Oaxaca y sus eternas heridas | El Imparcial de Oaxaca
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Opinión

De Paradojas y Utopías

Oaxaca y sus eternas heridas

 


En memoria de mi buen amigo Narciso Reyes.

Mi solidaridad con “Nexos” y Héctor Aguilar Camín

1).- El retroceso como principio

No nos ha hecho falta razón: Oaxaca es una entidad única y excepcional. Vivimos sometidos por un maniqueísmo perpetuo: héroes y villanos; víctimas y victimarios. Un historial de supuestos agravios para unos; justicia y derechos humanos sesgados para otros. El futuro de una sociedad agraviada, al tenor de los ajustes de cuentas con el pasado. Escarbarle para buscar castigo para unos e impunidad para otros. Hace tres semanas un Juez Federal en Jalisco, libró orden de aprehensión en contra del ex procurador, Evencio Nicolás Martínez Ramírez, y Daniel Camarena Flores, ex titular de la Policía Ministerial, así como de comandantes y efectivos de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI). Algunos ya en formal prisión. ¿Motivo? La desaparición forzada de dos miembros del Ejército Popular Revolucionario (EPR), el 25 de mayo de 2007: Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya.

2).- Un poco de historia

Desde los años setentas el radicalismo de izquierda se afincó en Oaxaca. Primero fue la Unión del Pueblo (UP), luego el Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo-Partido de los Pobres (PROCUP-PDLP), finalmente el EPR. Especialistas en movimientos sociales y armados han documentado a fondo el tema. Desde 1973 sus cabezas estaban ya identificadas: Tiburcio Cruz Sánchez, conocido entonces como “Eleazar Campos Gómez” y después, como “Milton Luna” o “Francisco Cerezo Quiroz”; su esposa, Elodia Canseco Ruiz, a) Lidia González Luján o Emiliana Contreras y el hermano del primero, Gabriel Alberto Cruz Sánchez, a) Antonio Montaño Torres o Gutenberg.

Uno de sus objetivos político-militares ha sido su injerencia e intromisión en organizaciones magisteriales, campesinas y estudiantiles. Su base social de apoyo. (Ma. Cristina Tamariz Estrada, El Ejército Popular Revolucionario, Centro de Investigaciones Históricas de los Movimientos Sociales, A.C. (CIHMSAC), 19 de julio, 2009). Según los organismos de seguridad, Gabriel Alberto participó en acciones radicales del movimiento de 2006. La toma de las instalaciones de la CORTV, por ejemplo. Nunca fue pues, un bisoño, romántico e idealista, sino radical consumado. Tenía un papel en la cúpula del movimiento armado. De ahí, en la mira de los organismos de inteligencia. De Reyes Amaya no tengo antecedentes.

3).- ¿Hechos de armas o sabotajes?

De los hechos de armas del EPR, como la incursión del 26 de junio de 1996, en “La Crucesita”, Huatulco; “La Perdiz”, Loxicha o la emboscada a policías estatales en Macuilxóchitl, Tlacolula, hay algunos rescoldos olvidados y a su suerte: los presos de Loxicha. Llevan más de 20 años. Obvio: éstos eran de las infanterías. Sin embargo, la desaparición de Gabriel Alberto y Edmundo desquició a la comandancia general. La madrugada del 5 de julio del 2007 se registraron tres explosiones en los ductos de Petróleos Mexicanos en el estado de Guanajuato. De ahí, el EPR decretó tregua para pactar, vía Comisión de Intermediación, la presentación de sus dos miembros.

Desde hace 13 años, familiares y notables fueron y vinieron. Revisaron aquí y allá. Ni rastro. La consigna “¡Vivos se los llevaron; vivos los queremos!”, ha sido inútil. Durante ese tiempo, grupos afines al EPR señalaron de la desaparición a dos ex jefes policiales del gobierno de Ulises Ruiz: José Manuel Vera Salinas y Manuel Moreno Rivas. Y al Ejército Mexicano. Ahora se sabe que los presuntos son otros. La reapertura de este caso, ¿habrá de arrojar nueva luz sobre este hecho en sí mismo deleznable? Aparte de buscar culpables o chivos expiatorios, lo dudo.

4).- Mis dudas

Sorprende que a casi 50 años de existencia, según datos documentales, salvo el doctor Felipe Martínez Soriano, simpatizante del EPR, desaparecido y preso y los hermanos Cortés Gutiérrez, asesinados, dicho grupo armado ha llevado una existencia más bien lisa y llana. En la clandestinidad, es cierto, pero nada más. De existencia más o menos virtual. Al menos en la “guerra sucia” de los setenta, ninguno figura haber caído en manos de los generales Mario Arturo Acosta Chaparro o Francisco Quirós Hermosillo; de Fernando Gutiérrez Barrios a) El Pollo o Litempo 4 o de Miguel Nazar Haro y su temible “Brigada Blanca”; de Luis de la Barreda Moreno o Salomón Tanús. Definitivo, sería otra historia.

Miguel Torres, en su libro sobre el brutal ex jefe policíaco no menciona a ninguno de ellos. (Nazar, la historia secreta, Debate, México, 2008), tampoco, Frabizio Mejía Madrid en la cuasi biografia de “El Pollo”. (Un hombre de confianza, Premium, México, 2017. Ni siquiera figuran en los investigados o detenidos por el movimiento de 1968 o 1971. (Juan Velediaz, Jinetes de Tlalelolco, Ediciones Proceso, México, 2017). ¿El EPR ha sido un fantasma? Es una duda razonable. Nada más.

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

— ¡Vaya sainete el de los videos! Al presidente López Obrador le salió el tiro por la culata. ¿Habrá alguna diferencia entre donaciones no declaradas y sobornos? ¿O si aquellos son dos millones y los últimos doscientos? ¿Si unos van en costales o en maletas Louis Vuitton? Y saldrán muchos más y más damnificados por este botadero de estiércol.

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A trece años de su desaparición, Gabriel Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya, vuelven a ser nota en medios y juzgados