El cambio inaceptable | El Imparcial de Oaxaca
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El cambio inaceptable

 


Leí que había un concurso sobre ensayo político y se me ocurrió una idea para desarrollarla. Había un país donde gobernaba un partido único, una dictablanda, donde solo se podía tener una línea de pensamiento político, las palabras sagradas eran las que pronunciaba el presidente de la república, que era electo cada seis años; había un pensamiento político único y los funcionarios tenían una autorización implícita para robar todo el dinero que pudieran. La corrupción no se castigaba. Los funcionarios gastaban viajando en aviones privados millones de pesos. Los distintos periódicos de la prensa nacional publicaban la misma versión de las noticias porque se gastaban más 20 mil millones de pesos en comprar o alquilar a los periodistas que escribían lo que quería el presidente, se comentaba que vivíamos en un país donde existía una gran libertad.
Cuando con una votación de más de 30 millones de voto llegó una nueva administración de otro partido cambiaron las cosas. Se modificaron las leyes para castigar a los funcionarios corruptos, se evitaron los lujos, se exigió que la administración fuera honesta, se atendiera primero a los pobres y se invirtiera en proyectos de desarrollo en las zonas que se habían dejado abandonadas. Se le dejó de dar los 20 mil millones de pesos a la prensa y a los periodistas y se les dejaba en libertad para que escribieran lo que quisieran.
La mayoría de la gente aceptó este nuevo plan de desarrollo en que cambiaban las prioridades y ahora se atendería a los más pobres, la prensa sería realmente libre de publicar sus notas, sin tener que someterlas a una censura y autocensura, aquellos que robaban serían no solo despedidos, sino procesados penalmente, porque la legislación había cambiado, ahora quien robara los dineros del pueblo se le castiga. Se terminaron los viajes del presidente a todo lujo, el nuevo mandatario viajaba en aviones comerciales. La prensa era como ese amigo llamado Luis Moncada Ivar, excelente escritor quien decía que palabra que él escribía era palabra para la historia. No aceptaba cambiar una coma a sus textos, así es la prensa en México, llenaron de mentiras los periódicos y nadie decía nada, se aceptaba como verdad universal la firma y la palabra impresa de personajes, que ahora nos enteramos recibían millones de pesos por modificar sus escritos a modo de los funcionarios en turno. El modelo era muy simple. Los funcionarios se corrompían, los periodistas lo sabían y les exigían que los corrompieran a ellos.
La falta de dinero molesto grandemente a los periodistas quienes pusieron en práctica un modelito para doblar al ejecutivo recién llegado a Palacio. Todos los días escribían medias verdades y mentiras completas, se hizo coro para buscar atacar a quien encabezaba la nueva administración que tenía como divisa: Primero los pobres y la honestidad en el manejo del dinero público.
Una innovación nacional y mundial fue crear dentro de las conferencias cotidianas del presidente una sección que se llame “Quién es quién en las mentiras”. El golpe fue brutal para los periódicos y periodistas, ahora a todo color y a ocho columnas se descubrirá quién dice la mentira más importante en la semana. Pensé que mi ensayo podía tener un final feliz que todos íbamos a ser felices, y en este país se empezaría a sentar las bases de una nación más igualitaria. Pero resultó que no fue así. El primer día cuando tomó posesión el nuevo gobierno un “fifí” amigo me comentó que no lo iban a dejar gobernar, que le harían la vida imposible. Le pondrían miles de trabas y le crearían problemas. Pensé al releer el primer borrador que el ensayo se parecía mucho a una realidad que estamos viviendo y en la cual casi todos los electores tienen ya una narrativa propia.
Tres Años
Al cumplir tres años de gobierno, el presidente de México Andrés Manuel López Obrador presentó en el patio de Palacio Nacional un informe y dio a conocer una encuesta donde se aplicaron mil 600 cuestionarios. AMLO explicó que la realizaron técnicos de la Secretaría de Gobernación, fue por teléfono y de manera nacional. Las cifras de los resultados es que el gobierno tiene una calificación como presidente de un 6.7. Agregó que no daría a conocer una encuesta a modo, porque sería inmoral y ofreció en el corto plazo que se publicarían todas las preguntas.
El informe fue un resumen de los logros y un señalamiento de lo que falta por hacer. Defendió la sección, “Quien es quién en las mentiras”, que algunos señalan como un ataque a los medios de comunicación y a los periodistas. AMLO señaló que es una actitud ventajosa para quienes no quieren que haya confrontación de ideas o un diálogo circular, ellos quieren tener el monopolio de la verdad, sin réplica, eso es lo más antidemocrático que puede haber. Su gobierno tiene el derecho de desmentir las calumnias.
Los temas nacionales son múltiples y variados, el presidente los está enfrentando en la práctica y en la tribuna donde ahora existe un cuestionamiento cotidiano. Las elecciones y sus resultados son un ejemplo de la verdadera libertad que existe y de que hay gobernabilidad en el país. El informe es tan amplio, que merece ser leído y cuestionado con atención, y se acabó el espacio. Fin