlacolula y el Señor del Rayo que está en Catedral, todos son de la misma factura.

El siglo XVIII es el siglo de esplendor de Oaxaca, había riqueza y excedentes de dinero, es la época del entierro de tesoros para evitar que cuando pasaban a saco a los habitantes de la ciudad, se quedaran sin nada. Esto me hace pensar que el Señor de Santa María es de esta época y que deben haberlo traído de Italia, por el status que representaba hacer un buen regalo; juntos llegaron el Señor de Santa María, el Señor del Rayo y el Señor de Tlacolula, todos son de la misma manufactura; hay una versión oral en el barrio que cuenta que llegaron transportados en mulas, si así fue, venía de Guatemala y no de Italia; son de madera muy ligera y en el caso del Señor de Santa María, hubo necesidad de retocar la pintura para darle el color pálido de la muerte porque el que traía le daba un aspecto de “lleno de vida”. 

Según José Francisco Ruiz Cervantes 1998, pag.122: “A mediados del siglo XVIII —1750— … las vitrinas con imágenes religiosas venidas de Italia, España y Guatemala, Cristos tallados en marfil, plata labrada, porcelana china de vajillas y tibores, reliquias que han pasado a extrañas manos durante las épocas aciagas de Oaxaca” 

castilan.gerardo.castellanos@gmail.com