Las elecciones, el agua y la conciencia | El Imparcial de Oaxaca
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Las elecciones, el agua y la conciencia

 


Es sorprendente la relación que existe entre sí, de estos tres temas. El tema de la conciencia es casi la base de todo. La conciencia es, tal vez, más relevante que la vida misma, porque, una vida sin conciencia, es una vida perdida. Es decir, una persona inconsciente es un peligro para ella misma y para los demás. Pero, por extraño que parezca, -el sistema del mundo moderno, se basa en mantener a las personas inconscientes, porque solo de esa manera, se pueden realizar las atrocidades y despropósitos que se suceden todos los días. Es obvio que un pueblo consciente, por consiguiente, es crítico y analítico, de sí mismo y del mundo que le rodea. De esta manera, los gobiernos y las mega empresas y las empresas supranacionales, que son las que en verdad dirigen los destinos de la humanidad (del mundo libre). No podrían hacer lo que hacen con los países, los pueblos y el medio ambiente. Es claro que estamos viviendo una locura, un mundo al revés, pero, esto es posible, gracias a que las personas son inconscientes, y, por lo tanto, indiferentes o socios silenciosos y voluntarios de estas atrocidades.

En el Periódico La Jornada del 2 de abril, sale una nota sobre la venta del agua que estremece e indigna: “Todo alrededor de este bien público es un negocio, México es el país con el mayor consumo de agua embotellada por habitante. De acuerdo con Euromonitor, las trasnacionales Coca-Cola (Ciel), Danone (Bonafont) y Pepsico (E-pura) concentran 80 por ciento de un mercado que se encarga de extraer agua en el país y venderla 494 veces más cara por ponerla en una botella.” En efecto, amable lector, no solo somos el país que consume más coca colas per cápita, sino que también somos los mayores compradores de botellitas de agua. Resulta una estupidez gastar tanto dinero de la raquítica economía familiar para entregárselo a las trasnacionales, cuando hace 40 años todo mundo en este país tomaba agua de los hidrantes. El agua es un derecho, no un negocio. Pero, cada que se compra una botella de agua, se fortalece el fraude. No existe conciencia del consumidor. La gente no exige que las autoridades vuelvan a ofrecer agua potable para todos, como era antes.

Y nadie protestó cuando se casi reglaron más de 400 empresas paraestatales a los amigos del poder. Tampoco cuando la deuda de un puñado de bribones, que habían quebrado a los bancos que les fueron entregados por el gobierno y que la corrupción volvió esa deuda privada en deuda pública, que tal vez los hijos de nuestros nietos terminarán de pagar. Nadie protestó cuando entregaron los ferrocarriles a una empresa norteamericana para que acabara con un servicio al pueblo y a la nación y los convirtiera en un negocio privado. Nadie protesto cuando entregaron el petróleo a las compañías extranjeras, cuando Pemex aportaba el 40% del presupuesto, nadie dijo nada. Pero también con la CFE o la desaparición de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, Teléfonos de México, Canal 7 y 13. Y así, podría seguir enumerando las atrocidades contra el pueblo y la nación, y nadie dijo nada, porque el pueblo lo tienen en un estado de inconsciencia. El pueblo está catatónico y amnésico. Al pueblo le han aplicado una lobotomía a través de la SEP, las universidades, las televisoras y las radiodifusoras, entre otras. Un pueblo inconsciente es pueblo dócil, cooperante, frívolo y superficial, al que le pueden hacer todo, y solo sabe decir, ¡gracias patrón, para servir a usted!

El lunes comienzan las campañas políticas, cuando sabemos que todos los que se meten a ese chiquero saldrán manchados. La calidad moral, intelectual y espiritual de los líderes de los partidos, por supuesto, incluyendo al INE, es ínfima o inexistente, igual que los integrantes de las bandas que conforman los partidos. Personas que han comprobado con creces su corrupción, su falta de ética, escrúpulos e ideología, que brincan como chapulines de un puesto a otro y de un partido a otro, pretenden ganar el voto popular. Lo hacen con tanto cinismo, porque le apuestan que el pueblo es inconsciente, que no recuerda las fechorías y las trayectorias.

Son muy importantes estas elecciones que vienen, no, por quienes salgan vencedores, con esos candidatos el pueblo pierde. Sino porque se verán dos cosas: Funcionarán las nuevas medidas legales para que no haya fraude, y, sobre todo, saber sí el pueblo despertó de su inconciencia y derrotará a los grupúsculos que pretenden detener la lucha contra la corrupción y la entrega de la nación.

La verdad sea dicha, el pueblo y la nación, no se merecen la clase política que tenemos, incluidos TODOS los partidos políticos actuales, sin excepción alguna. Siguen en sus atávicos vicios, traiciones,  bajezas y corrupciones. La clase política de este país ha sufrido una metástasis cancerosa. La política, los políticos y los partidos, necesariamente se tienen que reinventar, de no hacerlo, pueden llevar al caos irreversible al país. La política puede ser un peligro para México”.

Educayotl AC.

Educar para el futuro con la sabiduría del pasado.

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