Sana distancia
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Editorial

Sana distancia

 

La semana pasada, el ayuntamiento de la capital oaxaqueña, en voz del presidente municipal, Oswaldo García Jarquín, dio a conocer que su administración podría tomar medidas drásticas, a través de la Policía Municipal, para invitar a los ciudadanos o ciudadanas que descansan en los parques públicos o sitios de esparcimiento en la capital, retirarse a sus domicilios y hacer cumplir las instrucciones de las autoridades superiores, de mantenerse en casa, como medida para evitar el contagio del coronavirus. A nivel federal se ha echado andar una campaña en la que, con dibujos y caricaturas, se recomienda a la ciudadanía mantener una sana distancia con familiares, amigos, conocidos o desconocidos. Desde luego que no se trata de una medida ociosa o descabellada. Es una actitud responsable de la autoridad con la que todos, en unión, podemos enfrentar en estas semanas definitivas de la proliferación de la enfermedad.

Por fortuna, hasta el cierre de esta edición Oaxaca se mantenía con dos casos probados del mal, sin que se haya detectado algún desenlace, al igual que el país, si bien con estadísticas crecientes. La sana distancia y permanecer en casa, no obstante, la detección de la enfermedad, son hasta el momento, los mejores antídotos para detener el contagio. Estamos convencidos de que ni el país, muchos menos Oaxaca, están preparados con equipo médico-quirúrgico para hacer frente al Covid-19. Lo hemos dicho hasta el cansancio. No tenemos capacidad médica. Hemos estado, desde el año pasado, con un sistema de salud colapsado y sin los elementos para enfrentar una pandemia como la que hoy mantiene en suspenso al mundo. Bajo esta perspectiva, lo único que nos queda es mantenernos alejados de multitudes y cumplir al pie de la letra, los protocolos instruidos por las autoridades sanitarias.

Por fortuna, tanto en la capital del estado como en las principales ciudades del interior, se han estado aplicado dichas medidas de prevención. El ruido de los antros nocturnos o de los bares ha disminuido. Se observa poca gente circulando por las calles y avenidas, incluso en los mercados. Se entiende que hay personas que viven al día y si no trabajan no comen. La realidad es cruda, pero así es. Pero ello dista mucho de que lo hagan por placer o por el simple hecho de salir a la calle, bajo el riesgo de contraer la enfermedad, condenados a no recibir atención oportuna y tratamiento médico, justamente por lo que decimos antes: nuestro sistema de salud está viviendo sus peores momentos. 

 

Contra información falsa

 

La contingencia sanitaria que hemos estamos viviendo en las últimas semanas ha dado lugar a formas perversas y disparatadas para dejar fluir información. Las redes sociales han sido el instrumento ideal para difundir mensajes, muchos de ellos carentes de veracidad y otros, en verdad catastróficos. Si como ofreció el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en su reciente visita a Oaxaca, desde ayer dispondría de medidas más eficaces para hacer frente a la pandemia que hoy amenaza al mundo, no se debe descartar la formación de un comité o comisión institucional, que sea la única fuente para dar a conocer los pormenores en el país. En efecto, hasta el domingo pasado estaban confirmados dos decesos y dos casos probados en nuestra entidad. Sin embargo, sabemos que estamos en plena etapa de incubación. 

El flujo de fake news debe ser acotado. Reconvenir a quienes pretenden sacar ventaja difundiendo escenarios que poco a nada tienen que ver con la realidad que vivimos, en nada ayudan. Al contrario, generan zozobra, miedo y desesperanza. Estamos convencidos de que el gobierno de la llamada Cuarta Transformación no ha hecho debidamente su trabajo y que, al contrario de asumir una actitud responsable, se ha ido por la tangente, haciendo declaraciones fantasiosas y poco objetivas. No obstante, la información que fluye a diario en los medios que tenemos al alcance, a través de la prensa escrita, la radio y la televisión, tiene la virtud de mostrar escenarios más reales que aquellos que la política ve con soslayo. A los mexicanos nadie los engaña, siempre que las fuentes en las que abreva, sean profesionales y más o menos objetivas. ¿Quién duda hoy de lo que pasa en Italia, con miles de muertos por la pandemia? Creemos que nadie.

Para dejar que haya pesimistas y catastrofistas que busquen crean pánico y terror, la única forma es que los gobiernos, tanto federal como estatal busquen formas más eficaces para difundir la información, ya validada y probada, de los casos que hoy tenemos en México. Lo peor que nos puede pasar ahora, cuando vemos escenarios mortales y dolorosos en países como Italia, Francia, España o Reino Unido, es que haya mentes perversas difundiendo información falsa para crear pánico entre la población que, en nada contribuye a seguir manteniendo las medidas profilácticas que nos han instruido las autoridades.

 

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