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Los sucesos violentos de parte de los distintos grupos de interés que van en la tendencia de menos a más, conforme se acerca la Guelaguetza, se derivan de dos cuestiones. La insistencia de los dueños de las llamadas organizaciones sociales por seguir recibiendo dinero público sin rendir cuentas y el ejercicio de la política chapulinera en su expresión más ruin.
Relata un alto funcionario que todos los grupos de “luchadores sociales” tienen algo en común. En cada inicio de año entregan al gobierno del estado, un largo pliego de peticiones. Este es mi “techo financiero”, suelen decir en tono amenazante. Hay de aquel funcionario que no les cumpla; se atiene a las consecuencias de las protestas, bloqueo de carreteras y hasta la toma de su oficina.
Piden obras para los pueblos que dicen representar. Lo más común es para empleo temporal y otros programas que se entregan en efectivo. Buena parte de esos recursos van a su bolsa o en el mejor de los casos lo reparten a su libre albedrío, sin tomar en cuenta a los Ayuntamientos. En lo referente a las obras, normalmente es el dirigente de la organización el que pone al constructor a cambio del consabido moche. Lo más antidemocrático es que el dinero que les da el gobierno lo reparten a cambio de sometimiento de la gente que, supuestamente, benefician. Los utilizan, abiertamente, como clientela política.
No sólo eso. Exigen hasta gastos “de operación” con el cual se compran lujosas camionetas. Esta es una nociva práctica fomentada por el PRI desde hace muchos años. Lo hacían con sus organizaciones afines. Práctica tan nociva potenció su toxicidad cuando los otros partidos copiaron la industria. Los grupos empoderados con la alianza PAN-PRD empezaron a operar con mayor avidez.

Revanchismo

El segundo tema se ve en la emblemática figura del “solitario del palacio”. Sin operadores políticos eficientes, y sometido a la ruindad del revanchismo político, el gobernador Alejandro Murat Hinojosa, nada contracorriente, solito.
Su tiempo lo invierte en hacer política de alto nivel. Con la presencia del secretario de Agricultura, José Calzada, suman ya una docena de secretarios de Estado, que han estado en Oaxaca para formalizar acuerdos e inversiones con el gobernador. En el ámbito internacional, su presencia ha sido notoria en la consecución de créditos para reactivar la quiebra económica en que Gabino dejó a Oaxaca. Sus gestiones para atraer inversión extranjera en los parques eólicas, la industria turística, son permanentes.
Debería ser, entonces, un gobierno hacia el éxito pero la gobernabilidad doméstica lo distrae.
La deficiente operatividad de la política interna en manos del veterano Anuar Mafud, ha impedido atajar los conflictos que se multiplican por las nocivas prácticas de canibalismo político.
Ausente está la agudeza para enfriar los conflictos antes de que estallen. La soberbia que les permite la impunidad, hace extremadamente peligrosos a mercenarios de la agitación social como Flavio Sosa, Francisco Martínez, alias “Pancho Mugres”, y su hijo Francisco, los Luis, las tribus del cártel 22, entre otros muchos.
La clásica frase de “Los carniceros de hoy, serán las reses de mañana” nos enseña que las prácticas políticas soterradas de ayer, se repiten hoy y Oaxaca las padece.
En mi entrega de ayer comentaba sobre la torva personalidad del “luchador social” dueño del grupo Comuna, Flavio Sosa “El Demonio de Tasmania”. Es personaje central, imprescindible en los más graves conflictos políticos que ha padecido Oaxaca.
La película que estamos viendo hoy la padecimos en el 2006. Personaje central en aquellas fotografías, era el mismo Flavio Sosa, negociando con los entonces carniceros para atacar a las reses del sexenio ulicista.
Hoy, otra vez, el personaje central es Flavio, pero ahora al servicio del otro ?Recuerdan? Juan Díaz y otros cabilderos eran los transmisores de las consignas y los recursos.
Es el distintivo del “demonio de Tasmania”. Sirvió al PRD, luego al PAN, después a la alianza “paz y progreso”, ahora opera para el Morena en contra del PRI de hoy.
Atrás quedó la ética y verticalidad. Es necesario replantear los valores que conllevan el servicio público. Permitir impunidad no es tolerancia, es delito. Quien se jacte de ser buen político, en el cargo debe hacer sentir poder, autoridad y legitimidad.

El salto del chapulín

Desde la integración de su planilla, autorizada por su entonces mecenas Alejandro Avilés, el edil de Santa Lucía del Camino, Raúl Cruz, empezó a marcar la debacle de su gobierno ?saben por qué?
Hizo a Francisco Luis Martínez miembro relevante del Ayuntamiento. A manera de premonición, lo designó regidor de seguridad. Es decir, puso la Iglesia en manos de Lutero. Si ésta familia, al frente de los sindicatos Libertad, CNP y CROC, generaron abusos y gran violencia, hoy no pueden ser diferentes. Y así lo está demostrando.
Como regidor responsable de la política de seguridad se encarga de favorecer a las flotillas de taxis, mototaxis, camiones y todo tipo de negocios del sindicato Libertad, en esa demarcación. En contraparte, arremete con infracciones y persecución contra transportistas que no le son afines.
Esto avizora el primer conflicto municipal grave en Santa Lucía.
Integrantes de organizaciones de comerciantes, transportistas y vecinos de las agencias municipales de Santa María Ixcotel, Rancho Quemado y San Francisco Tutla, advierten movilizaciones iniciando con la toma del palacio municipal en respuesta a las “mentiras” del edil, aunado a la creciente inseguridad.
“A unos meses de su mandato Raúl Cruz, nos quiere imponer otra vez el terror del cobro de altos impuestos como lo hizo su exjefe Galdino Huerta. Las tasas son excesivas”, dice uno de los inconformes.
Abudan los lamentos por la falta de una estrategia de seguridad para abatir los altos índices de criminalidad en ese municipio. Lo más criticable es que “el trabajo temporal, tequios, que les daba los fines de semana para la limpieza de calles y la avenida ferrocarril, sólo lo hizo en tiempo de campaña, ahorita nada de eso hay. Santa Lucía, por falta de vigilancia efectiva, es un verdadero nido de delincuentes.

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