Hoy, un voto por México | El Imparcial de Oaxaca
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Opinión

De Paradojas y Utopías

Hoy, un voto por México

 


1).- Una casta ociosa
Hoy es el desenlace del proceso electoral 2020/2021. Dicen que será la madre de todas las elecciones. En lo personal lo dudo. Son elecciones intermedias, atípicas, permeadas con protocolos sanitarios. Es posible que el abstencionismo asome a la puerta. Jamás el país estuvo tan dividido, tan enconado, fantasmas animados por un discurso de odio. En ningún proceso anterior hubo tales niveles de violencia; de abulia gubernamental; de buscar culpables donde no los hay. Doce partidos en la liza. Unos para mantener su supremacía, otros para desbancarlos y varios más para seguir en la ubre, aunque no representen más que los intereses de sus franquicitarios o dirigentes. Nuestra onerosa democracia, con fuentes millonarias de financiamiento para una clase ociosa. Grandes prerrogativas succionadas de nuestros impuestos. Un sistema de partidos acartonado, podrido. Coto de poder de cofradías y hasta de familias, como el PT en Oaxaca.

2).- La recreación de los vicios
Este proceso estuvo salpicado de sangre; de delitos prefabricados o auto-atentados y de amenazas e intimidación de grupos criminales. De ésos que no han entendido la política de “abrazos, no balazos”. También de sofocantes mensajes, discursos, promesas. Campañas marcadas por candidatos (as), que lo mismo se promovían bailando en Tik Tok, que ofreciendo cerveza light. Igual prometían el oro y el moro que se publicitaban como la salvación del país. Cierres llenos de simpatizantes o trabajo político de medio pelo; en el subsuelo de la mezquindad y la mediocridad. Diputados (as) que buscan la reelección para seguir medrando de la ubre. Sin un solo mérito. Levanta dedos cínicos y convenencieros. El aprovechamiento burdo de los programas sociales de la 4T, igual que en los peores tiempos del ancien régime. Y AMLO como cuchillito de palo, que no corta pero magulla, en contra de los adversarios de Morena: su hechura, su legado, su juguete.

3).- Urge enderezar el barco
Sin embargo, con todos sus claroscuros, ésta es la única oportunidad que tenemos para redireccionar al país; para hacer realidad la urgente división de poderes; para evitar caer en una dictadura simulada. Hace 3 años, 30 millones le apostaron a un cambio. Hoy se sabe, no es lo mismo ganar elecciones que gobernar. Ergo: no es igual ser borracho que cantinero. La indolencia, la superficialidad y las ocurrencias han ofendido al pueblo. La crueldad para atender a los niños con cáncer; el encono reflejado en la expresión “al carajo”, han abierto un cisma brutal. Culpar de todo al pasado o a los medios; tender cortinas de humo para justificar incompetencia en diversos ámbitos: economía, política exterior, monetaria, sanitaria, etc., sólo muestran al país de un solo hombre. El que pontifica y se recrea a sí mismo, asumiendo el papel ya dicho aquí: enfermero, profiláctico y salutífero. Juez y fiscal; dirigente de partido y gobernante; tlatoani y sacerdote.

4).- Un voto por México
Hay que salir a votar, a la realidad cruda y brutal de las urnas. La democracia es, asimismo, la dictadura de las mayorías. No siempre los elegidos son los mejores. Kakistocracia, es el término que acuñó Michelangelo Bovero, discípulo de N. Bobbio. Es el gobierno de los peores. Al menos hagamos el intento de cambiar el estado de cosas. Saber que en este país, forjado en sangre para dar vida a sus instituciones, hay disensos, desacuerdos y una búsqueda constante de equilibrios y contrapesos, a cualquier indicio de autoritarismo o poder omnímodo. Para no vernos entre “el falso Mesías” (The Economist), “el hiper presidencialismo” (Le Monde) o “el mesianismo, incompatible con la democracia” (Die Welt).

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

— En la obra de Gabriel García Márquez, “El general en su laberinto”, hay una frase demoledora que va reflejando paulatinamente la soledad del poder. Dice el personaje central, cuando su fama, prestigio y poder van declinando: “si me quedan amigos, han de ser muy pocos”. El gobernador Alejandro Murat, en ruta a cumplir su quinto año de gobierno, tiene un gabinete disperso y desarticulado, en donde la deslealtad de yupies y yopes, es más que evidente. O están en la CDMX o en otras partes. O tenebreando con la sucesión. ¿No es tiempo ya de apretar las tuercas?

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