Preocupante inseguridad | El Imparcial de Oaxaca
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Editorial

Preocupante inseguridad

 


La ejecución de seis personas en menos de un día en San Juan Bautista Tuxtepec, hace unos días, es una situación que muestra con crudeza la fragilidad de nuestros mecanismos y estrategias de seguridad pública, que dicho sea de paso, parece ser que son inexistentes.

El tema de la inseguridad es permanente en este espacio editorial, justamente por la forma tan cruda en que sigue lacerando a la sociedad y extendiéndose por todo el estado.

Ahora se sabe que la zona de Huajuapan de León, en la Mixteca oaxaqueña, está bajo el área de influencia de uno de los grupos criminales más sanguinarios del país, “Los Rojos”, situación que se desprende de un operativo reciente llevado a cabo por la policía en Acatlán de Osorio, en donde se descubrió la guarida de uno de los jefes de dicho grupo criminal. Hay razón de que en la antes tranquila Mixteca, se estén dando casos de presencia de huachicoleros, asaltantes de camiones de mercancía, secuestros y otros ilícitos. En Oaxaca, se ha dicho en fuentes policiales, hay al menos cinco cárteles criminales que se disputan la plaza. Y hay regiones: Valles Centrales, el Istmo, la Costa y Tuxtepec, en donde su presencia es indiscutible.

A todo ello, la ciudadanía a menudo se pregunta: ?y qué hacen el gobierno estatal y el federal para dar seguridad a la ciudadanía, sobre todo en ciudades en donde las ejecuciones y balaceras se dan a plena luz del día como ocurre en Juchitán o Tuxtepec? Pues tal parece que nada. Existe en las corporaciones una inexplicable parálisis, si acaso algún operativo esporádico como el que se llevó a cabo en Tuxtepec. En la Secretaría de Seguridad Pública, mejor se publicita que ocho personas fueron detenidas en un operativo de alcoholímetro que operativos policiales en carreteras o caminos. Hay que admitir que en el rubro de seguridad, en la actual administración, definitivamente estamos mal.

Toda comparación es mala, en efecto, pero si equiparamos lo ocurrido en años anteriores, estamos ciertos de que al menos había una respuesta enérgica del gobierno a este mapa criminal. La ciudadanía puede constatarlo por sí misma: no hay un solo operativo para inhibir, acotar o detener la actividad criminal. Estamos pues en total indefensión ante la torpeza, la simpleza o vaguedad con la que los jefes policíacos ven la situación en la entidad. La cuestión es que nadie se explica el motivo de esa apatía, de esa irresponsabilidad para ponerse a trabajar, algo más que hacer declaraciones vagas y torpes.

¿Calendario escolar o de “lucha”?

El asunto de la educación en Oaxaca no puede entenderse si no se analiza el papel tan lamentable que ha jugado el magisterio y la Sección 22, durante los últimos treinta y siete años. Tampoco puede escindirse del análisis y la interpretación, los 23 años que pasó la dirigencia del Comité Ejecutivo Seccional (CES) de dicha gremial, manejando los cargos públicos en el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) y el gravísimo déficit financiero que esa situación trajo consigo, pues la S-22 –también denominado Cártel-22- manejó de manera arbitraria el presupuesto destinado a la educación. Fueron miles de millones de pesos que trajo consigo el manejo discrecional de la nómina, la venta de plazas, los pagos indebidos. Se habla de maestros que cobraban mensualmente más de cien mil pesos, sin justificarlo. Otros que cada tres meses acumulaban cantidades estratosféricas, que en su vida han recibido doctores en diversas materias o investigadores. Ese desorden, esa anarquía administrativa y la abierta oposición a dejar el suculento pastel que implicaba el manejo contra derecho del IEEPO, fue lo que obligó al gobierno federal a que el ex gobernador Gabino Cué, modificara la ley para recuperar la rectoría del Estado en el ámbito educativo.

Obvio, se afectó la línea de flotación del Cártel-22, cuyo radicalismo enfermo hacía que de ese dinero disponible, de manera arbitraria fuera canalizado incluso para operaciones ilícitas o apoyo a grupos armados. Una investigación sobre las propiedades o cuentas bancarias de los dirigentes daría muchas sorpresas.

La mayoría entró con una mano adelante y otra atrás y salió, como se dice vulgarmente, forrado de billetes. La grabación que le hicieron el ex Secretario de Organización de la S-22, Francisco Villalobos Ricárdez, cuando le dice su esposa que hay sacar de la caja fuerte de su domicilio, 300 mil pesos, puso a las autoridades en alerta. He ahí el doble discurso de los demagogos que siempre dicen luchar por los más pobres, pero en el fondo, lucran con esta lucha para llenarse los bolsillos.

Esos beneficios económicos son constatados cuando los mentores realizan manifestaciones o cierran centros comerciales, en su lucha “contra el capital trasnacional” y en los estacionamientos se observan centenas de automóviles último modelo, incluso de manufactura alemana. Una de esas paradojas es, que mientras el magisterio responsable ya perfila el análisis de su calendario escolar, este rescoldo de irresponsabilidad, la S-22, dice perfilar su “calendario de lucha”.