Julio, mes de la Guelaguetza | El Imparcial de Oaxaca
Oaxaca
La Capital Los Municipios
El Imparcial del Istmo El Imparcial de la Costa El Imparcial de la Cuenca
Nacional Internacional Súper Deportivo Especiales Economía Estilo Arte y Cultura En Escena Salud Ecología Ciencia Tecnología Viral Policiaca Opinión

Opinión

Crónicas Oaxaqueñas

Julio, mes de la Guelaguetza

 


La palabra zapoteca Guelaguetza estará ligada por siempre a Oaxaca, su significado es compartir, ofrendar, dar presentes, tiene su origen en la época prehispánica, cuando los indígenas zapotecas dedicaban sus bailes y plegarias a sus dioses, principalmente a la Diosa del maíz, Centéotl, se dice que sus festividades culminaban con el sacrificio de una doncella.
Todas esas actividades se desarrollaban en lo que actualmente es el Cerro del Fortín, mismo lugar donde se encuentra la Rotonda de las Azucenas, donde se celebra la máxima fiesta de los oaxaqueños, la Guelaguetza, debido a los españoles, en tiempos de la colonia, el culto popular a Centéotl se cambió por el de la Virgen del Carmen.
La festividad del Carmen se celebra el día 16 de julio, las fiestas de la Guelaguetza se realizan los dos siguientes lunes a menos que el 16 caiga en sábado, ya que el lunes sería 18 y ese día es de luto para los oaxaqueños, en esa fecha falleció siendo Presidente de México el Lic. Benito Juárez García, por lo tanto el primer lunes se corre a 25 de julio y el segundo al 1º de agosto.
En este 2019 no habrá esa excepción, los lunes de fiesta serán el 22 y el 29, hará unos 15 años que por decreto de un gobernador, se determinó que se harían dos presentaciones cada lunes y no una, tal como era la costumbre desde el origen de la festividad, el tiempo ha demostrado que fue una idea muy acertada, el doble de gente abarrota cada lunes las 4 secciones del auditorio.
Los hoteles de Oaxaca venden todas sus habitaciones y no se dan abasto, el bullicio y la vida llegan por todos los caminos, el andador turístico desde el zócalo hasta Santo Domingo parece hormiguero visto a la distancia, hay imágenes tomadas con drones que son impactantes, pareciera imposible desplazarse, desgraciadamente también llega la delincuencia, si de por si anda desatada en el centro ahora se pone todo peor.
La oferta que se presenta a los miles de visitantes es enorme, festivales por todos lados, la mayoría son de comida, otros de artesanías, trajes típicos, música, museos, recorridos, mezcal, bueno hay para todos los gustos y todos los presupuestos, es un atractivo tal que muchas convenciones buscan a Oaxaca esperando motivar a que sus participantes vengan sin pensarlo.
Esto tiene sus pros y sus contras, en efecto se amplía la oferta cultural y de diversión a quienes vienen a un congreso, solo que los hoteles cuestan más por ser la temporada más alta y no es fácil conseguir boletos para entrar al auditorio a disfrutar la Guelaguetza, si de por si cuestan para los palcos A y B entre mil y tres mil pesos, en reventa se han ofrecido por encima de los treinta mil, ¿Qué?
Efectivamente es una locura y supongo que habrá quien lo pague, mucho morbo despertó en redes al anunciarse que habían subido así de valor porque Yalitza Aparicio se iba a presentar bailando por la región de la mixteca, quizás la confusión se debió a que ella fue quien hizo la presentación de las festividades de este 2019, como sea ella ya aclaró que no va a bailar.
En el marco de la celebración de la Guelaguetza y también del quince aniversario de la existencia del Museo de los Pintores Oaxaqueños, se está presentando en sus paredes una extraordinaria muestra pictórica, es un homenaje al Maestro Juan Alcázar, uno de los más grandes pintores oaxaqueños quien fuera el primer director del Museo de los Pintores y quien plantó las directrices que se han seguido hasta la fecha.
Así como el MUPO recibe todos los días la visita de niños de las primarias de las distintas escuelas del estado de Oaxaca, principalmente del área conurbada, para mostrarles el Museo, las obras y las técnicas diversas que existen en el arte, así también hay otro espacio cultural que recibe niños todos los días, es el Planetario que se ubica en el cerro del Fortín justo arriba del auditorio Guelaguetza.
Extraordinaria labor la que realiza el Planetario Nundehui con los niños oaxaqueños, desafortunadamente en estos días de fiesta debe cerrar sus puertas ya que el camino de acceso hasta sus instalaciones es en una pronunciada pendiente y por lo tanto no es accesible más que en autobús para quienes vienen de las escuelas a hacer la visita, con los puestos definitivamente ya no es transitable.
Hablando del acceso al Planetario, tengo pendiente un comentario que ahora se vuelve oportuno desahogarlo, hace poco más de mes y medio, el estado prestó las instalaciones del Auditorio Guelaguetza a una organización de corte religioso para que hicieran en ese lugar una reunión masiva de varios días de duración.
Muchas de las personas que acudieron, en lugar de ocupar el estacionamiento construido exprofeso para el auditorio, con tal de no caminar y utilizar el puente peatonal que cruza la carretera, se estacionaron a lo largo del camino que lleva hacia el observatorio y el planetario, aunque dejaban espacio para circular un automóvil, era insuficiente para el paso de un autobús escolar.
El resultado fue que los camiones con niños que tenían su visita programada tuvieron que estacionarse sobre la carretera y fueron los pequeñitos quienes debieron de caminar esa pendiente, verdaderamente llegaron llorando la mayoría y un viaje que debería ser de diversión y aprendizaje fue como un terrible castigo, las autoridades deberían pensar un poco más en todos, empezando por nuestros niños.
Para cerrar con las quejas y los pendientes de comentar, varias personas me llamaron con motivo del concierto de Leo Dan que se realizó en el Auditorio justo en los días del evento religioso arriba señalado, el reporte fue que pagaron boletos de 1,700 pesos para escucharlo, que el espectáculo empezó una hora más tarde de lo anunciado y que quienes se presentaron fueron Los Terrícolas durante hora y media.
Comentan que después de ellos apareció el publicitado Leo Dan, que solo cantó durante 50 minutos, que como ya la voz no le daba eran los coros quienes tenían que terminar cada frase o estribillo, pues supongo que todo eso fue verdad, pues fueron varias personas las que se quejaron, en lo personal creo que aunque me gustara escuchar al artista y me trajera grandes recuerdos, no pagaría esa cantidad.
Quien lo hizo, corría ese riesgo, lo lamento por ellos, esperemos que en adelante nadie más vuelva a sentirse frustrado y defraudado, en Oaxaca nos merecemos que vengan espectáculos del más alto nivel, ya basta, no somos ciudadanos de tercera.
Los comentarios continuarán la próxima semana.
Si desea contactarme favor escribir a jpr.cronicas@gmail.com
Facebook: Jaime PalauRanz
Twitter: @jpranz