Rectoría educativa | El Imparcial de Oaxaca
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Editorial

Rectoría educativa

 


Apesar de la resistencia de los grupos más radicales al interior de la Sección 22 de la CNTE, la Reforma Educativa en Oaxaca avanza y no se detendrá, ya que después de dos años de vigencia poco a poco va afianzándose entre los trabajadores de la educación que no desean perder más de tres décadas de privilegios y beneficios.

Sin embargo, se deben consolidar tres aspectos fundamentales: Atención del deterioro, fortalecimiento y ampliación de la Infraestructura educativa; ampliación de la cobertura de Internet y fortalecimiento de la mediación digital en los procesos de aprendizaje, a través de la adquisición de tecnología orientada a la educación, y con ello, abatir el déficit de conectividad que afecta al 63 por ciento de los espacios educativos de la entidad.

Así como la ampliación de los servicios de capacitación docente, y con la participación del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), la instrumentación de un Programa de Evaluación Docente que reconozca la interculturalidad de Oaxaca, bajo el principio de contextualización que prevé el artículo 68, de la Ley General del Servicio Profesional Docente.

Si bien algunos personajes buscan por todos los medios pregonar que tras la modernización del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), el magisterio podría recuperar el control, lo cierto es el propio Gobernador del Estado ya confirmó que no será así. Hoy con el respaldo absoluto del presidente Enrique Peña Nieto, el Gobierno de Oaxaca debe mantener y fortalecer la rectoría educativa en la entidad.

Un espacio laboral y de servicio público que no admita el tráfico de influencias, el abuso de poder y las prácticas indebidas que han obstaculizado el desarrollo educativo en los últimos 37 años. A los oaxaqueños urge garantizar la aplicación plena de los principios educativos consagrados en los Artículos 3? y 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la Ley General de Educación, así como dar real cauce al proceso de implementación de la Reforma Educativa en nuestro estado.

Oaxaca reclama una nueva etapa de eficiencia, modernidad y dignidad en el sistema educativo estatal, que permita labrar un mejor presente y un promisorio futuro de oportunidades para nuestras niñas, niños y jóvenes.

Tolerancia excesiva

Un Estado de derecho no se da por generación espontánea ni depende sólo de la voluntad o decisión de algún actor político en particular. Su construcción es un proceso que involucra a todos los actores políticos relevantes y a la ciudadanía, y no se agota en la edificación de un sistema jurídico o constitucional. El Estado de derecho se expresa y realiza en la norma legal, pero también en la definición y el funcionamiento efectivo de las instituciones, así como en la cultura y las prácticas políticas de los actores.

Ante los sucesos protagonizados por líderes de organizaciones sociales y sindicales debe quedar muy claro que nadie puede estar al margen de la ley ni tampoco vulnerar el derecho de terceros, anteponiendo sus intereses personales o de grupo. Si deseamos fortalecer un régimen de libertades, se debe respetar el derecho de la ciudadanía a vivir en un ambiente de seguridad y de libre tránsito.

Ha llegado el momento de llamar al orden a líderes de organizaciones sociales que han abusado de la libertad de expresión y manifestación, que en sus afanes han quebrantado la paz social y la dinámica económica del estado. Si la convocatoria es para ceñirnos a las leyes, reglamentos y cauces institucionales que regulan la convivencia armónica de todas las expresiones de nuestro tejido social, urge que maestros, sindicatos y las organizaciones asuman el papel que les corresponde. De lo contrario, la aplicación puntual de la ley debe garantizar orden y paz.

En el Estado de derecho prevalece el gobierno de las leyes sobre el arbitrio de los hombres, al tiempo que se reconocen y garantizan las libertades de los ciudadanos. Por ello, es un patrimonio común que debe ser creado, protegido y consolidado responsablemente por todos los actores políticos. Es una plataforma compartida que previene y, en su caso, castiga las arbitrariedades de la acción política, a la vez que ofrece certidumbre y orden políticos.

Tal llamado a privilegiar el respeto absoluto al estado de derecho debe ser atendido por todos los sectores pues es la única forma en nuestro alentar una convivencia armónica y ordenada. Los tiempos que vivimos y los desafíos que abrazan a México y Oaxaca exigen el concurso de todos para generar certidumbre en la ciudadanía para garantizar el cabal cumplimiento del imperio de la Ley.