Tragicomedia Mexicana | El Imparcial de Oaxaca
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Entre columnas

Tragicomedia Mexicana

 


Aristóteles sostenía que, de las buenas formas de gobierno, la peor era la democracia, ya que la definía como el gobierno de los pobres, incluso, durante mucho tiempo, en las instituciones iniciáticas se enseñaba a desarrollar el “arte real”, ya que se partía del principio de que el conocimiento para gobernar era destinado a unos pocos y no podía ser compartido a la gente ignorante y fanática, pero recordemos que las sociedades son cambiantes y evolutivas, tan es así que, después de diversos movimientos políticos y sociales, nuestra propia Constitución Política federal, consagra en su artículo 40 que es voluntad del pueblo mexicano constituirse como una República representativa y democrática, entre otras, lo cual quiere decir que, aquellas personas que ejercen el poder público, son elegidas de lo propios integrantes de la sociedad, para que, mediante el mandato otorgado, ejerzan el poder en aras del bien común, lo anterior a través de un proceso de elección popular, libre y secreta.

 

A mis alumnos, les he explicado que la política no es mas que la ciencia que estudia los mecanismos para acceder al poder público y sostenerse en él, por lo cual, se percibe por la razón pura, sin que esté dotada de moral, pues como sostenía Nicolás Maquiavelo, en política “el fin justifica los medios”, frase que puede interpretarse en el sentido de que, todo está permitido, sin embargo, recordemos que todo acto injusto, aunque sea por una causa justa, lleva implícita una maldición, y será el nivel de conciencia social y moral, la que determine si el gobierno que se ejerza es bueno o malo; en ese aspecto, se pueden explicar cierto fenómenos como el que partidos que parecieran contraponerse en ideología, vaya unidos en coalición en un proceso electoral, pues no dejan de ser mecanismos creados por el propio estado para el fortalecimiento de la democracia.

 

En columnas anteriores he hablado acerca de las causales de las miserias de los pueblos, a saber: la ignorancia, la indiferencia y los excesos del poder constituido, y considero que un régimen democrático es funcional sí, y solo si se cuenta con un pueblo educado, instruido, consciente y analítico que ejerza su derecho al sufragio con pleno conocimiento tanto del candidato como de sus propuestas.

 

Ahora bien, parte de los beneficios de un régimen democrático, es la apertura para que cualquier ciudadano pueda participar en un proceso electoral, pues el artículo 35 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos señala que son derechos de la ciudadanía: votar en las elecciones populares, ser votada en condiciones de paridad para todos los cargos de elección popular, teniendo las calidades que establezca la ley,  así como asociarse individual y libremente para tomar parte en forma pacífica en los asuntos políticos del país.

 

Es decir, constitucionalmente se encuentran consagrados nuestros derechos civiles y políticos, siendo que nos encontramos en una república democrática y representativa, sin embargo, es realmente preocupante ver que consideren e impulsen personajes de farándula para acceder a cargos públicos que implican la toma de decisiones tanto de los estados, como del país pues basta con dar una lectura a las propuestas de los partidos para poner en duda la seriedad con la que toman su función como organismos para acceder al poder público, pues podemos ver perfiles de actores, actrices, cantantes, deportistas y diversos personajes que se han hecho populares precisamente por dedicarse al entretenimiento, sin embargo, como lo mencioné anteriormente, la política es una ciencia, en específico se trata de una ciencia social, y para ejercerla debe haber preparación, disciplina y entendimiento pleno, pues las decisiones que se tomen desde el poder público afectarán a toda la sociedad, y al parecer, los partidos políticos que impulsan dichos perfiles le apuestan a la ignorancia y al fanatismo, es por ello que como sociedad debemos ser críticos y asertivos al momento de votar, conocer a fondo tanto al candidato, como a su equipo de trabajo como sus propuestas, ya que al final, los pueblos tienen el gobierno que se merecen.

 

Es cuanto.

 

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