La igualdad (III) | El Imparcial de Oaxaca
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La igualdad (III)

 


Por Eduardo Aragón Mijangos

Imaginen que vivimos en una sociedad donde no se distingue entre el hijo de una y de otra, y que para todos los niños el trato es igual ¿No procuraríamos igual a todos? ¿No trataríamos de educarlos y alimentarlos de la misma forma? Si no hubiera una distinción familiar, trabajaríamos para que todos los niños tuvieran lo necesario para su desarrollo idóneo ¿No resulta entonces la familia perniciosa para la humanidad, un obstáculo para el desarrollo igualitario?
La religión es doblemente segregadora, primero distingue entre los representantes de Dios en la tierra (la jerarquía) y los demás, y le otorga a una persona, que es igual a nosotros, la capacidad de condenarnos por la eternidad. Y luego distingue a los que pensamos de una forma y los que piensan de otra, tú crees en mi Dios, es decir, tienes las mismas creencias sobre nuestro origen y del mundo que yo, la misma filosofía de vida, entonces tu eres bueno, aunque seas un desgraciado con el prójimo, pero mientras te arrodilles ante el mismo Dios que yo, eres bueno o tienes la posibilidad de serlo. Porque Dios perdona, y mientras lo reconozcas siempre vas a tener la posibilidad de ser perdonado.
Pero si tu crees en otro Dios, entonces, dependiendo de que Dios sea, eres tonto o malo o las 2, y si no crees en nada, eres lo peor, un alma perdida. ¿El musulmán es malo o no? ¿El budista es tonto o no? Son preguntas, ustedes respóndanse. Nosotros, los que creemos en el mismo Dios, somos los poseedores de la verdad absoluta y estamos por encima de los demás, somos iluminados, elegidos, tenemos la fortuna de haber visto la verdad de las cosas. Los demás están equivocados, se rigen por falsos principios y, por lo tanto, al no haber tenido la claridad de vida que yo, están condenados a una vida después de la muerte fuera de la felicidad.
¿Qué piensan de la comunidad judía en el mundo? Sin decir que sean malos, desde luego que no, ¿no basan su existencia en la segregación, por no decir discriminación? ¿No tienen las diversas comunidades cristianas esa tendencia segregadora, al igual que las dos grandes divisiones de musulmanes? Son preguntas con el ánimo de buscar la reflexión para la reconciliación, no el odio.
Eso sin profundizar en el hecho de que las religiones han sido a lo largo de la historia un instrumento de control social y político.
Quiero aclarar que no es que esté en contra de las distintas creencias o que quiera desacreditarlas, por el contrario, creo que nuestras creencias nos ayudan a ser mejores personas y tener cierta armonía espiritual, si somos leales a ellas y nos liberamos de fanatismos. Lo que aquí se pone de manifiesto y se critica es que las religiones han servido para hacer distinciones entre las personas de las formas que he explicado. Todos los dioses y sus distintas interpretaciones e ideologías tienen mi respeto y consideración, lo único que critico es la jerarquía que acompaña profesar estas religiones y las distinciones que hacemos los que creemos en algo con los que creen en otras cosas.
El trabajo, el trabajo segrega de muchas formas, hay trabajo para los brutos y hay trabajo para los inteligentes, para los ricos o los dueños de los medios de producción y para los pobres, pero son muy distintos trabajos, con muy distintas características y abismales diferencias en las remuneraciones, no cualquiera puede realizar el mismo trabajo y no se puede recibir lo mismo por el mismo esfuerzo.
Por lo regular el pobre es bruto —no es que el pobre no tenga la posibilidad de estudiar, es que no quiere, ese es el razonamiento con el que los infames justifican este tipo de desigualdad— pero es fuerte, entonces a ese le toca el trabajo físico, nosotros los listos, a los que, si nos gustó la escuela porque somos naturalmente más aptos, quisiéramos hacerlo, pero se nos dificulta, no podemos. Hay quienes nacen para cargar y quienes nacen para pensar, pero somos iguales eh, ambos tenemos derechos laborales que podemos ejercer en cualquier momento.
El pago, ¿cómo va a ganar lo mismo el que nomás se parte la espalda cargando o limpiando baños públicos, que el que tiene la terrible y extenuante tarea de pensar o administrar su riqueza? No es posible, por eso hay que pagarle más al que esta sentadito en el escritorio, porque no cualquiera piensa, y eso hay que premiarlo. Y al que carga, al que limpia los baños, hay que darle también, porque se lo merece, pero no lo mismo, porque cualquiera carga, pero no todos piensan.
Entonces, tengo que subordinarme a alguien que hace nada, pero como se supone que está iluminado o se apropió de los medios de producción, vale más que yo, el me va a dirigir y me va a decir que tengo que cargar y cómo lo tengo que cargar, que tengo que sembrar y cómo lo tengo que sembrar, que tengo que construir y cómo, porque nací bruto y flojo, y no soy capaz de entender esos grandes enigmas de la vida y ese privilegio le merece más privilegios al que menos trabaja, para consolidar las desigualdades.
Continuará…