El país tan campante | El Imparcial de Oaxaca
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El país tan campante

 


El comentario de Andrés Manuel López Obrador cuando se enteró que el secretario de Hacienda le iba a presentar su renuncia, ofreciendo que podía esperar al sábado para que no hubiera problema en los mercados, demuestra hasta qué punto el Presidente de México conoce el poder que tiene. Le dijo que lo hiciera inmediatamente no temía a las fuerzas del mercado, ni aceptaba ninguna sugerencia más de un subordinado que había dejado de serlo. Los otros datos que tenía AMLO eran que al país y a las finanzas públicas no les pasaría nada con la renuncia de un secretario, por muy importante que fuera. El poder real y absoluto en el modelo mexicano lo tiene el Presidente de la República. Una semana después el peso en relación con el dólar lo tiene el mismo nivel que con Urzúa, el país sigue adelante, el mundo financiero, acepta que las finanzas se manejan desde Palacio.
Es evidente que Arturo Herrera, resulto un mejor secretario de hacienda que el anterior.

Es un hombre de primera en el ámbito de las finanzas públicas, tiene además una buena temporada como funcionario del Banco Mundial que le da la experiencia necesaria y una perspectiva más objetiva de lo que es necesario hacer en este mundo semi globalizado y con la cercanía de un vecino lleno de respuestas no previstas.
Edras Cruz Cruz, un maestro de finanzas públicas que une a sus conocimientos la práctica en primera línea en varios sexenios en el servicio de finanzas de algunos gobiernos estatales, autor de textos, ante la carta renuncia de Urzúa que pretendía ser una denuncia, expresó: Hoy nos encontramos como sociedad, ante la necesidad histórica de asumir responsabilidades que antepongan los intereses particulares y de grupo a los de la nación; ya no tiene mucho sentido convocar a mas convenciones, encuentros, simposios, o foros que expongan los mismos puntos de vista que todos conocemos. Las respuestas la tiene al alcance el actual gobierno de la 4ta transformación, lo que se necesita es reconocer la esterilidad en la que como país hemos caído y asumir una responsabilidad histórica con los ciudadanos; no afrontarlo será cada vez más ineficaz el combate a la desigualdad y al acceso universal a los servicios de vivienda, salud, y el desempleo. Es imperativo establecer un federalismo productivo, verdaderamente descentralizado con facultades principales de la administración del sistema hacendario de forma igualitaria.
En relación con los proyectos del Presidente, afirma que Urzúa
no tenía razón, al decir que no tenían sustento económico porque es relativamente fácil ubicar los recursos que necesitan los proyectos prioritarios que ha propuesto el presidente de México y ponerse a trabajar. Los recursos se pueden ubicar, sin lesionar ninguna parte del presupuesto e iniciar los proyectos que anunció el Presidente y que marcarán su gobernó y el despegue del sureste mexicano.
Conozco gente que como agoreros del desastre tuitearon el desastre nacional con la renuncia de Urzúa y les salió el tiro por la culata. El país y el presidente gozan de cabal salud. El terremoto pasó y no tiró ni una piedra.
Oaxaca en el mercado turístico nacional e internacional
Como nací vago constantemente cambio de ciudades, visitó otras poblaciones, otros países y comparo servicios, costos de comida. Mis marcadores son simples, el precio de un refresco, una hamburguesa, un café, un pan bolillo, baguete o un pedazo de carne con ensalada, los precios de los taxis y de los servicios urbanos Otro aspecto que observo son los precios de las medicinas y los restaurantes. Una de las cosas que más me duele cuando llegó a Oaxaca es las diversas formas de explotación que les hacen a mis paisanos. Con vergüenza observó que llegan campesinos, gente sencilla, temerosa de Dios y del qué dirán, con frutas, flores o pequeñas obras de artesanía, las veo, discutiendo con los turistas por diez o veinte pesos que el turista quiere rebajar a la mercancía. Esos compradores que en los grandes almacenes no discuten el precio y pagan sin regatear, imponen a los oaxaqueños el precio que ellos quieren.
Hace como 12 años había hecho un recorrido por algunas ciudades europeas y al regresar me invitó una amiga a comer a un restaurante de carnes llamado El Che que estaba en el corazón de la colonia Reforma, En esa ocasión el costo de un postre que me recomendaron, no vi el precio antes de pedirlo, cuando me trajeron la cuenta me pareció tan horrorosamente y espantosamente caro que le reclamé al encargado del restaurante. Le dije que en París ese postre era bastante más barato y de mucha mejor calidad. Publique en este espacio una nota sobre lo que desde mi punto de vista era un abuso contra los consumidores y deje de ir a ese lugar por temor a ser envenenado.
He vuelto en este viaje y veo que los precios siguen igual de altos en relación a establecimientos semejantes, con profunda pena veo que no solo El Che, sino en general Oaxaca tienen algunos de precios los más caros del mundo en relación con otras ciudades del continente. Los taxis, los restaurantes, los servicios, las medicinas son mas caras que en otras ciudades del país. Aun los establecimientos que son de cadenas nacionales tienen un sobre precio en esta ciudad de un 20 o 30 por ciento más. Es cierto que en el liberalismo el mercado es libre, pero habrá que establecer un equilibrio entre salarios y gastos.
En los mercados populares y regionales que es uno de nuestros atractivos, principales, siguen sin poner el precio de las frutas, verduras y alimentos, como lo indica le Ley del Consumidor. El precio depende del origen, nacionalidad, color de la piel y modo de hablar del comprador. Son precios diferenciados para “marchantes” y turistas. Lo cual viola la ley, pero a la Procuraduría del Consumidor parece que esto no le importa. El comercio sigue las mismas reglas no escritas. En los restaurantes en general los precios son altos, aunque hay para todos los gustos y todas las posibilidades. Hay restaurante de primera, con gran tradición, y prestigio, cuya calidad, servicio, porción y presentación de los platillos tienen un precio justo, como El Catedral. Otros utilizan la leyenda de la cocina Oaxaqueña para meter gato por liebre y cobrar un servicio que no prestan y una calidad que no logran. Si bien es cierto que somos una ciudad turística, también es cierto que debemos de cuidar al turista, explotar el turismo, no al turista. Darle precios justos nacionalmente hablando. Las ciudades del interior del país, que no ofrecen mar, tienen que mantener determinadas características de calidad, precio y buena distribución de sus productos. Otro de las preocupaciones que tengo, es la impresión que dan esas caravanas de oaxaqueños que andan de ciudad en ciudad poniendo puestos con ropa y comida oaxaqueña. Se ubican en instalaciones improvisadas parque y jardines públicos, sin agua corriente, ni servicios sanitarios. Ahí en condiciones bastantes deplorables. Cocinan, lavan sus trastes en condiciones antihigiénicas y venden comida oaxaqueña. Es una imagen de Oaxaca que recorre los estados e invita al turismo nacional. Es deplorable.
Habrá que crear una identidad común, normas básicas de elaboración para todos aquellos que trabajan en las áreas del turismo, que producen alimentos, artesanías, vestidos, que tengan una expresión de limpieza en su presencia. Finalmente, los que participan en esta tarea no se presentan como individuos, sino como Oaxaqueños y con ellos se va construyendo parte de nuestro prestigio. La nueva Secretaria de las Culturas y las Artes de Oaxaca, puede hacer mucho por mejorar esta situación y levantar la imagen global que debemos proyectar, Adriana Aguilar mucho es lo que puede hacer en este sentido, de cuidar el turismo y nuestros valores. Tenemos que ver a Oaxaca en su conjunto, armonizar la imagen y mejorar la diversidad que ofrecemos, cuidar que hasta el último mensaje sea una invitación a visitarnos. Somos un todo, cuidemos nuestra imagen global.

ggpereyra@hotmail.com