El mal endémico de Oaxaca
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Opinión

De Paradojas y Utopías

El mal endémico de Oaxaca

 

1).- El viejo anhelo

En su mensaje, en ocasión del Día del Abogado, el gobernador Alejandro Murat perfiló una tesis: “ley que no se aplica no es eficaz”. El fin de semana pasado, la edición Oaxaca de El Universal se dio vuelo con una nota: el anuncio gubernamental que deja abierta la posibilidad de construir un canal interoceánico, que comunique el Golfo de México y el Océano Pacífico. Es decir, hacer realidad el viejo anhelo de los gringos, que quisieron vulnerar la soberanía nacional con el Tratado McLane-Ocampo, en pleno período de la Reforma o el sueño de Don Porfirio Díaz, hecho realidad, con el Ferrocarril Nacional de Tehuantepec, cuyo contrato del 27 de Febrero de 1888, fue suscrito por los señores: Stanhope, Hampson y Corthell. La construcción del ferrocarril se terminó en 15 de octubre de 1894. Esto es: un intento de darle la vuelta a las fallidas promesas sexenales del “Puente Multimodal Transístmico”, el “Corredor Industrial del Istmo”, el Plan Alfa-Omega o ahora, el de las Zonas Económicas Especiales (ZEE). Aquellos jamás cuajaron. Al último le queda si acaso un año de vida.

No dudo que Murat Hinojosa traiga en mente proyectos de gran envergadura y a largo plazo. Proyectos de alcance mundial, que rebasan cualquier expectativa, incluso sexenal. El Canal de Panamá requirió al menos doce años para construirse. Para ello se requiere aterrizar primero los proyectos locales que siguen en stand by. Las carreteras al Istmo y a la Costa, para ser más precisos. En el estado, el horno no está para bollos. Hay una pobreza presupuestal aberrante. Más severa por la tragedia financiera que dejó el gobierno de Gabino Cué. Más aún, con la devastación que dejaron a su paso “Beatriz” y “Calvin”. Más de 550 tramos carreteros hechos trizas. La mitad de los municipios del estado afectados. Sólo para rehabilitar carreteras locales se requieren 2 mil 100 millones de pesos. Y una devastación económica que sólo en el Sector Salud se estima en más de 5 mil millones de pesos.

2).- La tragedia oaxaqueña

Pero hay factores más perniciosos, verdaderos obstáculos para cualesquier intento por revertir nuestro ancestral rezago. Entes y onagros que le apuestan a la jodidez y a la miseria. Que son enemigos soterrados del menor intento por cambiar nuestra lacerante realidad. Son esos falsos redentores sociales que cobran cada quincena; chantajistas y revolucionarios de banqueta de la S-22. Son las organizaciones sociales y sujetos sin escrúpulos que mueven colonias y comunidades. Que a la menor provocación cierran el tramo carretero del Canal 33 o el puente de fierro de Tehuantepec. O son los sindicatos del transporte. Todos ellos asumen tener patente de corso para paralizar las carreteras; conculcar los derechos ciudadanos; hacer de la ley una entelequia.

El Síndrome del 1968, 1971, 2006, del 25 de septiembre de 2014, con el caso Ayotzinapa o el 19 de junio de 2016 con Nochixtlán, nos siguen -y seguirán- fustigando. Hay un miedo patológico para aplicar la ley. Terror a figurar como represor; emular al “Carnicero de Antequera”, que en el fondo fue el peor de los fracasos del movimiento del 2006. Normalistas y maestros; dirigentes y demagogos, son sencillamente intocables. La sociedad civil y Oaxaca que se jodan, mientras a estos especímenes del atraso y la beligerancia se les montan sus “mesas de diálogo”.

3).- Organizaciones, invasores y viejos lagartones

En la región del Istmo, en donde se pretende el canal interoceánico, hay decenas de proyectos de energía eólica que siguen en espera de mejores vientos. Porque una cosa es la ambición -que no buena fe- de los inversionistas y otra, muy diferente, llegar a una tierra de nadie. COCEI, UCIZONI, la Organización por los Derechos Indígenas y la Defensa del Territorio, la Asamblea Popular del Pueblo de Juchitán (APPJ), et al. O son los Sánchez López o los Terán Regalado; o los invasores de tierras y predios del Siglo XXI: Polo de Gyves, La Garnacha, Los Moro y otras lacras sociales o los mismos grupos criminales que han sentado sus reales. Un proyecto de gran envergadura jamás será posible, en tanto no se termine con la impunidad de toda esta fauna nociva. El solo anuncio empezará a generar hostilidades, protestas y la ambición desatada de dirigentes, maestros y organizaciones, que serán el instrumento para torpedear todo proyecto o sueño gubernamental. Sin ley y orden -insistimos- jamás habrá desarrollo.

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:
— Con la venia de mi director general y amigo, Benjamín Fernández Pichardo y del Consejo de Administración de este diario, tomaré mi período vacacional de verano. Nathán volverá hasta el 6 de agosto.

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