Desbarres legislativos | El Imparcial de Oaxaca
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Editorial

Desbarres legislativos

 


Por lo visto, en nuestra flamante LXIV Legislatura local, las prioridades de los oaxaqueños van en segundo término. La certeza de que nuestros representantes populares andan en todo, menos en lo que importa al pueblo, es cada vez más que evidente. Ya hemos abordado aquí el tema de la desaparición del Instituto de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (IAIP), que a meses de haberse aprobado el decreto, los representantes populares aún, hasta el día de hoy, no han aprobado las leyes reglamentarias ni la formalidad que se requiere para el cambio de nombre y la convocatoria para la designación de los nuevos comisionados. Es decir, se aprueban leyes sin ton ni son, algunas de ellas totalmente inoperantes como la llamada Ley Anti-chatarra o la de Residuos Sólidos, que no operan y son letra muerta hasta el día de hoy.

Luego de la pasada jornada electoral y con el triunfalismo a cuestas, la bancada del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), dio rienda suelta a la recreación de sus fantasmas y echaron de su ronco pecho para llamar a la ciudadanía a votar por el castigo a los ex mandatarios mexicanos, nefasta acción promovida por el presidente de México. Pero fueron más allá. Unos días después acordaron la desaparición de Caminos y Aeropistas de Oaxaca (CAO), organismo cuyo nombre será sustituido por “Comisión Estatal de Vías Terrestres”, cambiando la ley que crea al primero que, al menos, existe desde los años noventa. Según notas periodísticas la desaparición del citado organismo obedece a que en repetidas ocasiones ha sido descalificado por el presidente López Obrador. Es decir, no es por una apreciación de burocratismo, corrupción o cumplimiento a los objetivos de esta administración, sino porque el nombre y funciones le disgustan al mandatario.

Lo que más sorprende es que sus famosas iniciativas y desbarres legislativos se dan de manera totalmente inoportuna. Veamos. La famosa Ley anti-chatarra, que prohíbe la venta de bebidas azucaradas y alimentos de alto contenido de calorías a menores de edad se aprobó cuando el pico de la pandemia de Covid-19 estaba en lo más alto, y las tiendas o misceláneas sobrevivían de milagro. Una pésima maniobra legislativa les habría hecho un boquete económico mayor. Ahora buscan desaparecer a CAO, justo cuando se ha presentado un terrible temporal, que ha afectado cientos de caminos rurales, carreteras y poblaciones. 

Una reforma necesaria

En una de sus clásicas mañaneras, el presidente Andrés Manuel López Obrador sostuvo que buscará proponer al menos tres reformas constitucionales en 2022 y 2023. Si bien es cierto que en este espacio hemos críticos severos y sistemáticos sobre algunas acciones presidenciales, de política exterior, interna o económica, también tenemos que reconocer que en ciertas circunstancias, la razón ha estado de su lado. Sin embargo, una de sus propuestas de reforma no sólo es justa, sino que cala profundo entre los mexicanos, que no en las cofradías y clanes políticos, acostumbrados a vivir como parásitos de los impuestos que pagamos todos. Nos referimos a los partidos políticos, los cuales han sido manejados con propósitos de hegemonía familiar, patrimonial y de la supervivencia de mafias del poder, que ofenden al buen juicio ciudadano.

El presidente ha ofrecido enviar el año próximo, una iniciativa de reforma política y electoral que desaparezca del mapa, a los llamados diputados de representación proporcional o plurinominales. En efecto, de 300 diputados de mayoría relativa, que hicieron campaña y cuyo nombre apareció en las boletas, en donde la ciudadanía emitió su voto a favor de ellos, entrarán a la Cámara federal de Diputados, 200 representantes populares, que ni hicieron campañas de proselitismo, ni caminaron para buscar el voto popular ni, mucho menos, hicieron propuestas, así fueran descabelladas o con tendencia a incumplirlas. Esto es: fueron designados por las cúpulas de los partidos políticos, privilegiando matrimonios, hijos, parientes y otros. Una casta divina que tendrá el mismo peso de aquellos que sí se esforzaron para buscar el sufragio popular.

Una reforma constitucional de esa naturaleza terminaría por hacer una importante economía al erario federal, además de racionalizar el ejercicio legislativo, fomentar el equilibrio de poderes y poner en su lugar a esos partidos políticos, conocidos como “morralla”, que siguen perviviendo de nuestros impuestos. En Oaxaca por ejemplo, los plurinominales son los mismos de siempre, como en el PRI; parte de los intereses familiares como en el PAN o el premio a la complicidad, de los compromisos y la incondicionalidad en Morena. Es increíble que de 25 representantes populares que lograron la curul por mayoría relativa, tengamos que mantener a 17 que se ganaron el puesto por estar en los afectos de las cúpulas partidistas.