Morena: medida disparatada
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Editorial

Morena: medida disparatada

 

Desde el triunfo del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), en los comicios del primero de julio de 2018, en los que ganó la presidencia del país y la mayoría en el Congreso de la Unión, así como en los congresos locales, los mexicanos debemos acostumbrarnos a que de momento se saquen de la mangan sus dirigentes o legisladores, las cuestiones más disparatadas de que se tenga memoria. De arriba para abajo prevalecen las ocurrencias, la incontinencia verbal, los desfiguros y, sobre todo, la ignorancia supina de la agenda de prioridades del país. Lo mismo se subestiman los grupos empresariales y la generación de empleos, que se aferran a la inviabilidad de proyectos onerosos, cuando expertos y analistas de prestigio, consideran que no son posibles. Igual se sacan de la manga venganzas políticas que ponen en la agenda de discusión una eterna vendetta política con los regímenes anteriores, sin pasar de la pura amenaza. El país se desangra en los crímenes de los grupos criminales, a quienes se les ha otorgado –casi por decreto- inmunidad.

En un boletín circulado en pasado domingo 17 de mayo, la dirigencia nacional de Morena, que preside el diputado Alfonso Ramírez Cuéllar, conocido por su postura radical en la izquierda, desde que manejaba una organización denominada “El Barzón”, propuso la realización de un gran acuerdo unidad y solidaridad nacional. Para ello, propone modificaciones en nuestro sistema jurídico del país. Es de notarse que el país vive una emergencia sanitaria, de cuyo mal manejo ha recibido descalificaciones y llamadas de atención de la misma Organización Mundial de la Salud (OMS), como la fallida idea de volver a la normalidad en los municipios conocidos políticamente “de la esperanza” que, de haberse llevado a cabo, hubiera sido arriesgar a una muerte segura a millones de mexicanos.

Pero el disparate mayor, es pretender otorgarle al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la medición de la riqueza, con lo cual, dicha institución “debe entrar, sin ningún impedimento legal, a revisar el patrimonio inmobiliario y financiero de todas las personas…y dar cuenta, cada dos años, del patrimonio con el que cuenta cada mexicano”. Por si ello no fuera suficiente, el INEGI debe tener acceso a toda la información financiera y bursátil que tiene el Sistema de Administración Tributaria (SAT), de cada mexicano. Se trata, por supuesto, de una afrenta al clima de libertades del pueblo de México y el oportunismo de un partido que, por fortuna, ha ido en caída libre en el ánimo ciudadano, justamente por sus arbitrariedades y torpezas.

Central de Abasto, foco de contagio

Uno de los temas que las autoridades sanitarias han omitido en la emergencia que vivimos, es la investigación sobre quienes han dado positivo y su entorno social o familiar. Quienes han fallecido como Covid-19, tuvieron necesariamente que, antes de agravarse, haber mantenido contacto con familiares, amigos, vecinos, etc. Es de esta suerte como algunos países lograron paliar los efectos de este virus mortal. Sin embargo, aquí sólo vemos los datos duros de contagiados, sospechosos y decesos. Nada se sabe de la obligada investigación de los Servicios de Salud en el estado (SSO), además de otras instituciones de seguridad social, respecto al entorno, igualmente entre aquellas personas que son asintomáticas, pero capaces de contagiar a su alrededor. 

Lo anterior viene a colación por la información que se ha difundido en ciertos círculos, respecto a los contagios que se han dado en el mercado más grande del estado: la Central de Abasto. Cientos y cientos de proveedores de fruta, verduras y otros, arriban cada semana para entregar en las bodegas, la carga que traen consigo. Según fuentes de los mismos mercaderes, se han comprobado casos de choferes y traileros que han muerto por el mal. Ellos, a su vez, contagiaron a quienes proveen de sus productos y éstos a quienes acuden a realizar sus compras. De poco ha servido que las autoridades y los mismos dirigentes de dicho mercado, intensifiquen las labores de fumigación y limpieza, descuidando las jornadas de sana distancia y otras medidas preventivas que han instruido las autoridades.

Pese a lo anterior, el gobierno de la capital oaxaqueña no ha reparado en este problema. Entre personas de la tercera edad que acuden a realizar sus ventas a diario hay temor de contagios, dada su vulnerabilidad. Pero el temor se ha generalizado, incluyendo a aquellas personas que, por comodidad y buen precio, acuden a dicha Central a realizar sus compras de fruta, verduras, carne y otros insumos. Tampoco han tomado nota de ello los SSO, sin que hasta el momento alguna brigada haya investigado la realidad que prevalece en dicha zona y tomar las medidas pertinentes. La información al respecto parece manejarse en la más absurda opacidad. El lugar aludido no ha sido pues intervenido por las autoridades, poniendo en práctica algunas medidas como el cierre temporal. Nada, absolutamente nada se ha hecho al respecto.

 

 

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