Tiempos difíciles para la educación
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Tiempos difíciles para la educación

 

A lo largo de estos últimos meses en cuarentena debido a la pandemia que vivimos, la educación ha tenido que trasladarse al plano digital, un proceso de transición que algunas escuelas ya habían empezado a adoptar, sin embargo, muchas otras no estaban todavía acostumbradas a hacer uso de estos nuevos medios virtuales para la enseñanza y el aprendizaje, lo que ha sacado a flote la enorme brecha digital que existe entre grupos de escasos recursos económicos y un sector con mayor acceso a la red y a su vez a mayor comodidad, un problema que no solo se limita a México, ni a América Latina, sino que es una angustia de talla internacional, en virtud que según el Foro Económico Mundial, solo el 60% de la población tiene acceso a internet, lo cual expande de manera inexorable la disparidad en la preparación académica a medida que los estudiantes de sectores vulnerables siguen quedándose atrás en su aprendizaje.

En este sentido, ser autodidacta en este momento juega un papel importantísimo, claro en medida de la información a la que se pueda acceder, pues muchos estudiantes en cientos de comunidades tienen que subir a un árbol para poder alcanzar la señal satelital de internet, por lo que no es lo mismo ver una conferencia en tiempo real por la misma calidad de internet a descargar un archivo en formato PDF.

En razón de lo anterior, para el regreso gradual a las actividades educativas presenciales, resulta necesaria la evocación de maestros, que han podido transcender y llevar a un desarrollo real a la población de América Latina, algo que sin duda será un gran reto para los docentes, sin embargo no imposible, en virtud que somos un continente que ha visto nacer y crecer a maestros como José Vasconcelos en México, José Carlos Mariátegui en Perú, José Martí en Cuba,   Gabriela Mistral en Chile, y el gran Paulo Freire en Brasil, profesionales de la educación y expertos en pedagogía, quienes como en el caso de Gabriela Mistral y Mariátegui fueron alumnos autodidactas y lograron consolidar sistemas de enseñanza extraordinarios. De la misma forma que hará más que falta que los instructores se conviertan en lo que Freire quería: verdaderos trasmisores de conocimiento y afianzadores de la Educación Popular que está fundamentada en la participación, el diálogo y el reconocimiento de distintos saberes durante la práctica educativa, que se entiende que no solo ocurre dentro de la escuela, si no en distintos espacios.