Octavo mes y sin PED | El Imparcial de Oaxaca
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Opinión

Editorial

Octavo mes y sin PED

 


El gobierno de Alejandro Murat Hinojosa ha iniciado ya su octavo mes al frente de los destinos de Oaxaca y, por primera vez en al menos cinco sexenios, no existe un instrumento rector de la política gubernamental para el período 2016-2022. Nos referimos al Plan Estatal de Desarrollo (PED), cuyo proyecto fue enviado por el ejecutivo, a través del titular del Comité de Planeación para el Desarrollo del Estado (COPLADE), Ángel Meixueiro, al Congreso del Estado, el pasado 30 de mayo, justo cuando se cumplieron los 6 meses que dispone la ley para la entrega de dicho plan. No obstante haber transcurrido más de un mes, “nuestros expertos” diputados (as) locales, sólo se han dedicado a dar declaraciones banqueteras en torno al citado documento, sin que hayan dado una fecha para la entrega del mismo y se proceda a su presentación ante la sociedad, como se ha acostumbrado desde hace tiempo. Sorprende que haya habido tanta dilación.

Que la entrega del proyecto de plan se haya dado justamente cuando se vencía el término constitucional y que la Ley Estatal de Planeación se siga minimizando, dando prioridad a la inmediatez y la superficialidad. Es evidente que la elaboración del PED no es una ocurrencia, tampoco una frivolidad. Es cumplir con una disposición que no se puede postergar.

Como lo hemos comentado en ocasiones anteriores en este mismo espacio editorial, asumimos que la actual administración está encabezada por un equipo joven, formado desde el punto de vista académico y laboral, cuyo mejor exponente es el gobernador Alejandro Murat. Por ello sorprende que, a más de siete meses de haber iniciado la gestión, no exista un plan y proyecto de gobierno, que sirva de guía a la política que se habrá de emprender en diversos rubros durante esta gestión.

Al menos desde el gobierno de Pedro Vásquez Colmenares, pasando por el de Heladio Ramírez López, Diódoro Carrasco Altamirano, José Murat, Ulises Ruiz y Gabino Cué, no ha faltado en tiempo y forma la existencia de un Plan Estatal de Desarrollo (PED). Partiendo de la premisa de que el proyecto original ya fue entregado al Congreso del Estado, había que preguntar entonces: ¿y qué hacen nuestros (as) legisladores (as) con el documento en cuestión, salvo dar declaraciones a diestra y siniestra, a veces sin sustento alguno? Ahí es pues en donde se ha atorado el asunto y hacia ahí deben apuntar las baterías de la crítica.

Política de seguridad en entredicho

La inseguridad en la entidad y en la misma capital oaxaqueña está amenazando la escasa credibilidad en las instituciones y socavando la confianza en el gobierno. Los asaltos a mano armada están a la orden del día; los robos a comercios, restaurantes, casas habitación o a cuenta-habientes ya han dejado una huella de sangre. La semana pasada, como lo comentamos en este mismo espacio, una persona fue asesinada por una banda de asaltantes que vienen de otras entidades del país, cuando pretendieron arrebatarle el dinero que había retirado.

Se trató de la suma de 750 mil pesos, de los cuales sólo aparecieron 350, pese al operativo que se llevó a cabo a la vista de todos, poniendo en evidencia a la Policía Municipal, además, por la ignorancia en exhibir a los asaltantes y criminales, que está sancionado en el nuevo Sistema Acusatorio Adversarial. No obstante lo anterior, los asaltos continuaron. Un elemento de la Policía Auxiliar, Bancaria, Industrial y Comercial (PABIC), fue asesinado por sujetos que asaltaron una tienda de Diconsa en Palomares, Oaxaca; otro asalto bancario, aunque sin víctimas mortales se dio en Juxtlahuaca; el domingo pasado, un elemento de la PABIC fue ejecutado en la capital. En la misma y populosa Colonia Reforma de la capital oaxaqueña, un restaurante fue asaltado cuando estaba lleno de comensales.

Mientras todo ello ocurre, nada, absolutamente nada se sabe de operativos, acciones enérgicas o estrategias de seguridad que se hayan perfilado, tanto en el aún inexistente Plan Estatal de Desarrollo, como en respuesta a esta ola criminal. Los responsables de la seguridad pública simplemente están durmiendo en sus laureles, sin que nadie los saque de su nicho de confort.

Es más, hay quienes tienen la certeza de que solamente llegaron a Oaxaca en plan de vacaciones o relax, pues ni siquiera se les ve más que en los restaurantes de moda y bien acompañados. La cuestión de inseguridad se ha ido exacerbando ante la mirada de incredulidad o más bien complaciente del Secretario de Seguridad Pública, Raymundo Tuñón y del Comisionado de la Policía Estatal, José Aniceto Sánchez Saldierna.

En el entorno gubernamental sigue el argumento de que no hay dinero y que por tanto, no hay para viáticos ni para operativos. Entonces, hay que encomendarnos al Santo o la Virgen de nuestra devoción, para que nos salve de caer en manos de delincuentes desalmados y sicarios que nos habrán de disparar a la menor provocación.