UABJO: Sindicatos y desestabilización | El Imparcial de Oaxaca
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Editorial

UABJO: Sindicatos y desestabilización

 


Sin duda alguna, el rector de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO), Eduardo Bautista Martínez, ha hecho una labor loable para devolverle a nuestra Alma Mater su carácter académico y eminentemente formativo y profesional. Sin embargo, las inercias, los vicios y la omnipresencia de caciques que se han apropiado de nuestra Alma Mater y operan a través de porros, sindicatos y cofradías familiares, han sido los principales obstáculos. La UABJO ha capoteado tempestades económicas, lo que ha obligado al rector a tocar puertas en el Congreso federal, los diputados locales y diversas instancias, para exigir un presupuesto justo a las necesidades de la institución. Eso no lo han visto quienes manejan los sindicatos, uno de ellos el Trabajadores y Empleados de la Universidad (STEUABJO), que desde hace tiempo amenaza y ha cerrado las instalaciones universitarias para exigir un bono, que según su dirigente, Fernando David Cruz López, se les debe desde 2017. La indolencia de estos gremios plagados de vicios y corruptelas sigue vigente ante una situación crítica y la carencia de recursos en nuestra Máxima Casa de Estudios.

Sin embargo, estos dirigentes de pacotilla no se manejan solos. Tienen detrás a sus titiriteros que, sin rubor alguno, sirven como lacayos.

En este marco se inscribe la amenaza del STEUABJO de paralizar esta semana a la capital oaxaqueña, con “un calendario de lucha” –emulando al Cártel 22- de iniciar hoy con un bloqueo en Avenida Universidad y el puente de Cinco Señores, continuar mañana con un paro de labores de 12 horas y continuar el miércoles con el bloqueo a Ciudad Administrativa. ¿Pero cuál es el fondo de esta maniobra ruin y servil? Desestabilizar a la institución, para posicionarse ante la posible presencia del presidente electo de México a fines de octubre. Los desestabilizadores pues, han enloquecido, sin mirar el grave daño que la ocasionan a la comunidad estudiantil. Ya los hemos dicho: el cáncer más pernicioso que padece la UABJO es el de los sindicatos y sus personeros. Son estos entes parasitarios y marionetas de ambiciones desatadas los que han propiciado muchos de los males que aquejan a nuestra Alma Mater. Pero los móviles han quedado al descubierto. No es la exigencia del famoso bono, sino el de caer dolosamente en el juego de aquellos cuyos intereses oscuros, quieren sobreponerse sobre la identidad universitaria.

El vil atraco

Desde hace algunos años, la toma de casetas de cobro se ha convertido en un gran negocio de normalistas, organizaciones sociales, comuneros y hasta de porros universitarios. Sólo basta secuestrar un camión del servicio urbano y presionar al chofer para llegar a la caseta de Huitzo o Suchixtlahuaca para apropiarse de dicho lugar. Pararse frente a las plumas y exigir una cuota, a veces mayor de la que se cobra, para dejar circular libremente a los cientos o miles de vehículos que por ahí transitan en uno u otro sentido, es el gran negocio.

Lo que fue una protesta se ha convertido en un atraco permanente. Cualquier hijo de vecino puede meterse a la bolsa impunemente miles y miles de pesos, sin que la autoridad alguna intervenga. Sin embargo, en los últimos días este fenómeno se repite a diario, sin que nadie intervenga, sobre todo ante las Escuelas Normales Experimental de Teposcolula o de la Normal Rural “Vanguardia” de Tamazulapan del Progreso. Las “niñas” son sencillamente intocables no obstante cometer un ilícito calificado como robo. Cualquiera que necesite dinero, sólo debe convencer a cinco o diez compañeras para atracar vilmente en las casetas que les quedan cerca.

El problema, no obstante, ha ido escalando hacia otros delitos, ante la mirada complaciente y apática de las autoridades estatales. Lo que antes era secuestro de unidades utilitarias por parte de empresas refresqueras, de abarrotes u otros, se ha convertido ya en una situación de asalto carretero. Según lo publicamos la semana anterior en las páginas de EL IMPARCIAL. El Mejor diario de Oaxaca, el robo de tracto-camiones en la zona de Huajuapan de León y comunidades vecinas con Puebla, es ya un serio dolor de cabeza para las autoridades.

Pero aquí se inscriben las prácticas propias de delincuencia organizada de las normalistas. Y es que en poblaciones vecinas a Teposcolula y Tamazulapan, los comerciantes se quejan de la competencia desleal que se da, cuando las jóvenes –futuras maestras- llegan a vender en precios más bajos las mercancías producto de los atracos carreteros. Es evidente que esta situación no es ni protesta ni se puede argumentar que sea libertad de expresión. El asalto carretero está tipificado como un delito grave, que no puede quedar en la impunidad ni, mucho menos al arbitrio de la negociación o diálogo. Debe ser castigado con todo el peso de la ley. De seguir permitiendo este tipo de prácticas, no hay duda que en breve tendremos un nuevo cártel delictivo.