Silvia Hernández, sus 17 años y…el cuento perfecto | El Imparcial de Oaxaca
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Silvia Hernández, sus 17 años y…el cuento perfecto

 


En Acapulco ronda la leyenda de “la niña que recibió de Dios el regalo perfecto” esa historia se escucha desde las playas de la Bonfil hasta las rocas de la boca chica y de la playa hornos hasta la parte más alta del cerro del voladero, sin dejar de oírse en La Poza y el revolcadero.

Dícese que Dios había estado observando la conducta y el quehacer de una hermosa niña, piel de canela mojada, ojos enormes y sonrisa llena de alegría humana.

 Silvia había pasado por las angustias infantiles de la separación de sus padres y por ende de un padre siempre molesto ya que ella, atrapada en su belleza, tuvo a aquella mujer presente en la vida del triste señor; Silvia no perdió una gota de su sangre caribeña y de la costa chica de Guerrero. escuchaba música y sus huesos largos le pedían bailar. Silvia creció.

Con un cuerpo que era una línea y esa unía a Dios con los hombres, con una nariz perfecta y con la belleza Bardot´iana solo digna de ella, Silvia siempre buscó la perfección.

Desafortunadamente a la niña de nuestra historia le tocó lidiar con la misoginia de aquel Guerrero atrasado; inteligencia y belleza más que un plus fue un hándicap en contra, su padre siempre fue un amoroso lastre, ella quiso estudiar más, don Beto la tuvo atada a la caja del negocio.

La historia del cuento que ahora narro podría seguir en esa campiña, más, Dios puso su mirada en ella, primero la hizo instructora de delfines, luego le entregó un pequeño elefantito para que lo enseñara a no chuparse el dedo; ella lo hizo todo a la perfección; Silvia entonces decidió volver a la escuela, ahí siempre alcanzó las máximas calificaciones; se tituló con honores, Pero Dios quería algo más para su niña Silvia.

Dícese que Dios convocó a Arcángeles, Ángeles y Querubines y les pidió un consejo -quiero darle el mejor regalo del mundo a esa niña- desde el último sillón de esa sala se escuchó -dale oportunidad de nacer de nuevo- todos voltearon buscando ver de dónde venía voz y por ende, la idea.

Entre dos pequeñas alas una carita de bebe se comenzó a sentir apenada al ver que las miradas estaban en él, más, se armó de valor, aguantó miradas y trazó su idea.

Dale a Silvia la oportunidad de nacer de nuevo, deja que vea su niñez, deja que todas las noches rece por ella, que disfrute cada uno de sus vestiditos, deja que ella le compré su primer perfume, que le vuelva a enseñar a bailar, permite que, cuando cumpla 17 años se platiquen sus cosas- Dios entendió perfectamente lo que el Querubín le sugería más. Lo dejó seguir hablando, de pronto, en el salón comenzó a escucharse el 2do movimiento de la 9ª Sinfonía de Beethoven, el Querubín se colocó al centro y dijo.

Para Silvia, para la siempre hermosa y buena de mujer que soportó sus cargas y siempre salió avante no habrá mejor regalo que el de nacer de nuevo y verse reflejada … y, otra cosa, seguramente esa nueva Silvia hará de su vida un arte, bailará mejor (aunque lo dudo) pintará y escribirá con la misma mano que nuestra Silvia lo hace- Dios miró al Querubín de la idea y gesticuló para que cerrara la idea, entonces el de las alitas subió la voz y dijo -dale una NIETA-

El cuento hoy nos deja saber que Sofía, nuestra Silvia renacida, cumple 17 años, es morena, escribe, pinta, tiene ojos de cómic japonés y nariz chatita. Es buena, pero de carácter firme, solo faltaría saber si canta y baila para darle las gracias a aquel Querubín de la idea del regalo perfecto.

No diré que “colorín colorado” pues la innovación de este cuento está en su continuidad, Silvia y Sofía seguirán escribiendo su historia día tras día, y yo, desde acá en los riscos y mirando a veces la bahía de Santa Lucía pintaré en un lienzo cada gesto o sonido de sendas bellezas.

Último patrullaje. – por 14ava vez ¡felicidades mi niña hermosa! Desde tus 3 años me he dirigido a ti para agradecer tu presencia en mi vida, mi nieta hermosa, disfruta, porque en cuanto llegue Enriqueta no te prometo nada … jeje.

Balazo al aire. – de cuando el romanticismo avasalla al realismo.

Greguería. – y cuando Carlos Ortiz (mi editor) revisó esta columna sin duda dijo “y esto qué tiene de análisis político” … gracias

Oxímoron, rojo tu pelo como el mar…

Haiku. – y a ti lluvia;

                no te impacientes más,

               tú eres sabia.