La igualdad (II) | El Imparcial de Oaxaca
Oaxaca
La Capital Los Municipios
El Imparcial del Istmo El Imparcial de la Costa El Imparcial de la Cuenca
Nacional Internacional Súper Deportivo Especiales Economía Estilo Arte y Cultura En Escena Salud Ecología Ciencia Tecnología Viral Policiaca Opinión

Opinión

La igualdad (II)

 


Eduardo Aragón Mijangos

¿Qué igualdad hay entre un español o francés, dueños de las eólicas, y un indio huave, mixe o chontal, despojados de sus tierras? ¿Los españoles son más inteligentes y trabajadores? ¿Estamos adoptando el discurso de la superioridad racial para justificar la desigualdad infame en que vivimos?
Desde que uno nace, nace con una serie de desigualdades que marcan el resto de la vida. Los privilegios, las distinciones, las inequidades van a crear un abismo que conforme pase el tiempo se hará más grande.
Para el pobre no hay acceso a los alimentos; y cuando lo hay, no hay acceso a la educación; y cuando lo hay, no hay acceso a un trabajo digno; y cuando lo hay, no hay acceso al arte, a la cultura, al desarrollo del espíritu y la creatividad.
¿Qué gana la humanidad manteniendo estas desigualdades? ¿Cuál sería el problema de que todos tuviéramos acceso a una buena alimentación, si en el mundo se produce comida suficiente para todos? ¿A la educación, si se abrieran los sistemas educativos, las bibliotecas y la información para todos? El ser humano es autodidacta y con las herramientas necesarias puede aprender por sí mismo —si se pensara que no hay suficientes buenas escuelas—, las grandes mentes de la humanidad desarrollaron sus ideas a partir del acceso a la información, no de las grandes universidades adoctrinadoras.
¿Qué problema hay con que todos tuviéramos acceso a un doctor y a medicinas, si hay doctores que terminan de taxistas y hay medicinas que caducan y se tiran en lugar de aliviar a alguien?
¿Cuál sería el problema de que todos tuviéramos acceso a la abundancia? ¿Qué los recursos se van a acabar? Los recursos ya se están acabando y no se acabaron compartiendo, se acabaron en el derroche y en el desperdicio de unos cuantos.
La autoridad también genera desigualdad, ¿por qué se cree que alguien es mejor que nosotros mismo para decidir qué hacer y qué no? ¿Por qué tengo que subordinar mi voluntad a la de alguien más? ¿Porque si no, no habría orden o seguridad? ¿Porque hay unos más aptos que otros? ¿Qué interés tendría la mayoría de las personas de causar desorden, robar, matar o secuestrar, si tuviera lo mismo que su prójimo? ¿Por qué dejamos que alguien decida nuestro futuro, si nosotros nos podemos organizar para tomar decisiones comunitarias a través de asambleas? ¿Cuauhtémoc Blanco, Silvano Aureoles, Cabeza de Vaca, —el que quieran— toma mejores decisiones que una asamblea?
¿Qué razón tendría alguien de robar una manzana, que la naturaleza da gratis, si tuviera la propia? ¿De acumular? ¿Para qué acumular si respetando a la madre tierra tenemos garantizadas manzanas y gallinas para el resto de nuestros días?
¿Necesitamos un ente que restrinja nuestros derechos y libertades y administre los recursos de una sociedad para garantizar que no nos roben? Si realmente hubiera igualdad en este mundo ¿para qué querríamos a una autoridad que nos restringe? Existe el gran ejemplo de las asambleas comunitarias que gobiernan con sus defectos, pero mejor que las élites en el poder.
La razón de existir de la autoridad es garantizar la desigualdad y cuidar la propiedad privada —que es un robo, como dice Proudhon—, proteger el derroche y los excesos de unos y la miseria de todos. Esa es la única razón de ser de una autoridad que monopoliza el uso de la violencia y el castigo para poner a raya a cualquiera que atente contra las instituciones de la desigualdad. Un ser humano que vive en una sociedad igualitaria donde todas las personas tienen acceso a todo realmente, no necesita de autoridad alguna.
La familia, ¿para qué nos separamos en familias? Entiendo que los apellidos son para distinguirnos unos de otros y desarrollar nuestra personalidad; y que los infantes necesitan de la madre —y quizás del padre— en sus primeros años de vida; pero ¿qué sentido tiene la familia como institución segregadora? ¿No sería mucho mejor que todos fuéramos hermanos de todos, hijos de todos, madres de todos, qué utilidad tiene la familia? ¿Qué necesidad en distinguir entre el hijo de Pedro y el de Pablo? Que es nuestra sangre, eso le debería dar una característica afectiva mayor, ¿qué beneficio para la humanidad hay en que quiera más al hijo que procree que al que procreó mi hermano o un desconocido?
¿Es necesario dividirnos así? ¿No serían más felices sus hijos si fueran queridos igual que ustedes los quieren por el resto de la comunidad, sin distinción de sangre o apellidos?
La familia como institución segregadora sólo surge como un mecanismo de extensión transgeneracional de la propiedad privada y el dinero. La única razón de separarnos en familias es preservar la propiedad después de la muerte, así las dinastías monárquicas garantizaban no perder sus privilegios, así las élites actuales mantienen sus privilegios eternamente.
La desigualdad es la única razón por la que los Limantour son mejores que los Kaal o los Puch, los primeros no son más listos, más trabajadores o disciplinados que los segundos.
Continúa…

@LaloAragonOax