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Los teóricos de aquel PRI arrollador solían justificar sus fracasos electorales a una frase muy sobada: “los que fallan son las personas no el partido”. 

Esta cita encaja muy bien para tratar de explicar lo que sucedió en la elección del pasado domingo de la presidencia municipal de Oaxaca de Juárez, principalmente, aunque el fenómeno fue en todo el sureste del país.  

No pocos se preguntan ¿Por qué en nuestra capital tan pésimamente gobernada por un político emanado del partido Morena, vuelve a ganar abrumadoramente otro del mismo partido?

La realidad es que, en la capital oaxaqueña, igual que en todo el estado, no ganó ni perdió el Morena, el gran triunfador sigue siendo Andrés Manuel López Obrador. Haber avasallado nuevamente en las urnas es resultado de su permanente campaña electoral. Es el presidente que ha venido más de 20 veces a territorio oaxaqueño, es el que cacarea todos los días lo que hace apropiadamente y también lo que hace mal. Es el que dio en el clavo al repartir dinero público a los más pobres para afianzarlos como clientela electoral. 

GANA HASTA EL MÁS LERDO 

Si acaso los candidatos de Morena hicieron algo bueno es haber recordado a los votantes de las zonas más marginadas que si no votaban por Andrés Manuel les iban a quitar el dinero que les entrega cada dos meses y que, además, “te está aplicando la vacuna anti-covid”. Todo esto lo ponderaron magistralmente los que dominaron en las urnas. Ninguno de los diputados locales y federales Morenistas que se reeligieron demostraron alguna genialidad, simplemente se arroparon a la sombra de Andrés Manuel. Bueno, hasta el cleptómano Benjamín Robles Montoya alias “Carasucia” volvió a ganar con todo y que su partido, el PT está a punto de perder el registro.  

Fue una estrategia muy fácil para atraer el voto: “o estás conmigo o estás contra mí”, les decían. Es decir, si no votas por mi “estas contra lo que te regala AMLO”.  Por eso dominan todo el sureste. 

A esto hay que agregar que los partidos de la coalición “Va por México” no son opción. Ya no significan ninguna alternativa y menos en el sureste. 

Si ya vimos que los políticos del Morena, al menos en Oaxaca, en su cleptomanía y ambición desmedida parecen cortados con el mismo rasero, los investidos de mayor poder en esta elección también se empeñan por desacreditar a su partido Si ya estaban en la palestra por la gubernatura insustanciales de la política como Salomón Jara, Susana Harp y Adelfo Regino Montes hay que agregar ahora al presidente municipal electo Francisco Martínez Neri. En su convicción de que ha recibido la bendición para buscar la gubernatura el próximo año, crecerán las diatribas y golpes bajos entre ellos. Los que andan henchidos de exultación son sus huestes del Mult, Fpr, etc. Ya se sienten llamados al gobierno.  

MÁTALAS CALLADO 

Sin ser militante del partido de AMLO el senador oaxaqueño Raúl Bolaños Cacho Cué está tejiendo su proyecto entrelazado entre su partido, el Verde Ecologista y el Morena. Es de los políticos cercanos al presidente y de los que han participado en la urdimbre de los lazos con el partido de AMLO. Es quien lanzó desde el Senado de la República la iniciativa para aumentar el tiempo de permanencia del magistrado presidente del Poder Judicial de la Federación. Parecía un salto triple mortal, pero Bolaños Cacho sorteó exitosamente la jugada política. Se ganó los afectos de “Ya saben quién”. Y no es todo, en estas elecciones los astros se le volvieron a alinear. 

En su ingeniería electoral calculó en el 2016 que solo con el partido PVEM era imposible ganar la senaduría por lo que se lanzó como candidato en alianza con el PRI. Incluso participó como suplente de la dúctil Sofía Castro. Ganaron, la dama pidió licencia y le dejó el pastel. 

Con la misma estrategia, desde que inició el año electoral para las elecciones del pasado domingo, llevó a su delfín José Antonio Estefan Gillesen a recorrer su natal Ixtepec sede del distrito federal electoral número siete. Lo llevó prácticamente de la mano para participar como candidato a diputado por el PVEM en coalición con el Morena. En Oaxaca fue la primera alianza tan temida por algunos políticos que aquí se asumen dueños de la franquicia guinda. Lo que más quita el sueño a sus adversarios políticos es que Estefan ganó y también su mecenas.  

La lectura que los sibilinos de la política dan a este triunfo es que vendrán más éxitos del PVEM en Oaxaca en  alianza con Morena. Hagan sus apuestas.                               

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