Medidas oportunas y enérgicas | El Imparcial de Oaxaca
Oaxaca
La Capital Los Municipios
El Imparcial del Istmo El Imparcial de la Costa El Imparcial de la Cuenca
Nacional Internacional Súper Deportivo Especiales Economía Estilo Arte y Cultura En Escena Salud Ecología Ciencia Tecnología Viral Policiaca Opinión

Opinión

Editorial

Medidas oportunas y enérgicas

 


Medidas oportunas y enérgicas

La semana pasada, EL IMPARCIAL. El Mejor diario de Oaxaca, dio una primicia: difundió un video de la Escuela Secundaria “Genaro V. Vásquez”, de Santa Cruz Xoxocotlán, que muestra a varios jóvenes, cuando golpean y patean a uno de sus compañeros. El video fue grabado por uno de los estudiantes testigos de la escena. Se trata de un burdo caso de bullying, violento y pernicioso, por lo que el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), inició una investigación sobre la práctica de un reto peligroso, pues muestra a varios jóvenes participando en situaciones violentas, dando como resultado la suspension –o expulsión- de los involucrados. Sin duda, se trató de una medida enérgica, pero necesaria para terminar de una vez por todas con estas prácticas que se han vuelto el origen de la violencia, generada en la escuela.

Con la modernidad circulan videos de escenas dramáticas que involucran a jovencitas y jóvenes en situaciones de grave riesgo. No han sido pocos los desenlaces mortales de dichas prácticas. Sin embargo, uno de los factores en los que las autoridades han insistido es en las tareas de prevención por parte de padres y madres de familia. En efecto, la tarea educativa es una responsabilidad tripartita: autoridades, padres y madres de familia, por un lado, maestros y alumnos, por otro. Sólo cuando todos asumen su responsabilidad, la tarea educativa puede ser exitosa. En el caso del pernicioso bullying, las autoridades educativas deben actuar de manera enérgica. Sólo de esa forma se pueden evitar situaciones graves, como muertes o daños irreversibles en alumnos y alumnas. Hace unos meses se dio un hecho en verdad lamentable en Torreón, Coahuila, en donde un joven llegó con un arma de fuego, con la que asesinó a su maestra, a compañeros, para luego quitarse la vida.

La violencia que vive el país, en donde se está convirtiendo en prototipo el empistolado y violento, ha enviado una mala señal al sistema educativo nacional, sea público o privado. He ahí la importancia de que las medidas punitivas se conviertan en una severa llamada de atención para aquellos (as) que insisten en copiar modelos violentos. Es duro, en efecto, suspensiones o expulsiones, pero el mal hay que cortarlo de raíz, antes de lamentar verdaderas tragedias. Para ello, insistimos, debe darse la competencia de las partes involucradas, sin excepción alguna. Para los maestros no debe tratarse de asuntos laborales o sindicales, sino de ética profesional.

Desplazados fuera, ¿y el resto?

Hace días trascendió que, después de meses de haber mantenido un plantón en las calles de Bustamante, en el Centro Histórico de la capital oaxaqueña, un grupo de los llamados desplazados de asentamientos irregulares como “Lomas del Quío”, “Los Mangales” y otros, habían llegado a un acuerdo con la Secretaría General de Gobierno, para ser reubicados. Por ello, desalojaron el espacio que habían ocupado, justo frente a una de las puertas laterales del Palacio de Gobierno. Hay que recordar que dichas personas se mantuvieron en protesta, pues habían construido sus viviendas en un área prohibida en jurisdicción de Santa Cruz Xoxocotlán, que se ubica en el polígono que rodea a la Zona Arqueológica de Monte Albán. El desalojo, ciertamente fue violento, pues los sujetos que participaron en el mismo, incendiaron viviendas y destruyeron parte del patrimonio de quienes se habían asentado ahí, seguramente a través de operaciones fraudulentas.

Pues bien, sólo uno de los grupos que daban una pésima imagen del centro de nuestra ciudad está fuera. Pero ahí continúan los triquis, que también se dicen desplazados, quienes están a punto de cumplir diez años de haberse instalado en los pasillos del ya citado Palacio de Gobierno, en donde pernoctan, cohabitan y venden sus productos. No obstante, los instrumentos jurídicos con los que cuenta en gobierno estatal para echar para abajo las medidas cautelares que les otorgó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), los grupos que lideran Lorena Merino, así como los de Reyna y Jesús Martínez, continúan invadiendo un espacio común.

Más problemáticos aún son los grupos y organizaciones que han acaparado por completo el comercio en dicho espacio citadino. Amén de los que controla Carmela Luján y Yolanda Ortega, entre otros, figuran los que manipula Adán Mejía, dirigente de la organización Unión de Artesanos y Comerciantes Oaxaqueños en Lucha (Uacol) y los puestos que ha logrado meter, a través de presión y chantaje, Javier Aluz Mancera, franquicitario de “Sol Rojo”. Es más, estos comerciantes han invadido espacios que siempre fueron respetados para el tránsito ciudadano. El ejemplo más burdo es el de una mujer que invadió prácticamente la banqueta, frente a conocido sitio de automóviles de alquiler, con un puesto de aguas frescas. Hasta el momento, ninguna autoridad ha dicho una sola palabra al respecto, a pesar de las molestias que ha ocasionado a los transeúntes.