Exigencia ciudadana | El Imparcial de Oaxaca
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Editorial

Exigencia ciudadana

 


Luego de la jornada electoral del pasado seis de junio, quedaron prácticamente conformadas las legislatura federal y local. Como ya hemos mencionado en este espacio editorial, en Oaxaca arrasó el partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), por lo que, en los diez distritos electorales federales dicho partido se posicionó de nueva cuenta. Esto es, habrán de integrar la Cámara federal otros tres años. Sin embargo, estos representantes populares no le rinden cuentas a nadie más que a sus dirigentes nacionales y a sus propios intereses. La ciudadanía oaxaqueña, aunque son sus representantes ante el órgano legislativo más importante del país, poco tiene que agradecerles. Como dijo el presidente López Obrador: sólo responden a sus intereses personales.

No es diferente en el caso de la cámara local. Los y las legisladoras, sobre todo del partido mayoritario, se han dedicado a todo menos a legislar. Hay dos leyes que se han aprobado con bombo y platillo: la llamada “Ley anti-chatarra”, que prohíbe la venta de refrescos, bebidas azucaradas o alimentos con alto contenido de caloría a menores de edad y la Ley para los Residuos Sólidos, que dispone que ningún negocio, tienda de autoservicio o miscelánea, pueda vender agua o refrescos en botellas de PET y unicel. Ninguna de las dos tiene vigencia, es más, a la fecha son letra muerta porque no cuentan con las leyes reglamentarias para hacer efectiva su operatividad. Nuestros (as) representantes populares trafican influencias en sus distritos. La mayoría tiene el control de la obra pública que se realiza en municipios y agencias. Manejan a su arbitrio los presupuestos y, cada que el ejecutivo estatal envía alguna iniciativa, sea para designar a determinado funcionario, aprobar presupuesto, deuda pública u otros, nuestra flamante representación popular cobra lo que se llama “pago por evento”.

Todas esas irregularidades y corrupción forman parte de la tradición legislativa. Por ello, nunca rinden cuentas. Todo lo que hacen, lo hacen a medias, como la desaparición del Instituto de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (IAIP), que ha sentado un pésimo precedente en el país. Aprueban leyes, pero no se ocupan de revisar ni su vigencia, su operatividad o las leyes reglamentarias. Es cierto, en el Congreso local como en la mayoría de quienes nos representan en la cámara federal, se percibe poca capacidad, falta de preparación y mucha improvisación.

Obras, ¿para cuándo?

Luego de la visita presidencial, del 11 al 13 de junio pasados, el gobernador Alejandro Murat sostuvo en entrevista que su administración tiene un amplio directorio de obras que pretende llevar a cabo antes de que termine su gestión. Poco se comentó ya del Libramiento Sur o del Centro Cultural. Menos de la obra que se dijo se tenía en proyecto para el sitio que fue desocupado por lo que fue el penal de Santa María Ixcotel. Es evidente: el tiempo ya es un factor determinante. Sin embargo, apareció otro: la ampliación de la Avenida Símbolos Patrios y la construcción de un desnivel a la altura de La Experimental. Estamos a un año y cinco meses para que este gobierno concluya su período constitucional. Es decir, el tiempo apremia. Y más aún porque, como ya hemos comentado en este mismo espacio, no existe en la actual administración una obra relevante, que se pueda llamar emblemática, del gobierno de Murat Hinojosa.

Es cierto, la tragedia ha sido un eje de atraso. Hay que recordar la sequía, las tormentas y los sismos de 2017 o, simplemente, la pandemia en 2020 y lo que llevamos de 2021. Ello implica que este gobierno debe trabajar a marchas forzadas para poder concretar lo que la ciudadanía espera: obras de alto impacto social. Por ello, hace unos días mencionamos que en parte del equipo de gobierno le hace falta mística de trabajo, de vocación de servicio, de compromiso social. Muchos funcionarios han tomado la emergencia sanitaria como si fueran vacaciones. Con el afán de seguir haciendo home office, se han desentendido de sus responsabilidades institucionales. Y por supuesto que esta falta de compromiso con el gobierno en el que trabajan, incide de manera directa en los resultados. 

El gobernador pues, está emplazado a dar los resultados que dijo tendríamos los oaxaqueños durante su mandato, que no se han visto por ningún lado. Suplir la carencia de obras relevantes, al menos por dos o tres que valgan la pena. Con la designación de los nuevos cargos en el gabinete, designados recientemente, acabar con las inercias y la politiquería, para emprender una cruzada en contra del tiempo y la circunstancias. Estamos en época de lluvias y, con certeza, ya asoman los deslaves, los puentes caídos, los caminos deshechos. Empero, a las obras que ha perfilado no hay que darles más largas, ya que con las carreteras a la Costa y al Istmo, estamos hartos y desencantados.