Bloqueos: ¡Ya basta!
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Editorial

Bloqueos: ¡Ya basta!

 

Oaxaca vive lo que ninguna entidad del país: el bloqueo perpetuo. O son los maestros o las organizaciones sociales; o son vecinos de municipios inconformes por los procesos electorales o sindicatos universitarios. Todos, todos, utilizan el abominable método del bloqueo a carreteras y vialidades. La capital es el eje de dicha forma absurda de protesta. Aquí, cual más, cual menos, despliega sus frustraciones, sus ambiciones o debilidades. Una y otra vez los comerciantes, empresarios, empleados y la sociedad civil han exigido al gobierno estatal y a los representantes populares, acreditados en el Congreso del Estado, poner por encima de todo el derecho constitucional a la libre circulación. Una y otra vez, ambos poderes han echado por la borda esta exigencia, por miedo, por compromiso político o por simple torpeza.
Esta semana hemos estado acorralados por el referido método, enseñanza del Cártel 22. Es inconcebible que, durante 2019, se hayan contabilizado 222 bloqueos carreteros en el Istmo, en donde hubo meses en los que se presentaron hasta 35 eventos. Y que en la capital oaxaqueña, entre marchas, plantones y bloqueos se hayan contabilizado cerca de 400. Sin embargo, pese al daño que representan para la paz social, la gobernabilidad y la economía, en el gobierno no se mueve un dedo para el desalojo. En nuestro estado pues, la dinámica es: el bloqueo nuestro de cada día. Desde el pasado lunes inició el suplicio ciudadano, emprendido por el Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (STEUABJO), con el cierre de Avenida Universidad y del Boulevard Eduardo Vasconcelos. Y ha seguido, ante la falta de liquidez de la rectoría para liquidarles la primera quincena de enero. Eso además de las protestas de trabajadores de la Secretaría de Salud y del extinto Seguro Popular.
No sabemos si en la administración de Alejandro Murat y en la mayoría que permea en la bancada de MORENA, hay consciencia respecto al daño psicológico que genera entre la ciudadanía esta forma cotidiana de secuestro. No obstante, consideramos que ya es tiempo de que dejen de fingir demencia y se aplique la ley. Ya es tiempo de que queden atrás síndromes como el del 2006 o el de Nochixtlán, para que el gobierno, como representante legítimo del Estado cumpla con su papel en la salvaguarda de los derechos civiles, entre ellos, el de libre circulación. Desde hace mucho, los oaxaqueños hemos dicho ¡Basta!

Volver a los simulacros

Oaxaca es la entidad del país que mayor actividad sísmica presenta. Apenas el 4 de enero un sismo mayor a los 5 grados provocó daños de consideración y creó pánico en la comunidad de Unión Hidalgo, en donde fue el epicentro. El jueves pasado, otra vez nos sorprendió un nuevo movimiento, con epicentro cerca de Ciudad Ixtepec. No hay que olvidar el macro-sismo del 7 de septiembre de 2017, cuyas secuelas se pueden observar en el Istmo de Tehuantepec. Decenas de comunidades fueron fustigadas: casas derruidas, templos y edificios escolares colapsados y una incierta ayuda gubernamental, cuya opacidad en el manejo de los recursos disponibles, sigue generando indignación y sospechas. Nadie olvida que luego de ese siniestro, mayor a los 8.0 grados, nada volvió a ser igual. Es más, las réplicas fueron miles y lo que quedó en pie se vino abajo con otros movimientos de tierra de menor intensidad.
En 1999, con un sismo de mediana magnitud que afectó zonas de la Costa y la Sierra Sur, el gobierno estatal puso en marcha tres cosas: los simulacros, la revisión de los protocolos de seguridad en escuelas, edificios públicos, cines, lugares de concentración masiva y mercados, así como la operación de los Consejos Municipales de Protección Civil. Todo ello fue paulatinamente perdiendo vigencia, mientras llegó la tranquilidad post-sismo. Si bien es cierto que en cada municipio o agencia existe un área dedicada a este rubro, no se le ha concedido la importancia que requiere. Esto es, se requiere reactivar dichos comités y darles capacitación a quienes lo conforman, de manera que sepan lo que debe hacerse en casos de desastre. Es increíble el soslayo que existe, siendo Oaxaca una entidad sísmica.
Un buen acierto es el que ha anunciado la Coordinación Estatal de Protección Civil de Oaxaca (CEPCO), respecto a la realización en los municipios de la entidad, de un macro-simulacro, con el objetivo de poner en práctica el actuar ante la presencia de una emergencia sísmica. Se sabe que existe ya coordinación con los ediles de la entidad para operar acciones que permitan la participación del mayor número de ciudadanos en esta actividad, la cual se desarrollará el próximo lunes 20 de enero a las 11:00 horas. “Debemos pasar de un sistema de protección civil reactivo a uno preventivo –dijo Heliodoro Díaz Escárraga, titular de la CEPCO- y generar una conciencia individual y colectiva de auto preparación y autoprotección para enfrentar con responsabilidad y conocimiento los desastres, el cual es el fin superior de la protección civil; sin embargo, no se puede lograr si la sociedad no está dispuesta a participar”.