¿Se reactivará construcción?
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Editorial

¿Se reactivará construcción?

 

En uno de los editoriales de hace días, hicimos mención de que la antes próspera y pujante industria de la construcción en Oaxaca, se encontraba materialmente devastada. Y los constructores vienen arrastrando esa mala racha desde la administración de Gabino Cué (2010-2016), en donde las empresas locales fueron materialmente segregadas para dar paso a no más de cinco constructoras foráneas, que fueron las beneficiarias de los recursos estatales y federales destinados a obra pública. Las protestas y reclamos se han generalizado en el actual régimen, en donde materialmente el rubro de obras, ha estado prácticamente fuera de las prioridades gubernamentales. Sin embargo, todo apunta a que las cosas tienden a cambiar, según información reciente del gobierno de Alejandro Murat.

En efecto, el pasado miércoles, se dio a conocer que se disponen de 3 mil 500 millones de pesos para inyectar a la economía, a través de más de 100 obras, que a su vez contribuirán a mantener y generar empleos. El anuncio lo hizo el ejecutivo estatal, al señalar que el sector de la construcción es clave para la reactivación económica de Oaxaca, puesto que por cada empleo directo que se crea en este sector, se generan otros cinco empleos indirectos. Se trata, sin duda alguna, de una política de gobierno loable, habida cuenta de que se intenta dar nuevos aires a un sector que ha sido clave para la estabilidad de la economía y el empleo en el estado. Según la información, los recursos disponibles serán destinados a la rehabilitación de caminos, carreteras, puentes, agua, electricidad y espacios públicos, entre otros, en diversos municipios.

Y es que como lo hemos abordado en nuestras páginas, hay proyectos que no han arrancado siquiera o se mantienen truncos, pese a tener ya disponibles sus techos presupuestales, como es el caso del llamado Libramiento Sur de Oaxaca, que tiene tramos construidos, pero abandonados y es clave para los grandes proyectos carreteros al Istmo y la Costa que, lamentablemente, siguen a la espera de mejores tiempos. Esta reactivación de la industria de la construcción prevé la generación de al menos 14 mil 500 empleos directos e indirectos, pues, como se ha dicho, la prioridad será la participación de empresas oaxaqueñas. Los recursos de que se trata fueron los obtenidos del préstamo que fue aprobado por la LXIV Legislatura del Estado en octubre del año pasado y que, por cierto, despertó severas críticas en la sociedad civil. 

Continúa movilidad

Desde el lunes 18 de mayo, luego de la fallida entrada a la “nueva normalidad” la disciplina ciudadana que tanto ponderó el gobernador Alejandro Murat Hinojosa, durante su intervención en la “mañanera” del presidente Andrés Manuel López Obrador, se relajó. La ciudadanía volvió a salir a las calles y, en ciertas colonias, el tráfico fue el mismo de cuando la mayoría disfrutábamos de cabal salud. En mercados, calles y avenidas, se volvieron a observar de nueva cuenta, grupos de personas acudiendo a realizar sus compras o simplemente en el chacoteo cotidiano. Y ocurre que al parecer lo que se espera, es cualquier declaración en torno a la normalidad, sea ésta, efímera o nada definitiva, para que sea la justificación de la actitud ciudadana ante una realdad que parece no preocuparle mucho.

Luego de que el comercio organizado en el Centro Histórico decidiera abrir cortinas, ninguna medida en contrario ha adoptado el gobierno de Oaxaca de Juárez, empeñado sólo en buscar la rentabilidad en algunos casos, en las que clausuraron negocios y para reabrirlos cobraron onerosas multas. Sin embargo, no se ha aplicado la máxima de “o todos coludos o todos rabones”, pues por la periferia de la capital y el área conurbada, sábados y domingos están abiertos y no precisamente “para llevar”, expendios de barbacoa y comida tradicional oaxaqueña. Una simple revisión de los pequeños comercios –no esenciales- que permanecen abiertos y al público, daría muchas sorpresas a las autoridades.

De muy poco sirve pues que sigamos enterándonos del reparto de despensas, apoyos económicos en colonias y zonas urbanas marginadas o, inclusive, de labores de limpieza en mercados o el Centro Histórico, si no se aplican las medidas que se pusieron en marcha al principio de la contingencia. Se han repartido cubre-bocas y se han instalado filtros sanitarios, como el que se ubica entre semana en el columpio de Ixcotel, pero hay tal relajamiento que ni los taxis foráneos respetan el llevar a sólo dos pasajeros ni, mucho menos, quienes transitan libremente por las calles, cumplen medianamente con las medidas de previsión que han sugerido las autoridades. Todo ello se da, en un entorno de crecimiento de contagios y decesos. Pese a ello, Oaxaca es, como lo dijimos en una nota hace un par de semanas: la ciudad que, a la fecha, no se ha quedado quieta.