AMLO: Primera gira de 2020
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Editorial

AMLO: Primera gira de 2020

 

Esperemos que la gira que por tres días emprenderá a partir de hoy el presidente Andrés Manuel López Obrador, sea prolífica y satisfactoria para su gobierno y benéfica para los oaxaqueños. Con esta sumarían al menos trece desde que inició su administración y la percepción ciudadana es que muy poco beneficio han traído, más que la consabida simpatía por Oaxaca y sus habitantes, que fue uno de los estados en donde cifró su triunfo electoral en 2018. Sin duda conoce al dedillo la entidad, ello, sin embargo, no se ha traducido en algo más que promesas y ofrecimientos. Tenemos la certeza de que al menos el Programa de Pavimentación de Caminos Rurales, que inició hace un año en San Juan Evangelista Analco, en donde se dice que estará, haya sido exitoso. Hay, no obstante, muchos pendientes que habría que atender, más allá de las prioridades que ha fijado el gobierno de la Cuarta Transformación, de cuyo inicio e inversión, aún estamos incrédulos.
Una de las críticas más constantes que hacemos respecto a las constantes visitas, hechas sin mala fe, es que no se trata de encuentros con tales o cuales sectores, indígenas o poblaciones marginadas, situación que fue viable en la campaña política. Lo que esa gente espera es apoyo, obras de infraestructura, inversiones, no sólo discursos y promesas. Y hay que decirlo sin recato alguno, de ello estamos cansados, hartos. A los oaxaqueños que viven en situación de pobreza no hay que jugarles la cabeza más. Hay que hablarles de frente y cumplir lo que se les ofrece. Dos o tres veces vino el presidente AMLO a Oaxaca para supervisar la atención médica en los hospitales del Instituto Mexicano del Seguro Popular (IMSS). Ofreció a médicos y enfermeras el oro y el moro, lo mismo que a la población abierta. Y hay que ver hoy la crisis en el sector salud.
Hace poco menos de un año, el presidente estuvo en el Istmo. Primero en Matías Romero, luego en Juchitan y finalmente en Salina Cruz. Muchos quisieran saber qué beneficio ha tenido la región y las principales cabeceras municipales desde esa fecha. Es evidente que ninguna. Ni siquiera el famoso Proyecto Interoceánico ha caminado, aunque haya anunciado hace días su puesta en marcha. Pero eso sí, una y otra vez se insiste en que habrá consulta a la población indígena y que el flujo de recursos ya está etiquetado. En fin. Esperamos pues que esta visita que, se dice se prolongará por tres días, traiga algo nuevo, más que buenas intenciones o promesas.

INSABI: Inédita crisis sanitaria

Ni el presidente Andrés Manuel López Obrador, mucho menos los legisladores de las Cámara Alta y Baja, pensaron siquiera en los infames coletazos que conllevaría la desaparición del llamado Seguro Popular. Con el ardid de la lucha contra la corrupción perdieron de vista lo que motivó la creación de dicho órgano y jamás escucharon las opiniones de expertos, que no son gente improvisada. Se sabe que al menos seis ex titulares de la Secretaría de Salud federal pidieron reconsiderar su desaparición, entre ellos, JuioFrenk y Salomón Chertorivski. El Sistema del Régimen de Protección Social en Salud, iba más allá de las limitadas perspectivas de acotar el tráfico de influencias y la corrupción. Fue, en su momento, un ejemplo para varios países, justamente porque más allá de políticas neoliberales o populistas, fue en la práctica un programa de avanzada para atender a la población en situación económica desfavorable.
Lamentablemente luego de fulminar un programa viable y socialmente eficaz, apareció una entelequia, el Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (INSABI), sin reglas de operación, sin claridad en sus mecanismos de planeación y en una total indefinición, pues por un lado el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, afirma una y otra y otra vez, que no habrá cobro alguno, pues se trata de servicios gratuitos, una y otra vez los afectados le muestran que no es así. Las víctimas de esta política sanitaria errática, son los ciudadanos que estaban en el padrón de beneficiarios. La crisis se ha extendido a todos los estados del país, que en el pasado reciente recibían los fondos del REPSS para poder operar en niveles elementales de atención médica. En todo México existe un ambiente de incertidumbre y confusión respecto a las inexistentes reglas de operación.
Es evidente que los efectos nocivos de esta situación han impactado negativamente entre los oaxaqueños que estaban afiliados. Hay incertidumbre y confusión, sobre todo en aquellas instituciones en donde acuden enfermos graves, cuya situación no se soluciona con aportarles medicamentos solamente, sino atención integral para salvarles la vida. Como comentó en entrevista radiofónica la semana pasada el Subsecretario de los Servicios de Salud en el Estado, el gobierno estatal está buscando alternativas de solución. Ello implica que de encontrarse serán ciertamente limitadas, si partimos de la premisa de que, si bien esta administración trata de sanear las finanzas de los SSO, los recursos de lo que fue el Seguro Popular, son sencillamente, insuperables.