Repensar el sentido mismo de la vida | El Imparcial de Oaxaca
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Toltecáyotl

Repensar el sentido mismo de la vida

 


Ante el desmoronamiento del modelo económico y la vida moderna, se están cayendo a pedazos las instituciones y la cultura en las que se sostenía está frágil estructura, los dueños del dinero en el mundo han creado esta plandemia, para RESETEAR, la economía mundial y encontrar una salida a una crisis que no tiene solución. No es que exista mucha gente en el planeta, lo que pasa es que se están agotando presurosamente los recursos naturales con los que se alimenta la economía y el consumo del sistema mundo. 

Los dueños del dinero ante la catástrofe responden con la pretensión suicida de un nuevo orden mundial, y ya lo echaron a andar. Hoy es el Covid 19, pero mañana será otra pandemia y luego otra. Pretenden rescatar su mundo destruyendo éste, para supuestamente, crear otro mundo post Covid. En el siglo XVI, el nuevo orden colonial inicia con una pandemia y termina en el siglo XXI, con otra pandemia. Más nada. En el universo todo es cíclico.

La acumulación de la riqueza de manera demencial, el vivir en la hiper comodidad, el lujo y consumo desquiciado, como paradigma del mundo feliz, que produjo la colonización, el capitalismo, el neoliberalismo y la globalización, han fracasado estrepitosamente. El resultado es que las sociedades que alcanzaron esos estándares de vida, viven en la desolación, el vacío y el sufrimiento. Aunque lleguen a ser muy ricos, no podrán encontrar la felicidad interna, la armonía y el bienestar. La felicidad que se logra con ese modelo es muy efímera, es de escenografía de cartón, es falsa y a pesar del dinero que se invierta, es vulgar y pobre.

Todo esto es el resultado de que se ha perdido el sentido de la vida. Hemos perdido como humanidad la conciencia sacra de la existencia. No se sabe en verdad…para qué se vive. No se tienen propósitos de vida verdaderos, reales, íntimos. Todo es la farándula y la vacuidad, las alfombras rojas y los influencers, el glamur falso y efímero. Las personas están tan perdidas y vacías, que necesitan ser influenciados por otras personas, para tratar inútilmente de darle sentido a su vacía e inútil existencia. Porque, no saben quiénes son, no saben de dónde vienen, cuáles son sus orígenes, no conocen a sus ancestros, no tienen memoria histórica e identidad cultural ancestral, por lo tanto, no tienen conciencia, responsabilidad y dignidad.

Estas son, algunas de las razones por las cuales hoy, resulta imprescindible, iniciar un camino hacia adentro, a lo más profundo de nosotros, a lo verdadero, a lo genuino, a lo verdaderamente original.

Hoy es cuando, “la sabiduría del pasado nos permite tener un futuro de bienestar y armonía. Somos hijos de los hijos de una de las civilizaciones más antiguas de la humanidad, y pese a todo lo que dice la colonización, la civilización del Anáhuac esta viva en lo más profundo de nuestro corazón. Nuestro banco genético de información cultural es un tesoro guardado que ha esperado pacientemente cinco siglos para de nuevo florecer, como las flores del desierto, que después de años de sequía, esperan una lluvia para florecer.

El pasado no ha pasado, el pasado siempre será presente y futuro al mismo tiempo, porque todos somos lo que recordamos. Tenemos que recuperar nuestra memoria que nos ha sido amputada. Debemos de reconocernos en la grandeza de nuestros Viejos Abuelos toltecas. La Toltecáyotl, su milenaria filosofía está tocando nuestra puerta.    

No se trata de emplumarnos y danzar. Necesitamos repensar, un nuevo modo de producción y un nuevo modo de consumo, basado en los valores ancestrales y lo mejor de los saberes comunitarios creados en la resistencia cinco centenaria de los Viejos Abuelos.

Se requiere trabajar teóricamente la cosmovisión neo tolteca del mundo y la vida, la cual se debe de expresar como ciencia y filosofía, como sabiduría ancestral al servicio de una nueva forma de vida. El futuro está en el conocimiento riguroso y descolonizado de nuestro pasado.

En este mes, el día 13, se conmemorarán los 500 años de la caída de Tenochtitlán. Esta derrota, no es, como la llaman las mentes colonizadas “La Conquista de México”, porque ni el país existía en ese momento. Lo que en verdad significa esta fecha, es el inicio de la invasión, ocupación, exterminación sistemática de los pueblos anahuacas, la institucionalización del despojo, la injustica, la barbarie, en síntesis, el genocidio y el epistemicidio de la civilización del Cem Anáhuac.

Desde hace cinco siglos, los invasores destruyeron físicamente nuestra cultura, las leyes, instituciones y autoridades. En su lugar, nos han impuesto las suyas, traídas primero de España y hoy de E.U., y nos han gobernado y explotado los extranjeros avecindados. Nos han amputado la memoria para no entender lo que nos pasa. Nos mantienen como un pueblo esclavo, amnésico, ajeno a sí mismo, en el auto desprecio y derrotados permanentemente. Educayotl AC. Descolonizar es dignificar. www.toltecayotl.org