Apuntes para "quedarse en casa"
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Opinión

De Paradojas y Utopías

Apuntes para “quedarse en casa”

 

1.- Las virtudes del retiro

Como modesto lector desde hace mucho, el tiempo de retiro ha sido de reflexión. Las librerías del mundo se han atiborrado de lectores que piden sólo unos cuantos títulos, entre otros: La peste, de Albert Camus; El Decamerón, de G. Bocaccio o El año de la peste, de D. Defoe. Pero no. Desempolvamos otros y a releer. Los subrayados de antaño. Unos muy viejos. Otros no. En esta pandemia la muerte ronda. A veces suponemos que cerca, a veces no tanto. Así, comparto sólo unos apuntes para sobrellevar el encierro.

“Y despertamos con frenesí, en la ignorancia que nos esconde una verdad –dijera E. M. Cioran- que la vida es una larga enfermedad”. (El libro de las quimeras, Tusquets, Barcelona, 2001, p. 51). O como el genial Quevedo: “Vivir es caminar breve jornada/y muerte viva es, Lico, nuestra vida, /ayer al frágil cuerpo amanecida, /cada instante en el cuerpo sepultada. (Antología poética, RBA Editores, Barcelona, 1994, p. 15).

Parafraseando a Horacio (65-8, a.C), dice José Emilio Pacheco: “Sabes muy bien que a nadie le fue dado conocer su destino… aprovecha el instante porque el futuro no nos pertenece”. (Los elementos de la noche, Era, México, 1993, p. 47). Pero el optimismo de Luc Ferry nos alienta a seguir adelante: “Para vivir bien, para vivir en libertad, para ser capaces de experimentar felicidad, generosidad, amor, debemos, en primer lugar y, ante todo, vencer el temor o, mejor dicho, los temores…” (Aprender a vivir, Tusquets. México, 2007, p. 75).

2.- Quedarse en casa, no hay de otra

Más allá de la convivencia en familia. De reencontrar aquellos espacios perdidos que la cotidianeidad nos extravió; el verdadero hinterland donde escribimos o soñamos, hoy el hogar es la tabla de salvación. “¿Enfermedad?, tal vez –decía don Miguel de Unamuno- pero quien no se cuida de la enfermedad, descuida la salud, y el hombre es, un animal esencial y sustancialmente enfermo”. (Del sentimiento trágico de la vida, Losada, Buenos Aires, 1998, p. 42). J. L. Borges fue más allá: “no nos maravillemos demasiado por este presente -de encierro-, que contamos por días y por noches o por los centenares de hojas de muchos calendarios y por ansiedades y hechos: es el que atravesamos cada mañana antes de recordarnos y cada noche antes del sueño”. (La señora mayor, en El Informe de Brodie, Emecé, Buenos Aires, 1970, p. 81).

El confinamiento voluntario, también ha traído consigo alejarse del ruido, del bullicio callejero, del antro, del bar. “Existe para el hombre un momento de grandeza incondicional –dijo George Bataille- en el que el silencio se impone, en el que la cabeza que no está aturdida es más fuerte que el dolor, en el que el pensamiento tiene la pureza del vicio (…)”. (La oscuridad no miente, Tusquets, México, 2001, p. 36). Spinoza afirmó, sin temblar –dice F. Savater- “que el hombre libre en nada piensa menos que en la muerte y que toda su sabiduría es solamente sabiduría de una vida mejor….” (La vida eterna, Ariel, Madrid, 2007, p. 60). La pandemia ha traído consigo graves daños colaterales. Desempleo, más pobreza, justo cuando nuestro país atraviesa una severa crisis económica, de salud, de liderazgo. Remesas caídas, precios del petróleo por el suelo, la realidad no reconocida de que vivimos en un narco-Estado. Todo ello le da certeza a la frase de W. Shakespeare en “Hamlet”: “Ah, Gertrudis, Gertrudis, cuando llegan las desgracias no vienen como exploradores solitarios sino en batallones”. (Tragedias, RBA Editores, Barcelona, 1994, p. 71).

3.- Para cerrar con optimismo

Nada hay como parafrasear de nuevo a Unamuno: “Cuando el hombre se queda a solas y cierra los ojos al porvenir, al ensueño, se le revela el abismo pavoroso de la eternidad… por debajo de esta corriente de nuestra existencia, por dentro de ella, hay otra corriente en sentido contrario… Vienen los días y van los días y el amor queda. Allá dentro, muy dentro, en las entrañas de las cosas, se rozan y se friegan la corriente de este mundo con la contraria corriente del otro, y de este roce y de esta friega viene el más triste y el más dulce de los dolores: el de vivir”. (Niebla, Bruguera, Barcelona, 1986, p. 66).

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

Se atisba una gran crisis en el país. Más pobreza, más desempleo, más inseguridad. ¿No es tiempo ya de quitarles la ubre a esa casta maldita que conforman los partidos políticos, vividores de nuestros impuestos, de nuestra miseria? Una decisión salomónica será cortar las prerrogativas, no eliminar los fondos de desastres, de contingencias o los fideicomisos. Es lo más torpe que se ha hecho en el país, a lo largo de su historia.

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