Elecciones inéditas | El Imparcial de Oaxaca
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Editorial

Elecciones inéditas

 


Los órganos electorales, el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana (IEEPCO), han sido muy insistentes en que la jornada del próximo domingo debe ser segura en lo que se refiere a libre de contagios, habida cuenta de que con antelación se han publicitado los protocolos sanitarios que deben seguir tanto los funcionarios de casillas, representantes de partidos, observadores y, particularmente, el ciudadano que acudirá a emitir el sufragio. Como ya hemos dicho, éste es un proceso electoral inédito, por la situación de la pandemia de Covid-19, que ha obligado a las autoridades electorales a tomar las providencias necesarias, en lo que se refiere al cuidado de la salud. Son elecciones intermedias en las que se anticipa un buen índice de abstencionismo, más aún, por las condiciones que ya hemos subrayado.

Un factor que las ha afectado mucho es la violencia exacerbada que se ha dado a lo largo del proceso, que ha ubicado a Oaxaca en uno de los primeros lugares a nivel nacional. Ya hemos comentado en este espacio editorial los casos de la ex precandidata del Partido Acción Nacional (PAN) a la presidencia municipal de Ocotlán de Morelos o la ejecución del ex presidente municipal de Ejutla de Crespo, Leonardo Díaz. Más aún, el atentado que sufrió el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), a la presidencia municipal de Mariscala de Juárez, en donde resultó herida su hija pequeña. Sin embargo, se han dado incidentes por doquier. En Loma Bonita, a través de una cartulina, un grupo criminal amenazó a uno de los candidatos. Sólo el fin de semana se registró un enfrentamiento entre los militantes de dos candidatos en Santa Cruz Xoxocotlán. 

Los ánimos y las pasiones se han exacerbado. Hermanos contra hermanos, como en Santiago Juxtlahuaca o parientes contra parientes, que buscan la presidencia municipal en las 153 que están en juego. La política de confrontación, de rompe y rasga que se practica en nuestra entidad, ha llenado de encono a comunidades enteras. Poco han hecho los partidos políticos para paliar dicha situación. Por el contrario, este proceso ha dividido más a nuestras comunidades pues, como ya es histórico, no es servir lo que preocupa, sino servirse de los generosos presupuestos que se otorgan a los municipios. Es el dinero y su manejo discrecional lo que subyace en el fondo de las disputas.

Crisis irreversible

En nuestra nota principal de El Mejor diario de Oaxaca, el pasado domingo se abordó con datos, pelos y señales, la crisis financiera que vive nuestra Máxima Casa de Estudios, la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO). Esta situación no es nada nuevo. La institución la ha padecido desde hace muchos años, ahorcada materialmente por las exigencias de al menos siete sindicatos que cada año presionan por aumento de salarios, prestaciones, canonjias y privilegios. Hay hasta un sindicato de trabajadores de confianza, que es una aberración jurídica, pero sus miembros y dirigencias, recién emplazaron a huelga. Otros, como el Sindicato de Trabajadores Académicos (STAUO), que está fracturado en al menos tres partes, y cada uno de sus dirigentes exige demandas a veces descabelladas a una universidad que, desde hace mucho, dejó de cumplir con mejoras académicas y de investigación, maniatada presupuestalmente por el pago de servicios personales, pensiones y laudos.

A ello hay que agregar que existen verdaderas cofradías y clanes familiares que se han servido a placer del erario universitario. Funcionarios que a lo largo de las últimas décadas han metido a la nómina hasta los nietos. Problema aparte son los “aviadores” y porros, al servicio de los mismos. Desde el año pasado, el rector de nuestra Alma Mater anduvo tocando puertas para convencer a diputados federales y locales de la urgencia de un mayor presupuesto, en especial para hacer frente a una creciente demanda de los sindicatos, cuyos líderes, sin recato alguno, emplazan a huelga sin reparar en la carencia de recursos de la institución. Nada nuevo es para los citadinos encontrar Avenida Universidad cerrada o los bloqueos frente a las oficinas de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCyA), en el Boulevard Eduardo Vasconcelos, por parte de los gremios universitarios. 

Sindicatos, familias reales, porros, vicios e inercias, tienen a la citada institución materialmente de rodillas, incapaz de poder financiar obras de infraestructura o mejoramiento académico. Lo anterior ha creado en algunos sectores oaxaqueños la idea de que se requiere una refundación de nuestra universidad pública más socorrida por los estudiantes de todo el estado. Hay demasiada podredumbre, muchos vicios arraigados que deben ser extirpados para devolverle su verdadera condición de ser una institución para la formación de los profesionistas del mañana.