Hablas impulsado ¿por tu instinto o por tu inteligencia?
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Hablas impulsado ¿por tu instinto o por tu inteligencia?

 

“No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente el que sobrevive. Es aquel que es más adaptable al cambio” Charles Darwin.
Los gritos que hoy nos hacemos a unísono y de los cuales sólo son escuchados, los que gritan más fuerte, han construido sociedades, basadas en mensajes violentos, en berrinches y formas de fregar uno al otro, quizás por una antigua enfermedad, llamada exceso de importancia o egocentrismo.
Se entiende que una planta por naturaleza, se desarrolla y en una parte de su vida, genera semillas que hacen que se reproduzca, buscando preservar su especie, contribuyendo con ello, a que siga apareciendo a lo largo de la historia, más allá de esa historia escrita por las personas; si la propia semilla cae en tierra fértil, reaparece en ese u otros lugares, como si se moviera.
Un animal, también en ese contexto, pasa por esas etapas, con la variante que se puede mover a voluntad, por instinto y por su cognición animal, considerada como la información que recibe de su entorno y que procesa a través de sus sentidos; para reproducirse requiere de otro animal de su misma especie y diferente a su sexo, generando con ello su preservación.
Para el caso del ser humano, a diferencia del animal, cuenta con la facultad de aprender, razonar, tomar decisiones y formarse una idea de la realidad, considerando a esto como la inteligencia; también buscamos reproducirnos, para preservar nuevamente la especie, pero además buscamos que el resultado de nuestros pensamientos no mueran, logrando con ello la inmortalidad de la idea.
De este análisis se pueden distinguir dos elementos de estudio, como son el Instintito y la inteligencia, considerados base de todo comportamiento en la sociedad.
Para el instinto, escribe William McDouglas, en su manual de psicología social, que el objetivo es el análisis de las bases instintivas del comportamiento social, por lo que define al instinto como “una disposición heredada o innata que determina que su poseedor perciba y preste atención a objetos de cierta clase, que experimente una excitación emocional peculiar a la hora de percibir tal objeto, y que reaccione respecto a él de una manera particular o, al menos, que experimente un impulso hacia tal acción”.
Así observamos que las emociones y sensaciones, se fijan en nuestra psicología y por ende comportamientos diarios originados por instintos como lo clasifica Freud, “los instintos cocientes y los instintos inconscientes, llamados también, instintos de la vida e instintos de la muerte”
Los instintos de la vida son todos aquellos que intervienen en la supervivencia del individuo y de la especie, como el hambre, la auto preservación y el sexo, en cambio los instintos de la muerte son lo que producen agresividad, destrucción y desde luego muerte.
Desde luego se consideran instintos también, el cólera, orgullo, avaricia, engaño, repugnancia, miedo, copulación, apetito, posesión, curiosidad, creatividad, compasión, lucha, humor e imitación y los encontramos en cada criatura del mundo.
Por lo que son conductas innatas que están desarrolladas en función de la forma en cómo se adaptan los seres humanos a su entorno, sin embargo si estas conductas se analizaran sus beneficios, desventajas y se tomarán decisiones antes de llevarlas a cabo entonces se convierten en inteligencia.
Los antiguos griegos utilizaron quizás por primera vez la definición de inteligencia como “Casi todo lo que podemos encontrar en nuestra cabeza”, en nuestra lengua castellana se traduce en “comprender o darse cuenta”, lo que nos permite observar que, no se trata de responder instintivamente a lo que en primer término se nos viene a la mente, sino mirar sobre sí mismo, para comprender o darse cuenta de algo.
Robert J. Sternberg, psicólogo estadounidense, logra generar la Teoría Triárquica, sobre la estructura de la inteligencia, considera tres capacidades básicas que determinan la capacidad intelectual y son: La inteligencia analítica, la inteligencia práctica y la inteligencia creativa.
Bajo el mismo contexto de ver la evolución del instinto y la inteligencia encontramos a Paul D. MacLean, médico y neurocientífico, quien desarrolló la teoría evolutiva del cerebro triúnico, propone, que el cerebro humano está dividido en tres partes, el sistema reptil, el sistema límbico y la neocorteza.
En el reflejo de todas estas líneas de texto que encontramos en nuestro día a día, solo basta con observar nuestros comportamientos cuando está en riesgo nuestra vida, ¿acaso no se activa el instinto de supervivencia?, sólo con escuchar la alerta sísmica, muchos salen corriendo de los edificios empujando a los demás, por salvar su vida, o cuando hay hambre en nuestra familia, para muchas personas su primer impulso es robar, para tener que comer, mostrando comportamientos salvajes en vez de combinar la razón con la necesidad, para llevar comida a la familia de acuerdo a nuestro nivel de inteligencia.
Se entiende el comportamiento de los animales, cuando eligen un territorio, basándose en lo que comen, el lugar donde se sienten a salvo, el agua que toman, entre otras cosas, sin embargo en la situación del ser humano ¿qué hace que elija comportamientos basados en sus instintos y no en la inteligencia, en la razón?, si un individuo actúa de forma correcta en la sociedad, pero en grupo se basan en sus instintos, ¿no estaríamos en una regresión social?, y ¿qué pasa entonces con la inteligencia colectiva?, ¡Es cuanto!

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