Mezcaleros: Eterno conflicto | El Imparcial de Oaxaca
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Editorial

Mezcaleros: Eterno conflicto

 


Mientras el mezcal, nuestra tradicional bebida, sigue permeando a nivel mundial como un producto excepcional para los paladares exigentes, aquí en Oaxaca los productores se encuentran entrampados en un conflicto interno, en el marco del Consejo Regulador de la Calidad del Mezcal (CRM), luego de que no se han podido poner de acuerdo para su nueva directiva, al término de la gestión de Hipócrates Nolasco Cancino, quien se mantuvo al frente nueve años. Primero fue la confusión en el lanzamiento de la convocatoria, posteriormente, en la elección mayoritaria que benefició a Abelino Cohetero, la cual no fue reconocida de manera oficial, al tener una directiva paralela en la persona de Juanito Martínez. El problema es que tanto en la Secretaría de Economía federal, cuya titular es Tatiana Clouthier, como en la estatal, con Juan Pablo Guzmán Cobián, al frente, sólo se han encogido de hombros, dejando hacer y dejando pasar.

De este conflicto interno se ha pasado al clásico chantaje y de que paguen quienes nada tienen que ver en el asunto. Nos referimos al bloqueo a las entradas del Aeropuerto Internacional de Oaxaca, que llevó a cabo un grupo de productores leales a Cohetero Villegas, el pasado martes 29 de junio. La amenaza de que, de no intervenir las autoridades estatales en un asunto doméstico, los mecanismos de presión y chantaje seguirán, se interpretó como un desafío al Estado de Derecho. Hay instancias en donde deben ventilarse las inconformidades no a través de lugares comunes como son las marchas y los bloqueos, que ponen a los productores del destilado, como chantajistas y convenencieros. La confrontación entre los grupos que se disputan la mesa directiva se dio desde que se habría celebrado la asamblea para su designación. Nadie ignora que en el CRM se manejan cantidades considerables por la certificación y el manejo de hologramas para validar la exportación.

Mientras aquí no se ponen de acuerdo y existe la polarización que ya hemos mencionado, en las aduanas fronterizas se encuentran almacenados millones de litros de mezcal, en virtud de que no pueden salir del país ante la indefinición que existe en la directiva del Consejo Regulador, que es el órgano que valida la certificación para su comercialización en el mercado internacional. Ello ha provocado asimismo, pérdidas de cientos de millones de pesos a los productores, afectando, sobre todo, a los más desprotegidos.

Una acción desafortunada

Hace al menos un par de semanas, cuando se insistía en que permanecíamos en semáforo rojo, los directivos de los Servicios de Salud en el estado (SSO), tomaron una decisión que, hasta el día de hoy, no ha convencido plenamente a la ciudadanía: desactivar los hospitales que habían sido reconvertidos a Covid-19 a su estatus anterior. Es decir, como si estuviéramos completamente a salvo del virus mortal que ha segado miles de vidas en Oaxaca, los nosocomios que atendían pacientes afectados por este mal, retornaron a su labor habitual. Sin embargo, la realidad ha demostrado que la pandemia sigue entre nosotros y que siguen prevaleciendo los contagios y las muertes por dicho mal. Es más, funcionarios de los SSO han declarado que en la entidad están presentes al menos diez de las nuevas cepas del Coronavirus.

Un ejemplo de la gravedad de ello es que en el Istmo de Tehuantepec, al menos dos cabildos municipales: de Salina Cruz y de Santo Domingo Ingenio, han tomado la determinación de regresar al semáforo epidemiológico rojo, ante el crecimiento de contagios y muertes. Es más, en la ciudad y puerto se decretó un cierre total de establecimientos no esenciales y otros, a la mitad de su capacidad, como es el caso de los mercados y supermercados. En el imaginario colectivo de la ciudadanía nos está castigando lo que se ha calificado como una tercera ola. Es posible que el dato sea exagerado. Sin embargo, tal parece que las autoridades sanitarias estatales han minimizado esta situación, de tal manera que reconvertir nuevamente a los hospitales sería no sólo improcedente sino demasiado oneroso, pues se sabe que hasta los equipos de cuidados intensivos fueron retirados.

Había tal confianza en que el mal se había minimizado que hasta en los canales oficiales de comunicación se suspendió la difusión de los informes diarios, situación que obliga, de nueva cuenta a retomarlos. Es necesario insistir en que, pese a que las personas ya hayan recibido la vacuna, eso no representa inmunidad total, sino que el riesgo persiste. No está por demás seguir publicitando los protocolos sanitarios que son una especie de sobrevivencia: la sana distancia, el aseo constante de manos y el uso del cubrebocas. La suspensión de los hospitales Covid y su retorno al estatus anterior, ha sido calificada como una decisión cuestionable, desafortunada e irresponsable.