Metáforas de la Cuarta Transformación | El Imparcial de Oaxaca
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Metáforas de la Cuarta Transformación

 


Cuando se habla de metáforas, debemos señalar la realidad de la fantasía, el realismo mágico se aplica a las metáforas, la Cuarta Transformación va detonando metáforas que poco a poco se van explicando en nuestra realidad.
Es una metáfora, el decir que la corrupción se ha terminado con la llegada de un nuevo gobierno, lo cual tiene que representar gradualmente y poco a poco el combate a la corrupción imperante en el país. Los amparos concedidos a funcionarios que han sido corruptos, representa la punta del iceberg de nuestro sistema político, un nuevo lenguaje que deben usar los operadores de la Cuarta Transformación para limpiar definitivamente de toda suciedad y putrefacción al país entero con nuevas metáforas.
En el ámbito exacto de la magia política, se está utilizando un lenguaje poco conocido, pero exacto al momento de gobernar: “me canso ganso”, “Fifís”, “no pienso en reelegirme”, “cállate chachalaca”, “la mafia del poder”, “no lo tiene ni Obama”, etc…explicando a propios y extraños, detractores o afines a la Cuarta Transformación un lenguaje que raya en lo político y lo administrativo, detonando una imagen política populista que tiene que ver mucho con la forma de gobernar el país.
Por otra parte, las renuncias de Secretarios, las frases hechizas a la prensa, las frases de ..” yo no voy, en casos de corrupción, a sudar calenturas ajenas, pues no protegeré a ningún corrupto”, van creando en la conciencia colectiva, un impacto semejante al discurso de Goebels, asesor de Hitler, que repitiendo una mentira mil veces, hasta quedar en la conciencia colectiva y se acepte como verdad, en este caso, las metáforas empleadas son políticamente calificables a quien las pronuncia.
Esto representa un fenómeno de la creación política en el populismo, la frase absurda para referirse a exaltaciones para justificar un gobierno. Otra Metáfora: “…El pueblo se cansa de tanta pinche tranza…”, frases que enmarcan un gobierno, es decir, el lenguaje propio del constitucionalismo está totalmente arruinado, puesto que no se ocupa en la política actual, es ya una deformación del lenguaje en el poder.
Darse a entender fácilmente al pueblo es un reto que muchos gobernantes han deseado, ya en el pasado histórico de nuestro país, Presidentes como José López Portillo dijo ante el H. Congreso de la Unión.“…Defenderé el peso como un perro”, frase que fue aplaudida como mero populismo, sin que realmente lo defendiera como tal, lo cual derivó en la gran devaluación de la moneda y la crisis económica de México.
La metáfora ilusoria, más no el discurso de un verdadero constitucionalismo, va acompañando a políticos, ya Salinas de Gortari había dicho “Estamos entrando a la modernidad, México va entrando al primer mundo”.
Lo cierto es que tanto Portillo, como Salinas, dijeron falacias, metáforas políticas, que en aciertos populistas o desaciertos frente a la Constitución y lo que representa, son frases metafóricas que el pueblo de México debe cuidar en no comprometerse con el habla o léxico de su gobernante sino con sus acciones concretas de gobierno.
Transformar al país implica pues, dominar en la conciencia el lenguaje coloquial o fantástico, por la visión en las obras concretas del gobernante.
Que daño ha hecho al país estas frases gubernamentales, recordemos la frase de Fox: “..el 75% de los mexicanos ya tiene lavadora y no de las dos patas”, poniendo con ello una frase en el público, en su conciencia colectiva que es machismo puro, denostando la imagen de quien usa lavadoras en casa. Otra de Fox: “Están haciendo trabajos que ni siquiera los negros quieren hacer”.
Ernesto Zedillo le dijo a una artesana: “…No traigo Cash”. Adolfo Ruiz Cortines: “Soy feo pero no me eligieron para semental, sino para Presidente”, frases que van rompiendo la imagen presidencial, calificando al poder como un poder hacedor de frases para la conciencia colectiva y popular, lo peor de todo, como una forma de gobernar y que así deben pensar los seguidores al mando supremo.
Estas “frases consagradas” van inmortalizando a los gobernantes, como el caso de Gustavo Díaz Ordaz en su discurso de 1970 en la entrega del poder: “Estoy orgulloso del año de 1968, porque me permitió salvar al país.”
Las frases llenas de promesas van corrompiendo a los gobiernos, la corrupción va teniendo lenguajes ajenos a la realidad, a la legalidad y la constitucionalidad.
No se puede solamente hablar con metáforas en los gobiernos, cuando se pretende gobernar con estrategias serias a un país, las frases de la investidura presidencial van denigrando la imagen presidencial o de cualquier servidor público de alto nivel, el resolver los problemas de la realidad mexicana es ya un reto.
Por último, quienes cercanos al Presidente quieren ser aspirantes para Presidentes de esta República, sin trabajo alguno para merecerlo, viven en una ficción, en un sueño de poder, con el lenguaje populista que hace daño al país, ya que el subirse a los ladrillos del poder para hablar con la misma metáfora de quien le supera en escalones, es perder la cabeza, se insiste, la palabra Cuarta Transformación será meramente una metáfora política, un escenario de teatro popular, una ficción de gobierno, si las acciones no son concretas y obviamente, beneficien a México, que es un gran país con nuevo rumbo, y que debe ser transformador del lenguaje que debe ser propio y respetable, junto a las acciones concretas para seguir adelante, señalando el rumbo de su propia historia, los mexicanos seguimos en la esperanza tan anunciada, esperemos un poco más que se vayan haciendo realidad los sueños de la gran mayoría de los mexicanos, lejos de metáforas que van quedando en el colectivo mental, o finalmente pagaremos el precio.