S-22: Terrorismo y mediocridad | El Imparcial de Oaxaca
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Editorial

S-22: Terrorismo y mediocridad

 


La amenaza de ciertos grupos de maestros, afiliados al llamado Cártel-22, de boicotear nuestra fiesta máxima, La Guelaguetza, ha tenido como nunca, una respuesta enérgica de parte de la sociedad civil y organizaciones que insisten en que nada debe obstaculizar dicho evento, por todo lo que representa para la sociedad oaxaqueña. Cuando los titiriteros de dichos grupos magisteriales, ya perfilaban hasta el plan para instalarse en plantón en el zócalo de la capital, de inmediato saltaron las organizaciones de verbeneros y participantes en ferias, para montar sus aparatos en los lugares en que habrían de estar las casas de campaña de los mentores.

Sin embargo, conscientes del riesgo que podría darse en un eventual enfrentamiento, se retiraron de manera parcial. El pasado viernes trascendió un llamado de uno de los dirigentes de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), para poner en alerta a sus compañeros transportistas. Aunque la especie se desmintió posteriormente, grupos significativos de la sociedad civil interpretaron dicha acción como un intento por detener la escalada de amenazas y amagos de boicot a nuestra fiesta máxima.

Los oaxaqueños estamos hartos de que el magisterio, con sus demandas absurdas, quiera tomar a La Guelaguetza como moneda de cambio. Desde diversas trincheras se ha insistido en que ya es tiempo de que en Oaxaca se aplique la ley; que la norma emanada de la Ley de Educación tenga vigencia y que el llamado Cártel-22 deje de operar no como un gremio de mentores, sino como un grupo delictivo y criminal. Por el lado que quiera verse, Oaxaca está a los ojos de México y el mundo como un bastión de grupos radicales que con el bolsillo lleno se dedican a desafiar al Estado, porque como ya hemos dicho en este mismo espacio editorial, cualquiera es revolucionario con la quincena segura, se trabaje o no.

El Cártel-22 ha devenido un azote permanente para el pueblo oaxaqueño y una amenaza para la educación pública. Hay que aplicar las evaluaciones; hay que examinar a los egresados del sistema de normales en el estado, para hacer valer la ley. Ya no más canonjías, no más ceder por ceder ante la presión. La administración del gobernador Alejandro Murat, debe entender que el magisterio ha sido a lo largo de 37 años, uno de los males más perniciosos de que se tenga memoria. Ya basta de tanta complacencia; ya basta de tanto chantaje.

Juárez: Aniversario luctuoso

El 18 de julio de 1872 murió en Ciudad de México, Benito Pablo Juárez García, llamado en Oaxaca el Coloso de Guelatao y en la historia del país, el Benemérito de América. De origen humilde y sangre indígena se le debe a nuestro héroe nacional, haber sido uno de los constructores del México moderno, pero sobre todo, haber hecho del país, un territorio de leyes. Juárez llegó primero a la gubernatura de Oaxaca y luego a la presidencia de México, construyendo importantes reformas para la historia del país. Para muchos estudiosos, Benito Juárez encabezó en México la etapa que puede denominarse la consolidación de la República. Nacido en San Pablo Guelatao, Oaxaca, el 21 de marzo de 1806, es reconocido como el autor de la frase “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”. Juárez, quien con el tiempo se convertiría en un notable político no obstante su juventud, fue nombrado presidente legítimo, expidió las Leyes de Reforma que establecían la separación de la Iglesia y el Estado, además de que proclamó una Constitución mucho más radical que la que le precedía. A él debemos la defensa de la soberanía nacional, cuando ésta pretendió ser mancillada por el imperialismo europeo representado por Maximiliano de Habsburgo.

La noche del 18 de julio de 1872, Benito Juárez murió tras sentir un profundo dolor en el pecho. No obstante la consolidación de la República en 1867, una vez que otro oaxaqueño, Porfirio Díaz, había logrado la derrota espectacular del Ejército Francés en Puebla, posteriormente a las constantes batallas perdidas por el Ejército de Napoleón III, en poblaciones oaxaqueñas, el país se debatía de nueva cuenta en conflictos internos. En poco tiempo vendrían nuevas guerras intestinas. Juárez ha sido un ícono en la historia mexicana, pues forjó, junto con la generación liberal de 1857, entre quienes figuraban varios oaxaqueños como Manuel Ruiz, Ignacio Mariscal, Matías Romero y otros, parte de la grandeza de este país. El día en que se recuerda con mayor fuerza al “Benemérito de la Américas” es el 21 de marzo, por su natalicio. Entonces se colocan ofrendas florales en los innumerables monumentos en su honor que hay dentro y fuera de México. A 145 años de su muerte, En Oaxaca, más que en cualquier parte del país, Juárez sigue siendo un ejemplo, más aún cuando la ley en este estado ha dejado de aplicarse, dejando al pueblo en total indefensión ante una turba de fanáticos, maestros mediocres y organizaciones de dirigentes corruptos y convenencieros.