Prensa y medios: tiro al blanco | El Imparcial de Oaxaca
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Prensa y medios: tiro al blanco

 


Esta colaboración semanal, como parte mínima de la prensa escrita, perteneciente a la gran escuela oaxaqueña y nacional del periodismo crítico, del viejo periodismo de combate, ha denunciado reiteradamente que, desde el poder máximo, desde el poder gubernamental que fue otorgado en el proceso democrático que nos ha regido desde hace casi tres décadas, se ha emprendido una feroz y desmesurada campaña contra todos los ‘mass media’ o medios masivos de comunicación e información. El motivo es muy sencillo: un encono desmedido por la exhibición de faltas, por la exhibición de incorrecciones y por hacer saber a México que, junto con las falsedades, no se está cumpliendo con las tareas del gobierno y, encima de ello, se quieren pervertir las tareas del Estado: eliminar la autonomía del Poder Judicial, domar al poder legislativo, hasta convertirlo en una entelequia que construya un modelo de superestructura legal, a modo de la voluntad del poder (del poderoso, mejor dicho).
Hemos insistido que 30 millones de votos no significan una decisión sensata ni racional.
La masa manipulada responde a los impulsos demoledores del populismo y de la demagogia. Dos ejemplos demuestras ese aserto: las elecciones en Alemania, en 1932, que dieron el triunfo al Partido Obrero Nacional Socialista (partido Nazi), que de manera democrática llevaría al poder a Adolf Hitler. El otro: los comicios en Austria, de 1938, en los cuales más del 90 por ciento de los sufragios favorecieron la Anschluss o anexión de esa nación al Reich alemán. Ambos casos de voto democrático, son ya históricos y son modelo de que el voto mayoritario no es exactamente la mejor decisión. Hasta la saciedad se proclama que la de 2018 fue la más grande y copiosa de las elecciones presidenciales, pero esto es una sofisticada distracción: la población mexicana superaba los 120 millones de habitantes y los votantes eran ya más de 85 millones. Tómese en cuenta que desde 1970, se concedió el voto a partir de los 18 años de edad, anteriormente el derecho a sufragar se daba a los 21 años, en un entorno de población hasta tres veces inferior al actual.
Desde el Palacio que fue de los Virreyes, del Imperio de Iturbide y de Imperio de Maximiliano, en el “Salón Tesorería” ─donde están, como muestra de un añejo modo de pagar al fisco, las ventanillas donde los contribuyentes acudían a saciar las arcas nacionales— se ha erigido un tribunal supremo y unipersonal que acusa, juzga y condena a los medios masivos de comunicación: periódicos y revistas; programas de radio de cobertura política, programas de televisión críticos; pero en especial y con saña no conocida, se señala de manera cotidiana, a escritores, historiadores, articulistas, reporteros, la clase media, etc., y a toda aquella persona que, para el ánimo del supremo es tildada como conservador, clasista, adversario, hipócrita, golpistas, entre más de 30 calificativos aplicados con inquina y con un resentimiento que debería avergonzar y no ser causa de triunfalismo. Es la primera vez en México, en la “Suave Patria” que rimara López Velarde, un jefe de gobierno y representante del Estado, arremete contra quienes le incomoden, que ha emprendido con empeño desmedido la división de los mexicanos, la polarización de la sociedad y la creciente mezquindad de una clase política adocenada y sometida al que ya es poder omnímodo.
Lo grave del manejo de la cosa pública es que no existe un plan de desarrollo y crecimiento económico. Estamos atenidos (que no es un mal), al movimiento del mercado internacional especialmente con Estados Unidos de América y Canadá, por medio del T-MEC. Este mecanismo integrador en el que participan los inversores nacionales, junto con la expulsión de mano de obra que nos enriquece con las remesas, han logrado soportar la economía nacional. El gobierno de la federación sólo tiene tres proyectos inviables, un tren para entretenimiento lúdico, una refinería costosa e innecesaria; y una adaptación de aeródromo militar que no se ajusta a las normas internacionales de vuelo comercial. No hay otro plan que el reparto desmedido en “programas sociales” a cambio de un voto por el retroceso.

EXTRA: Nuestro apoyo a los niños con cáncer.