FGEO: Urge limpia | El Imparcial de Oaxaca
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Editorial

FGEO: Urge limpia

 


Desde la administración de Rubén Vasconcelos Méndez y durante los más de dos años que tardó al frente de la Fiscalía General del Estado, El Mejor diario de Oaxaca ha sido recurrente en torno a capitalizar las denuncias ciudadanas, respecto al comportamiento y las corruptelas que prevalecen en la institución. Ya es clásico el embute que por cualquier denuncia o carpeta de investigación hay que pagar al Ministerio Público y la dilación para investigar los ilícitos. Dichas acciones se cometen a toda hora y a plena luz del día. La participación de abogados o tinterillos en las llamadas vice-fiscalías no es fortuita. Están coludidos con los funcionarios para el “arreglo” de temas que van desde homicidios, despojos, robos, etc. Exigir justicia en Oaxaca es bastante oneroso, pues la corrupción permea lo mismo en las áreas de integración de expedientes o carpetas como en los procesos que siguen. 

En las Vice-Fiscalías Regionales la cosa se complica. En Puerto Escondido ya es un secreto a voces que el titular se habría coludido con delincuentes que lo mismo despojan de propiedades que tienen sicarios a su servicio. Hay pruebas respecto al comportamiento inmoral de dichos servidores públicos, sin que el Fiscal General disponga de una limpia a fondo de su dependencia. Situación similar ocurre en la Vice-Fiscalía de Tuxtepec. Las denuncias de que los servidores públicos están a disposición de los grupos delictivos son cotidianas. No se diga de comandantes y elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI). Hay pues en la FGEO una gran podredumbre que por el bien de la procuración de justicia, el titular, Arturo de Jesús Peimbert Calvo, tiene que extirpar. Sin embargo, no lo hace.

Mantener la estructura tal cual está no es por seguir el orden institucional que necesita una dependencia tan compleja como la Fiscalía, sino mantener oídos sordos a una realidad que ha flagelado el tejido social y que se ha manifestado en que la investigación para desentrañar diversos delitos como feminicidios, desaparición forzada, homicidios dolosos y otros, no caminen, justamente porque en la propia dependencia existen inercias que le apuestan al rezago y la impunidad. En tanto sigan los malos funcionarios o servidores públicos que prevarican a placer y venden la justicia al mejor postor, Oaxaca seguirá en manos de la delincuencia y aquellos que quebrantan la ley. Hay pues muchas voces que le exigen al titular pasar la escoba para barrer de arriba para abajo la estela de corrupción que ha permeado en la institución que procura justicias. 

Ambiciones desatadas

El próximo relevo en la dirigencia de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), ha exhibido de cuerpo entero las ambiciones de grupos y facciones que, a toda costa, pretenden adueñarse de dicho gremio. La idea es aprovechar la designación de la nueva dirigencia, luego de lanzarse la convocatoria, habida cuenta de que la actual se ha mantenido por la emergencia sanitaria, para trastocar la paz social y crear el caldo de cultivo a fin de que los oaxaqueños vivamos otro 2006. Los grupos que andan moviendo las aguas con conferencias de prensa y demás, quieren aprovechar políticamente el proceso electoral y llevar agua al molino del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), recibiendo un posible financiamiento de actores ligados al mismo, para crear un ambiente de inestabilidad y atentados a la paz social.

Se ha ubicado como el principal motor de esta situación a la radical Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), la misma que en el 2006 prendió la mecha de dicho movimiento político y social, luego de que algunos de sus dirigentes fracasaran en obtener del gobierno del ex gobernador Ulises Ruiz, canonjías y privilegios. El tema no es para soslayarse. Tiene serias implicaciones por los tiempos en que vivimos. Dicho grupo, se sabe, habría estado detrás de las acciones temerarias, atropellos y abusos de los pseudo normalistas que, durante al menos tres semanas, asaltaron, robaron, vandalizaron y otros, en la capital oaxaqueña, poniendo a la ciudadanía contra la pared. En el ataque a los representantes de los medios de comunicación, se observó la mano de quien actualmente se desempeña como Secretario de Prensa y Propaganda de la Sección 22, Wilbert Santiago Valdivieso, que ha sido ya desconocido por las bases magisteriales.

La UTE es considerada al interior del gremio magisterial, como un ente radical y convenenciero que sólo busca la satisfacción de las ambiciones de sus dirigentes, entre los que sobresale Rogelio Vargas Garfias, Zenén Bravo Castellanos y su adlátere, el Frente Popular Revolucionario (FPR), que encabezan Germán Mendoza Nube y Macario Otalo Padilla. Para hacer más evidente la presión se han rodeado de organizaciones de mercenarios como es la Unión de Artesanos y Comerciantes Oaxaqueños en Lucha (Uacol), que dirige Adán Mejía López y un grupo, finaciado presuntamente por el propio gobierno: “Sol Rojo”, que encabeza Javier Aluz Mancera, cuya movilización es permanente, justamente porque dicha organización se alquila al mejor postor.