Abandono citadino | El Imparcial de Oaxaca
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Editorial

Abandono citadino

 


Para cualquier visitante del país o el extranjero -que en esta época de crisis sólo se han asomado unos cuantos- e incluso para los propios oaxaqueños, la capital luce en total abandono de parte de las autoridades locales. Un ejemplo es el sistema de semáforos. Desde hace al menos un par de meses, incluso antes de que la temporada de lluvias se hiciera presente, decenas de cruceros de la capital se han convertido en un serio desafío para los automovilistas que, ante la falta de señalización, tienen que cruzar avenidas muy transitadas a puro valor, evitando colisiones y accidentes. Son pocos, muy pocos los cruceros, en donde el sistema sirve. No obstante, las constantes denuncias en medios impresos, quejas de vecinos en estaciones de radio y material gráfico de parte de aficionados en redes sociales, en el ayuntamiento de la capital simplemente hacen mutis.

Una conducta similar ocurre con el pésimo estado de calles, avenidas, Periférico y otras. Pese a que se puso en marcha el programa de bacheo, hay en ciertas zonas verdaderos cráteres lunares y socavones que, de no ser atendidos con prontitud pueden ser trampas mortales para la ciudadanía que transita a bordo de sus automóviles o en el transporte urbano. No se diga en áreas cercanas a ríos y afluentes que desde hace mucho tiempo no han tenido mantenimiento, lo que ha propiciado que la carpeta asfáltica sea sencillamente inexistente. Esta situación ha generado en los últimos días diversas protestas de vecinos de agencias municipales o núcleos poblacionales urbanos, que exigen atención a sus demandas de mejoramiento urbano. La situación de apatía, como en el caso del sistema de semáforos, es similar. No hay interés por parte del gobierno citadino para mejorar las condiciones que denuncian los vecinos.

Si bien es cierto que la pandemia ha generado costos adicionales que no se tenían contemplados y que el gobierno de la capital ha puesto en marcha programas de apoyo económico que resultan erogaciones importantes, también es cierto que la apatía y el abandono en que se tiene a la ciudad, no se justifica. Como en el pasado, una de las justificaciones es que cualquier programa de bacheo o de arreglo a semáforos será efímero, dado que las lluvias contribuyen a su deterioro, por lo que, pasando la temporada de lluvias se atenderán los desperfectos. Mientras, que el pueblo siga lamiendo la coyunda con calles intransitables y el peligro para sortear los cruceros.

Entidad Segura: Un mito

Como comentamos en el segmento anterior, los operativos para minar a la delincuencia en Oaxaca han estado a la orden del día. Sin embargo, está probado que los grupos criminales que se benefician del trasiego de droga están dispuestos a todo por seguir envenenando a la sociedad. Para ello usan la intimidación y el asesinato. Por ejemplo, no hace falta ser un experto para darse cuenta que después de que las autoridades intervengan en un aseguramiento o decomiso, viene la respuesta de los criminales. En los medios de comunicación trascendió que algunos de estos grupos, amenazó a las autoridades municipales de Santa María Zoquitlán, distrito de Tlacolula que, todo mundo lo sabe en Oaxaca, es uno de los veneros de cultivo de marihuana y amapola. Son comunidades pequeñas en donde todos son parientes o todos se conocen entre sí.

El pasado lunes aparecieron los cadáveres de seis personas, con los signos clásicos de la ejecución. Cuatro hombres y dos mujeres, envueltos en cobijas y mantas, fueron descubiertos por las autoridades. Se trata, de manera evidente, de un desafío al gobierno. He ahí el por qué siempre hemos cuestionado los informes del llamado Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), que hacen aparecer a Oaxaca como una de las entidades más seguras del país. Y es que haciendo sumas y tomando como referencia nuestras páginas de la Sección Policíaca, resulta que cada semana hay al menos diez ejecutados. Es obvio que no estamos en niveles como Guanajuato, antes de la aprehensión de “El Marro” o Guerrero, con las disputas mortales entre “Los Ardillos” y “Guerreros Unidos”, entre otros. Pero también tenemos un serio asunto de inseguridad y de trasiego de droga.

Justo en esos días cuando algunas instancias gubernamentales se vanagloriaba de los informes del SESNSP, se dieron en la entidad entre 10 y 12 ejecuciones en la semana. Insistimos: ¿o nosotros que llevamos un recuento cotidiano en nuestras páginas estamos mal o quien elabora los cuestionados informes, tienen otros datos? No se trata de echar las campanas al vuelo ni de festinar resultados estadísticos ocultando la cruda realidad. Nadie lo tomará como agravio que el gobierno informe con crudeza de nuestra realidad en materia de seguridad. Ya sabemos que, a nivel federal, dicho rubro no interesa mucho al gobierno de la llamada Cuarta Transformación.