Dios nunca muere | El Imparcial de Oaxaca
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Opinión

Dios nunca muere

 


Después de haber publicado en este espacio la semana pasada, la letra del vals Dios nunca muere del maestro Macedonio Alcalá, asistí a un desfile de trajes regionales estilizados, o más bien de huipiles en el Teatro que lleva precisamente el nombre del autor; se dejó escuchar la letra y música de ese vals, y siguiendo la ancestral costumbre, el público se puso de pie como si se tratara del Himno Nacional Mexicano.
No me sorprendió, porque he asistido a varios eventos en los que sucedió lo mismo, solo que el más reciente fue hace más de diez años, y francamente concluyo que ya se estableció en Oaxaca esta costumbre.
Desde luego que es muy respetable la actitud de quienes siguen esa tradición, la de ponerse de pie al escuchar las notas de vals de marras, el cual, debo insistir, fue compuesto como una pieza de música para bailar, pero el caso es que Vicente Garrido le compuso letra y bueno aquí estamos.
Las costumbres oaxaqueñas son generalmente bellas, y en el caso, estimo que la gente se pone de pie, en parte por la tradición y respeto al nombre, sumamente religioso, y no creo que se haga como antaño durante el movimiento soberanista durante el cual Oaxaca trató de separarse de la Unión, es decir de México, como un acto moderno con aquella intención separatista y de rebelión a los Estados Unidos Mexicanos.
Así las cosa querida lectora, amigo lector, la próxima vez que escuche usted el vals en un acto, piense que no es definitivamente un Himno, ni musicalmente hablando y menos como una pieza ceremonial y oficial del Estado de Oaxaca.
Es una pieza musical magnífica, que nació en aquellos años en que desparecieron los bailes en que las parejas bailaban separadas, y al surgir los valses, los jóvenes pudieron abrazarse y conversar, acción que llevó este género musical a los primeros niveles de popularidad en el mundo, y hay que recordar, si no me equivoco, que es una composición austríaca que se inició con la familia Strauss, padre e hijo y que impulso en todo el paleta a los músicos a componer valses.
En México quién no recuerda Sobre las Olas de Juventino Rosas y otras composiciones en la época porfirista, que hicieron las delicias de nuestros abuelos.
Como sea, aquí queda la reflexión.
Yo también soy Pueblo.
Por allí nos encontraremos.