Por la Libertad de Expresión
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Editorial

Por la Libertad de Expresión

 


La semana pasada, de ello dio cuenta el desplegado que se publicó en nuestras páginas en pasado viernes 18 de septiembre, más de 650 mexicanos: científicos, intelectuales, periodistas, cineastas, etc., se pronunciaron en defensa de la libertad de expresión que, como hemos comentado en este mismo espacio editorial, se encuentra hoy en día en peligro en el país, dadas las expresiones ruines y desafortunadas del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Obviamente, éste pretendió demeritar dicho pronunciamiento, con calificativos soeces y vulgares. Se trata de una postura inédita en el país, pues en el breve texto que antecede a las firmas, se expone la manera tan ruin en la que la crítica, a la que el presidente llama de sus adversarios, es constantemente descalificada y vilipendiada. Además, el acoso y la persecución oficial de la que son objetos aquellos a los que se fustiga desde la tribuna mañanera presidencial.

Como lo hemos dicho en este espacio editorial, armas no le hacen falta a López Obrador para lanzar sus dardos en contra de la prensa libre e independiente, amén de asumirse como el nuevo Torquemada de nuestras libertades constitucionales. Los ataques y descalificaciones a los medios de comunicación, periodistas, editores y voces críticas se han convertido en su deporte favorito. La respuesta de aquellos que han hecho de la libertad de expresión y la crítica su labor cotidiana ha sido contundente. Líderes de opinión, intelectuales, artistas y cartonistas, siguen ridiculizando sus yerros y ocurrencias, como es el hecho de minimizar los muertos por la pandemia de Covid-19; el teatro absurdo de la rifa del avión presidencial; el menosprecio de la lucha de las mujeres en contra de la violencia; la carencia de medicamentos para los niños enfermos de cáncer y la carnicería provocada por el crimen organizado, al que se ha enfrentado con el pueril argumento de la protección a las garantías individuales y “abrazos no balazos”.

No hay duda que AMLO está jugando con fuego. México no es Venezuela ni otro país al que sus ciudadanos deban ser sometidos a discursos populistas que sólo alientan el odio y el encono. No. Este país se ha forjado en la lucha y la sangre derramada en diversas etapas de la historia. No se puede reinventar de la noche a la mañana con el ardid de que la cuarta parte de la población votó por la cuarta transformación. La caída en la simpatía presidencial es un hecho. A ello hay que añadir este serio pronunciamiento de parte de un grupo selecto de mexicanos. 

San Mateo: Crimen impune 

Hace tres meses, 15 ciudadanos (as) –otras fuentes afirman que 17- de la comunidad de Huazantlán del Río, municipio de San Mateo del Mar, fueron asesinados. Algunos de ellos lapidados o incinerados. Desde el día de la tragedia, analizada desde cualquier punto de vista como una carnicería, algunos vecinos subieron fotografías a las redes sociales, dando cuenta puntual de un hecho criminal inédito que, hasta el día de hoy, ha quedado en la impunidad. Hay toda una historia de acontecimientos políticos que inscriben este hecho en ese rubro. La disputa entre municipios y agencias no es nada nuevo en Oaxaca. Ha sido causa de conflictos, protestas, bloqueos carreteros, etc. Sin embargo, observadores de la realidad política consideran que una disputa por el poder llegó demasiado lejos. Lo que ha quedado en evidencia es el papel de las autoridades responsables para investigar los móviles y detener a los responsables. Pese a ello, el tiempo pasa dejando que grupos y organizaciones que andan a la caza de problemas, los capitalicen y hagan de una acción criminal un litigio político para buscar ventaja.

Este crimen de lesa humanidad, cometido presuntamente por indígenas ikoots o huaves, con sus hermanos de sangre, ha entrado en un terreno fangoso que busca ocultar la naturaleza de los hechos. Se han manejado nombres y nombres; intereses políticos de personajes que hoy detentan cargos públicos y de elección popular; móviles entre el presidente municipal de San Mateo del Mar, socios y adversarios, pero ninguno, que se sepa, ha sido objeto de acción penal. Extrañamente, también los organismos no gubernamentales de derechos humanos y hasta las fuerzas mayoritarias en el Congreso del Estado, han guardado un silencio cómplice respecto a esta masacre. Ni declaraciones públicas respecto al avance en las investigaciones ni, mucho menos, detenciones o vinculaciones a proceso.

¿Quedará este caso como una huella indeleble de impunidad y sea una mancha en la actual administración gubernamental? Esperamos que no. ¿Será una muestra de la vieja advertencia de que “justicia retardada es justicia denegada”? Seguramente tampoco. Lo cierto es que, de no hacerse justicia en este caso lamentable, sentará un precedente peligroso. Cualquier hijo de vecino podrá asesinar impunemente a sus adversarios, incluso a decenas de ellos sin recibir castigo y dejar que criminales desalmados sigan paseándose como si nada.


 

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