El onagro magisterial | El Imparcial de Oaxaca
Oaxaca
La Capital Los Municipios
El Imparcial del Istmo El Imparcial de la Costa El Imparcial de la Cuenca
Nacional Internacional Súper Deportivo Especiales Economía Estilo Arte y Cultura En Escena Salud Ecología Ciencia Tecnología Viral Policiaca Opinión

Opinión

Editorial

El onagro magisterial

 


En realidad los festejos de julio fueron un festín para los descastados que siempre le han apostado a demoler las esperanzas de Oaxaca. Vándalos de la Coordinadora Estudiantil Normalista del Estado de Oaxaca (CENEO) y de la Escuela Normal Superior Federal de Oaxaca (ENSFO), se lucieron cerrando a diario los accesos a la Terminal de Autobuses de Primera Clase, al impedir la llegada y salida de autobuses, con el consecuente daño al derecho de libre tránsito de personas que van o vienen por vía terrestre a sus destinos. La obsesión por volcarse en contra de dichos pasajeros fue una acción perversa de estas lacras sociales, cuyo comportamiento fue descalificado por turistas y ciudadanía local.

Una afrenta al turismo en pleno período vacacional que, no obstante, sigue atraído por ese poderoso imán que tiene nuestra capital y los Valles Centrales. No hubo más afrenta a esta casta de vividores que ver los espacios públicos a reventar y los escenarios culturales repletos de visitantes que en sus adentros, ubicaron al magisterio afiliado a la Sección 22, a la CENEO, ENSFO y adláteres, como un mal que el Estado está obligado a mantener a raya con la fuerza de la ley.

Como hemos dicho en este mismo espacio, dio pena ajena la celebración de la llamada Guelaguetza popular. El Movimiento Democrático de los Trabajadores de la Educación (MDTEO) ha perdido fuerza. Es la oportunidad para que el gobierno de Alejandro Murat apriete las tuercas y evite dar una sola concesión. Lo único que saben pedir los maestros es dinero y más prebendas, en su absurdo propósito por recuperar el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), cuyo control total mantuvieron durante 23 años, en contra de cualquier ley o reglamento.

Las evaluaciones no deben suspenderse, tampoco el inicio de clases, que algunos grupos ligados a los radicales identificados como “Los Pozoleros”, andan promoviendo. La Ley de Educación y la Reforma Educativa tiene que aplicarse en la entidad. No somos una ínsula aparte del Pacto Federal para creer siquiera que Oaxaca puede salir adelante por sí misma. No hay que darles tregua, ni a la Sección 22, mucho menos a su brazo golpeador: la CENEO y la ENSFO. Es aberrante que los maestros/alumnos de esta última sólo vengan a capacitarse o “especializarse” en cinco semanas de clase, pero se dediquen la mayor parte del tiempo a atropellar los derechos civiles.

Inseguridad al alza

Hace al menos diez días, el Secretario de Seguridad Pública en la entidad, Raymundo Tuñón Jáuregui, reconoció que la inseguridad en la entidad no es sólo una percepción social sino una realidad. Admitió de manera tácita que el crecimiento en los homicidios dolosos, en las ejecuciones y el incremento en la comisión de ilícitos, requiere el concurso de los diversos órdenes de gobierno. No es la primera vez que en este espacio editorial tocamos el tema.

Es inédito que en menos de una semana, la pasada, se hayan registrado al menos una decena de asesinatos en diversas regiones del estado, principalmente en las más violentas: Tuxtepec, el Istmo de Tehuantepec y la Costa. No se trata desde luego de eludir la responsabilidad que le compete al gobierno estatal que por ley, debe garantizar la seguridad ciudadana, sino de desplegar estrategias que permitan restituir el orden y la legalidad en toda la entidad.

Un fenómeno por ejemplo que siempre se minimizó, el robo de gasolina, sigue boyante como antaño, sin que se le haya combatido como está ocurriendo en otras entidades del país como Puebla y Veracruz. Uno más es la siembra de enervantes en la Sierra Sur y territorios de Sola de Vega, Miahuatlán o San Carlos Yautepec, situación que ha propiciado ya enfrentamientos mortales.

La percepción de que las autoridades no ponen empeño en el tema de la seguridad pública permea en la conciencia colectiva ciudadana. Tal pareciera que dejan hacer y dejan pasar. El trasiego de droga nos ha convertido en un estado de paso del estupefaciente a producción del mismo. Sólo en los Valles Centrales la presencia de al menos tres cárteles de la droga es más que evidente. Santa Lucía del Camino, Santa Cruz Amilpas, Santa Cruz Xoxocotlán y otros municipios conurbados están infestados de sicarios y malandrines que trabajan para los mañosos. Pero para las autoridades estatales aquí no pasa nada.

El cobro de derecho de piso, los secuestros y extorsión son algo común en la zona del Mercado de Abasto, sin que sea un secreto. Los demás mercados y negociaciones no se escapan. La delincuencia organizada está ya por todas partes, mientras los operativos para desactivar las actividades criminales no se ven por ningún lado. Desde hace mucho desaparecieron en la entidad las Bases de Operaciones Mixtas (BOM), ni siquiera la Policía Estatal se asoma por las zonas de alta incidencia delictiva, dando la impresión de que la ciudadanía está en total indefensión.