Castigo a bloqueadores | El Imparcial de Oaxaca
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Editorial

Castigo a bloqueadores

 


Como henos dicho en espacios anteriores, sin importar el daño que ocasionan a Oaxaca, pero más a su economía, existen personas, llámense estudiantes, empleados sindicalizados, comuneros, etc., que han encontrado en el bloqueo de vialidades y carreteras una forma sui géneris de chantaje hacia las autoridades. Esta práctica se exacerba en los períodos vacacionales, particularmente en julio, cuando hay una mayor afluencia de visitantes del país y el extranjero. La semana antepasada, luego de que las autoridades se hicieron las desentendidas en el problema entre vecinos de San Dionisio Ocotepec y un particular, sobre la posesión de un predio, los primeros cerraron la carretera 190 generando un espantoso caos. Miles de vehículos estuvieron varados por cerca de 24 horas, hasta que decidieron abrir la vía. Estas acciones en lugar de beneficiar al turismo lo ahuyentan. Sin embargo el bloqueo se ha vuelto una especie de institución. Todos bloquean y así sea por una situación personal o particular, las afectaciones a la ciudadanía son brutales. Lo más lamentable es que no existe un marco jurídico o normativo que sancione estas conductas. En Oaxaca es algo cotidiano seguido de impunidad.
Es lamentable que los y las diputadas, sobre todo de partidos como MORENA, se nieguen a aprobar alguna iniciativa que permita acotar o sancionar dichas acciones. En la misma tesitura tenemos la toma de casetas de cobro, en donde los manifestantes exigen a automovilistas y transportistas cuotas que van de los 50 hasta los 200 pesos. Se trata de un robo vil, pero como no existe una norma que lo sancione, se sigue cometiendo. Hoy lo hacen porros de la universidad, mañana padres de familia de determinada escuela, maestros o colonos. Todos con una justificación: exigir dinero supuestamente para determinada obra o acción, con lo cual se oculta que cada quien lo hace para meterse dinero al bolsillo. Y es en temporadas de mayor afluencia de visitantes cuando esta práctica se convierte en un negocio. Cuestión de imaginar cuánto puede recibir cada manifestante en sólo una hora. Pero como se trata de vías federales de comunicación el gobierno estatal simplemente se encoge de hombros, dejándolo al arbitrio de la Federación que tampoco mueve un dedo. De esta suerte se deja el camino abierto para que cualquier hijo de vecino tome las casetas y robe el cobro del peaje. Una situación similar ocurre con los bloqueos.

Basurero: La eterna bandera

Algo tiene que hacer el gobierno estatal en coordinación con el de la capital del estado para tomar el control definitivo del tiradero municipal, que se ha convertido en bandera de grupos, organizaciones y vivales, a quienes poco importa exhibir a las autoridades convirtiendo a la ciudad en una zahúrda. La semana pasada, vecinos de la Colonia “Renacimiento”, como en ocasiones anteriores han sido los de la “González Guardado”, “Vicente Guerrero” o “La Zapoteca”, cada quien con sus respectivas demandas, cerraron el tiradero municipal, ubicado en jurisdicción de la Villa de Zaachila, en demanda de respuesta a una serie de peticiones al gobierno municipal. Un caso particular se convierte en un daño colectivo. Mientras se desahogaban las negociaciones, a los carros recolectores de desechos de la capital oaxaqueña, se les prohibió la entrada con los consecuentes daños a la imagen citadina, que registró esquinas llenas de bolsas de basura o calles utilizadas como depósitos de desechos sólidos. Como decimos líneas arriba, no es la primera vez que esto ocurre. Dichas colonias, asentadas de manera irregular, han logrado servicios y otros beneficios tomando como bandera el basurero.
Aunado a la serie de anomalías que se han dado en el tema del relleno sanitario, éste ha devenido un factor de inestabilidad social y política. En las colonias que lo han tomado como bandera, se han presentado casos extremos de violencia, como es el caso del transporte. Hay quienes consideran a dichas colonias como una tierra de nadie, con un alto índice de criminalidad y trasiego de droga. Por un motivo o por otro, vecinos de una u otra colonia a menudo cierran la carretera 175, a la altura de la llamada “Y”, ocasionando severos daños al turismo o a los propios, que viajan hacia la costa, ya sea por la vía de Sola de Vega o por Miahuatlán. No hay pues una política de mano firme para quienes de esta suerte y desde hace años, lucran con el tiradero municipal, ubicado en un lugar en el que mucha gente se fue asentar de manera clandestina, es decir, como vulgares paracaidistas. No obstante su situación irregular, los pobladores piden, exigen y chantajean, sin que a la fecha las autoridades les hayan puesto un alto. He ahí el por qué insistimos en que ya es tiempo de que el gobierno estatal, en coordinación con el municipal tomen las medidas pertinentes para acabar con este chantaje permanente y pernicioso